Nuevo escuadrón suicida: Monstruos. Se ha reparado lo defectuosoPues aquí estamos de nuevo, con el tercer tomo de la serie “Nuevo escuadrón suicida”, un volumen de 144 páginas en rústica que edita ECC. Lo he tomado con bastante precaución, ya que el volumen anterior, “Defectuoso” , no resultó nada bueno. ¿Conseguirían reconducir la ya de por sí disparatada historia? ¿Mejorarían el dibujo? ¿Mantendrían cierta coherencia pese a los constantes cambios del equipo creativo? Bueno, pues vamos a verlo.
   
En principio, el dibujo mejora sustancialmente, y el número toma apropiadamente la trama: el Escuadrón Suicida continúa intentando salir del este, en este caso en Ucrania enfrentándose con un “Rocket Red”. Para los que no estén familiarizados con la mitología de DC, los “Rosket Reds” eran seres humanos mejorados mediante “evolución forzada” y dotados de armaduras de batalla para ser la punta de lanza para la defensa de la Unión Soviética y, ahora, de Rusia. Destacaremos la escrupulosa representación de un carro de combate T-84  que utilizan para tumbar al guardián ruso, así como nos anticipan algún tipo de intriga contra el escuadrón.
   
Y es a partir de este momento en el que empieza la trama que, pese al viraje a la cordura argumental comentado anteriormente, parte de una premisa, digamos… cuestionable.
   
Se detecta la actuación efectiva y coordinada de un grupo organizado que roba armas  tecnología que resultan ser una facción escindida de la Liga de asesinos creada por Ra’s Al Ghul. Cosa bastante improbable, dado lo severo que resulta el castigo para los miembros díscolos de la organización. Vamos, que la escisión de una facción determinada habrá terminado en una guerra interna entre lealistas y golpistas dentro de la Liga de asesinos. Venga, aceptemos la mayor, ya que nos viene impuesta, y consideremos que tal guerra interna tiene lugar de manera discreta moviéndose por el inframundo por el que, normalmente, se mueven. Pero, en tal caso… ¿No habría recibido la Agencia Fuerza X algún eco, por lejano que fuese, de tal circunstancia?
   
Nuevo escuadrón suicida: Monstruos. Se ha reparado lo defectuosoPero bueno, que nos desviamos del tema: la célula de los malosos está localizada en Oriente Medio, y se sabe que disponen de armas, digamos, atípicas. Se opta por una operación en dos fases y a dos niveles. En primer lugar se envía a un grupo formado por Capitán Búmerang, Deadshot y Manta Negra para infiltrarse en la organización y actuar desde dentro. Es muy destacable el reflejo de las actitudes de los héroes toda vez que son despojados de armas y equipo. ¡Veremos cómo Manta Negra se comporta, invariablemente como un tipo honorable conforme a ordenanzas! En cuanto a los otros dos… juzgad por vosotros mismos, querdos amigos lectores. Además, les veremos el careto a los que usan casco o máscara, que siempre tiene su puntito. ¡Y veremos de lo que son capaces esas “armas exóticas” que poseen los escindidos rebeldes!
   
En fin, sigamos: la escuadra de apoyo que irá en segundo lugar está formada por Flash Reverso, Parásito y Harley Quinn que, en este número, está desatada. Sin límites hasta que ocurre cierto incidente con unos niños.
   
En ese incidente veremos a una Harley que, si bien empieza con buena intención, termina causando unos efectos que le producirán un hondo remordimiento. Los autores respetan y manejan muy bien esos choques de personalidad: locura vs cordura, crueldad vs caridad, odio vs amor… lo típico de la multipolaridad de la payasa del crimen.
   
Nuevo escuadrón suicida: Monstruos. Se ha reparado lo defectuosoEl desenlace puede resultar inesperado: no salen todos de esta aventura, y hay una muestra de sacrificio sublime e inesperada conociendo los antecedentes de quien la hace. ¿Os animáis a descubrirlo? Mientras tanto, se toma una decisión con respecto a Amanda Waller que os sorprenderá.
   
La historia, como podéis ver, no es la gran cosa, pero tiene sentido y está bien hilada. No en vano, el guionista es Sean Ryan, uno de los guionistas regulares para este título y conocido por todos tanto en su faceta como editor, como en sus trabajos para Wonder Woman. Pese a su amplia trayectoria, parece que le ha cogido tanto el gusto como el punto al Escuadrón suicida, al que le vienen muy bien ese estilo dinámico, lleno de acción, con ritmo bien medido y con suspenses bien colocados, sobre todo el suspense final, fruto de un “juego de tronos” entre Sage y Amanda Waller. Pero no nos quedemos solo en eso, hay que añadir que este número conecta especialmente con los nostálgicos a causa de que recupera parcialmente el espíritu de la serie original. Ay, ECC¿Cuándo reeditaréis el de Ostrander?
   
Hablemos ahora del dibujo, que es de lo mejorcito que hemos visto hasta ahora: este volumen está dibujado exclusivamente por Philippe Briones, un nombre que me ha sorprendido gratamente encontrar aquí, ya que lo conozco del mundo del cómic europeo, sobre todo por las series “Los señores de Agartha” y “La gesta de los caballero dragón” (ambos con Soleil), así como por “7 héroes” (con Delcourt). Sabía que había hecho cosas en cómic americano, pero o bien no ha pasado por mis manos, o bien no he sido consciente de que era él. En todo caso se nota el toque BD: buena expresividad, detalle y trazo limpio. Como muestra de ello, además del tanque del principio, fijaos en el traje de Bonnie, la secretaria del penal del Belle Reve (entre las páginas 42 y 45, por ejemplo): ¿no os recuerdan esas hechuras y ese traje a algún otro personaje en una etapa anterior? Es vuestro turno de darle al magín. Pero, si sois seguidores de Escuadrón Suicida, lo reconoceréis enseguida.
   

Nuevo escuadrón suicida: Monstruos. Se ha reparado lo defectuoso

No olvidemos que, como en todos los tomos, podremos acceder a todas las portadas, tanto oficiales como alternativas, de los números 9, 10, 11, 12 y el anual. Todas hechas pro artistas reconocidos: Juan Ferreyra, Ryan Benjamin, Des Taylor, Craig Rousseau, Jim Lee…
   
Y, ya que mencionamos a Jim Lee: resulta una lástima que empiecen a remontar la serie tras los últimos fiascos cuando llega el Rebirth de Escuadrón Suicida, con el editor de DC como punta de lanza. Ahora, que en la trama del nuevo Escuadrón comienzan a comportarse como villanos chungos dirigidos, que comienza a recordar al Escuadrón original, que empieza a haber tramas interesantes y un dibujo competente… llega el nuevo y adiós.
   
Veremos cómo se despide: si a lo grande con una historia memorable, o por la puerta de atrás. En todo caso, un cómic entretenido, sin más, que resulta molón y está bien ejecutado, pero que no basta para quitarse el mal sabor de boca de los dos tomos precedentes.

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