Y no es que el popular videojuego de los noventa sea la principal fuente de la que parte este nuevo film de Paul W.S. Anderson -aunque vistas las imágenes es muy dificil no remitirse a aquellas tardes jugando casi a escondidas al famoso videojuego-. El film se basa en un clásico de la factoría de Roger Corman del año 1975, La Carrera de la muerte del año 2000 -de hecho, precisamente así se tituló la tercera entrega del videojuego-.
En aquella, cuyo slogan rezaba "En el año 2000 atropellar conduciendo no es un crimen, es el deporte nacional", David Carradine y Silvester Stallone competían por ganar la citada carrera a toda costa- y cuando digo a toda costa es por todos los medios: atropellando a rivales, destruyendo los coches oponentes con todo tipo de armas, realizando todo tipo de salvajadas que, de hecho, daban puntos en la competición. Las similitudes con el videojuego siguen-.
La nueva Death Race esta protagonizada por Jason Staham, Joan Allen, Tyrese Gibson e Ian McShane. Los presos de Terminal Island son obligados a competir a muerte en infernales carreras televisadas para obtener su libertad ¿Quién ganará? La respuesta en los cines norteamericanos se verá en septiembre y en las pantallas patrias en octubre.