Fantasymundo.com : Cine - Videojuegos - Cómics - Literatura
Documento sin título
Sección de Cine Fantástico y Ciencia Ficción - Noticias - Estrenos - Reportajes - Imágenes - Cinemateca Sección de Videojuegos - Noticias - Avances - Críticas - Trucos - Análisis - Jugoteca Comics y Manga - Noticias - Avances - Críticas - Comicteca Literatura Fantástica y Ciencia Ficción - Noticias -Novedades - Críticas - Biblioteca Fantasymundo Foros - Cine - Literatura - Comics - Videojuegos - Rol Chat Fantasía y Ciencia Ficción Fantasymundo Galerías de Imágenes de Fantasía y Ciencia Ficción Contacta con Fantasymundo
 
El arte de pensar
05/06/2008 - Escribir Comentario
Siempre he pensado que el autor novel, carente de técnicas y herramientas narrativas, corre el peligro de divagar excesivamente si hace uso de la brújula.
Creo que los conceptos de escribir con mapa o con brújula han quedado bastante definidos a lo largo de estos últimos años y son de dominio público. Escribir con mapa se atribuye a la redacción de una novela haciendo uso de esquemas o escaletas. Escribir con brújula se atribuye a un ejercicio meramente instintivo. Cada escritor es un mundo y debe ser capaz de encontrar su método para que el argumento de su obra quede lo más redondo posible. Siempre he pensado que el autor novel, carente de técnicas y herramientas narrativas, corre el peligro de divagar excesivamente si hace uso de la brújula. En los talleres de creación literaria suelo inculcar a mis alumnos el método del mapa.

Para mí existe un axioma inexorable en esto de escribir: el inicio debe ser tan potente como el final, y lo que vaya en medio debe mantener el nivel. Vuelvo a recalcar que el autor novel es más propenso a dejarse llevar por un instinto inmaduro a la hora de abordar su primera novela y es fácil que sin un poco de orden y organización acabe amontonando en la mesa de trabajo folios y folios que no conducen a ningún lado. Sin embargo, como una vez me dijo un editor, en la literatura uno tiene que encontrarse cómodo y, para ello, debe hallar un método de trabajo y disponer de las herramientas creativas del modo en que se encuentre más a gusto.

Hecho este pequeño preámbulo, vayamos al fondo de la cuestión. Me comentaba una amiga hace un par de semanas que tiene en mente una novela. Lleva mascullándola mucho tiempo. Los personajes y su psicología aparecen vívidos en su mente, el ambiente también y el escenario donde se va a desarrollar está tan claro como los otros dos conceptos, sin embargo, siente un miedo atroz a la hora de zambullirse en el libro y comenzar a redactarlo. Algo así, como lo que Valdano definió —en conceptos futbolísticos— como miedo escénico; no confundir con el síndrome de la hoja en blanco. La verdad es que esta aseveración me pareció curiosa: mi amiga es toda una doctorada en arte, se gana la vida dentro del mundo de la literatura, esta en contacto directo con escritores y editores, organiza eventos, mesas redondas, presentaciones, incluso dirige una importante revista cultural en Valencia. Tiene todos los medios al alcance para escribir una buena novela. Incluso llegaba a decirme con cierta amargura que había participado en varios talleres y que tras largas y tediosas clases, no había sacado nada en claro.

Entonces nuestra conversación derivó hacia los métodos de escritura. Yo le dije que no solía escribir una sola palabra hasta que tenía el argumento perfectamente detallado en la cabeza o en una retahíla de folios. Ella, en cambio, me dijo que escribía por instinto, pero que llegaba un momento en que la incertidumbre por el desarrollo de la novela acababa venciéndola y la ansiedad la hacía desistir. Entonces llegó la pregunta clave: ¿Has pensado en la trama de la novela? Claro, me respondió, la tengo en la cabeza. No, no, me refiero a sí has pensado paso a paso lo que va a suceder en ella. En ese momento se quedó callada y ya no me respondió.

Antonio Tàpies dijo que el arte es la filosofía que puede reflejar un pensamiento. La creación es uno de los dones más preciados que ha recibido el hombre, pero hay que cultivarlo y desarrollarlo adecuadamente en todos sus ámbitos, ya sean lúdicos o profesionales. Esa filosofía va en contra del estilo de vida inmediato y agresivo que impone nuestra sociedad. En cierto modo, vivimos como autómatas entregados a un modo de hacer las cosas, algo así como escondernos tras nuestra propia Mátrix, desestimando funciones lógicas e inherentes del ser humano a actividades autoimpuestas por un modo de vida. Pensamos para trabajar. Pensamos mientras leemos. Pensamos mientras discutimos con un amigo. ¡¡Llegamos a pensar mientras estamos viendo un partido de fútbol!! Sin embargo, para otras actividades que debería ser inherente el uso del pensamiento, simple y llanamente dejamos que la inercia nos guíe y mantenemos el cerebro en standby, ofuscándonos cuando las cosas no salen como queremos.

A la hora de escribir, podemos usar miles de herramientas: guías de creación literaria, talleres de escritura, métodos para desarrollar una novela, pero les aseguro que al final de la carrera sólo van a quedar dos elementos en danza: ustedes y su libro. Así que lo más importante es concederse tiempo para crear, pero no el tiempo que les sobra en el despacho o en el trayecto que va desde su trabajo a casa mientras conduce. No. El escritor debe encontrar tiempo para la reflexión, porque el proceso de crear ya lleva en sí mismo una carga específica que no nos la va a regalar la providencia. Una buena novela, bien estructurada y amena en su lectura, lleva muchas horas de planificación.

Obviamente, cuanto más ducho sea el escritor, actuará más por instinto, y cuánto más profano más horas tendrá que dedicarle. Pero a la hora de escribir, a la hora de crear, a la hora de desarrollar sus tramas, no den nada por sentado. Levantar un personaje puede llevar su tiempo, ambientar la novela es algo más mecánico pero también es cuestión de tiempo, por lo tanto, la labor más importante de ésta, la de desarrollar el argumento paso a paso, también es cuestión de largas horas de darle a la sesera y planificar líneas argumentales. Y les aseguro que, por muchos talleres que hagan, al final van a ser ustedes y sólo ustedes los que deben plantear el rumbo de su historia. Así que siéntense cómodos en su sofá, dejen al lado de la mesita una coca-cola bien fresquita y deléitense pensando. Seguro que superarán muchos traumas.
 
No hay comentarios para este artículo, escribir un comentario (Requiere registro)

 

Sobre David Mateo
Sobrevive como puede en Valencia, a la vera del Mediterráneo. Ha pasado media vida cultivando dragones en eriales de roca maciza y robándole canciones a las musas que imaginaron mundos despojados de armonía. Cree que todo camino desemboca en un final, pero para llegar hasta él tienes que aprender a luchar contra políticos corruptos y nigromantes megalómanos. Sus escritos suelen ser espejos maravillosos en los que la realidad y la fantasía se mezclan como un collage de mil retratos embadurnados de tinta china.
Su página web
Sus libros
· El Último Dragón (La Tierra del Dragón 2)
· Encrucijada (La tierra del dragón, Volumen 3)
· Historias asombrosas (revista)
· Nicho de Reyes - La Tierra del Dragón I
· Perversa
Sobre sus libros

 

Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo