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Diario del Festival de Cine de Sitges con imágenes: 7 y 8 de octubre de 2007 |
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Estos dos días están marcados por Cuentos de Terramar, Creepshow, Cassandras Dream, La habitación de Fermat, First Snow y The Nines. |
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El domingo 7 fue el día del cine español. Sitges amaneció a una mañana tranquila, acogiendo a primera hora el pase de prensa de El Rey de la Montaña.
Gonzalo López-Gallego nos presentó una angustiosa película que se podría encuadrar en el siguiente resumen: un tipo normal que se encuentra en una situación extraordinaria. Las grandes bazas de la película son los hermosos y desolados paisajes, la frialdad de los personajes (con Leonardo Sbaraglia y María Valverde como protagonistas) y una amenaza oculta pero mortal que no dará tregua a la desafortunada víctima principal. Una caza mortal repleta de situaciones incómodas y angustiosas que pone a prueba la capacidad de afecto y de sacrificio del personaje interpretado por Sbaraglia con gran solidez. Y en este caso los clichés son cuestionados hasta llegar al inquietante final.
Durante la mañana pudo verse en cine la famosa Creepshow en honor al invitado principal del Festival, George A. Romero. Desde el sábado se veía una gran legión de personas vagando dubitativamente por el hall del Melià en busca de este histórico director. También se proyectó Bug, la malsana película del 2006 de William Friedkin. Por lo que parece esta última película del director de El Exorcista no tiene distribuidor en España, así que hemos tenido la única ocasión de verla en pantalla grande.
El resto de la mañana transcurrió entre ruedas de prensa repletas de invitados españoles; si crees que el tiempo pasa rápido, ve a un festival de cine y verás cómo vuela. Pudimos ver a los directores de La Habitación de Fermat, Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, acompañados de sus actores principales: Alejo Sauras, Elena Ballesteros, Santi Millán y Lluís Homar. Defendieron con gran ahínco y simpatía su ópera prima y con explicaciones muy convincentes. Lástima que tal vez la película no colme las expectativas que sus propios directores habían marcado (y que conste que esto se trata de mi humilde percepción tras visualizarla a las 9:00 h. de la mañana). También hubo rueda de prensa de Hot Fuzz, que aquí será conocida como Arma Fatal. Por lo que parece está destinada a ser la nueva comedia británica de éxito; el mercado de la pantalla grande lo descubrirá a partir del 5 de diciembre.
En Sala Tramuntana pudo verse por primera vez en el Festival Frontiere(s), uno de los platos fuertes de esta edición del Festival, pero mis intereses se decantaron hacia otra perla totalmente diferente: Tales from the Earthsea (Gedo Senki), la esperada última película de los Estudios Ghibli. En este caso el responsable de esta pequeña obra de arte es Goro Miyazaki, hijo del enorme Hayao Miyazaki. La película, envuelta en la polémica relacionada con las tensiones entre padre e hijo (el mundo de Terramar ha sido siempre una fuente de inspiración para el maestro Miyazaki, que desde hace años quería trasladar ese fantástico mundo a la animación) consiste en una difícil mezcla entre La Costa Más Lejana y Tehanu. Esto es incómodo de digerir para los lectores de Ursula K. Le Guin, aparte de que la película tal vez no se esté a la altura de El Viaje de Chihiro o El Castillo Ambulante. Aún así, el sello de Estudios Ghibli está presente, y en su conjunto es una obra de calidad que merece ser vista. Cuentos de Terramar será estrenada en unas pocas salas en España de mano de Aurum este octubre (¿?), pero el lanzamiento para el gran público será definitivo en DVD en marzo de 2008.
Después del fin de semana (anunciado como uno de los más multitudinarios de la historia del Festival) vino el lunes de vértigo. El asunto empezó temprano (otra vez) para ver Joshua (El Hijo del Mal). El debutante director presenta una película descendiente de La Profecía, La Semilla del Diablo y El Buen Hijo, más parecida en su planteamiento a esta última. El elemento sobrenatural es sólo sugerido, por lo que el film se queda con el drama de la “familia perfecta” que se resquebraja a manos del hijo mayor (un perturbador actor infantil llamado Jacob Cogan) tras el nacimiento del último retoño. A mi parecer no es mucho más que la dramatización de la depresión post-parto de una madre ya de por sí un pelín desequilibrada con la inestimable ayuda de su perverso y celoso hijo. ¡Ah! Y no nos olvidemos del piano que puede sacar de quicio a cualquiera (¿qué sería de las películas de terror sin su inquietante banda sonora?).
La sesión de películas continuó con Cassandra’s Dream, la última película londinense de Woody Allen, protagonizada por Ewan Mc Gregor y Colin Farrell. No, ni apareció por Sitges el sombrerito de Mr. Allen, ni pudimos ver a ninguno de sus actores (lástima). La temática del film no tiene nada que ver con lo fantástico, ni mucho menos; lo más próximo es el terror a descubrir lo lejos que puede llegar una persona empujada por la ambición. Y yo digo: para eso ya teníamos a la genial Match Point. No es nada brillante a pesar de estar bien narrada, tener buenos momentos y arrancar magníficas interpretaciones de todos los actores. Esperemos que remonte el vuelo con su paseíto por Barcelona, señor Woody…
Por la tarde vino una sesión triple en Sala Tramuntana. The Signal fue el primer film, una delirante historia a tres capítulos donde una distorsionada señal que invade televisiones, teléfonos y radios convierte a los humanos en bestias salvajes que sólo piensan en matar a quién tienen alrededor de la forma más sangrienta posible. Repleta de humor negro y con unos toques nada despreciables de gore, The Signal ha sido una de las gratas sorpresas que hemos tenido hasta ahora.
Entre esa película y la siguiente sólo hubo tiempo de hacer un rápido café y volver a la cola para ver la esperada First Snow, de Mark Fergus. En el film se nos plantea la siguiente pregunta inquietante: ¿qué haríamos si de repente supiéramos la fecha de caducidad de nuestra existencia? El práctico vendedor interpretado con maestría por Guy Pearce (qué grande que es este hombre, por favor) tienta el destino con la inocente visita a un adivino. A partir de ahí viene una espiral de miedo y de decisiones equivocadas e ¿inútiles? que le llevarán inexcusablemente a la primera nevada. ¡Aps! En esa sesión vimos como una simple espectadora a Mena Suvari, bastante camuflada pero reconocible. Habrá que preguntarle qué le pareció la película…
Aún descolocadas por el final de First Snow salimos del cine, estiramos las piernas y volvimos a entrar en la misma sala para ver otra joya del festival: The Nines. Craso error. Esta película no puede verse a las 22,00 h. de la noche tras haber visto cuatro películas antes en el mismo día. Estas tres historias que entrelazan a los personajes de una manera genial merecen una atenta atención y las ganas de divertirse de una mente abierta. Desenfadada e incomprensible, ácida en su crítica al mundillo hollywoodiense, es digna de disfrutar con los sentidos bien despiertos.
Como punto final me encontré en la cama intentando recordar el final de The Signal mientras le daba vueltas al argumento de The Nines y me comía el coco con los interrogantes expuestos por First Snow. Qué gran lío, pero qué gran día de cine…
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