Sobrevive como puede en Valencia, a la vera del Mediterráneo. Ha pasado media vida cultivando dragones en eriales de roca maciza y robándole canciones a las musas que imaginaron mundos despojados de armonía. Cree que todo camino desemboca en un final, pero para llegar hasta él tienes que aprender a luchar contra políticos corruptos y nigromantes megalómanos. Sus escritos suelen ser espejos maravillosos en los que la realidad y la fantasía se mezclan como un collage de mil retratos embadurnados de tinta china. |