Normandía. Una historia gráfica del Día-D, de Wayne Vansant: una victoriosa batalla narrativaDe unos años a esta parte, resulta muy notable la abultada presencia de novelas gráficas de no ficción en los estantes de las librerías, y no solo en los de las especializadas en cómic. Hechos históricos, biografías, reportajes periodísticos y hasta ensayos sociales y políticos parecen haber encontrado en el universo de las viñetas un relativamente nuevo hábitat natural en el que se expanden con éxito.

El llamado arte secuencial ha pasado así a formar parte del catálogo de muchas editoriales no especializadas en el mundo del cómic y el lector se beneficia de los nuevos aires que soplan. Un lector con menos prejuicios que nunca, que puede ser o no aficionado al cómic pero que, en cualquier caso, lo acepta de manera natural como un medio perfectamente válido para comunicar al lector un mensaje complejo.

Ese encuentro entre las actitudes desprejuiciadas de editoriales y lectores difumina fronteras, derriba barreras y crea un terreno fértil para la novela gráfica, de ficción y de no ficción.

«Normandía. Una historia gráfica del Día-D», es buen ejemplo de ello.

Recientemente publicada por la editorial La Esfera de los Libros, su autor, Wayne Vansant, recurre a la narrativa secuencial de la novela gráfica para contar la historia de la invasión aliada de Europa en la llamada ‘Operación Overlord’, y lo hace con notable éxito. Supera con nota el reto de narrar la planificación y ejecución de una complejísima operación militar, de enormes dimensiones y prolongada en el tiempo.

Incluso el lector aficionado a la historia militar, que puede haber leído multitud de buenos ensayos y visto incontables documentales y películas sobre el tema, encontrará esta novela gráfica sorprendentemente amena y válida para ofrecer un relato global del desarrollo de la ‘Operación Overlord’, desde el desembarco del Día-D en las playas de Omaha, Utah, Gold, Juno y Sword el 6 de junio de 1944 hasta la liberación de París el 25 de agosto de ese mismo año. En el camino entre ambos puntos, las sangrienta campaña de Normandía: la toma de Cherburgo, los  mortíferos combates entre los setos normandos,  la batalla por Caen, el rápido avance del Tercer Ejército de Patton, la derrota de los alemanes en la Bolsa de Falaise…

Estructurada en doce capítulos de títulos tan sugerentes como “Sangrienta Omaha”, “Los hijos del diablo”, “Sangre y trueno” o “Campo de muerte” (que serán capaces, muy probablemente, de acelerar el corazoncito de aquellos lectores que hayan devorado en su infancia los tebeos bélicos que un día ocuparon los mostradores de los quioscos: ‘Zona de Combate’, ‘Hazañas Bélicas’, ‘Combate’, ‘II Guerra Mundial’, ‘Sargento Gorila’…), estos siguen un orden cronológico que propicia una fácil asimilación de los hechos. En ellos se narran los principales combates de la campaña que comenzó el Día-D.

Normandía. Una historia gráfica del Día-D, de Wayne Vansant: una victoriosa batalla narrativa Cuando una obra que trata un tema tan conocido y complejo como el Día-D es capaz de hacer que el lector robe horas al sueño con tal de leer un capítulo más, es que es buena. Normandía. Una historia gráfica del Día-D, de Wayne Vansant: una victoriosa batalla narrativa

Vansant combina con habilidad la explicación de los planteamientos estratégicos básicos de la campaña con el relato de su desarrollo táctico. Y, al mismo tiempo, sabe mantenerse siempre cerca de la emoción que solo proporciona el factor humano. Relata hechos de armas de unidades concretas y hasta de militares con nombre y apellidos que destacaron por su papel en los combates. Personas reales, de carne y hueso, que lucharon, mataron y murieron esos días.

Desde el punto de vista gráfico «Normandía. Una historia gráfica del Día-D» es tan clara como desde el punto de vista del guion. Vansant no emplea bocadillos, sino que cada viñeta va acompañada de un recuadro con un prolijo texto (a la manera de los libros ilustrados o de las viñetas del icónico cómic ‘El Príncipe Valiente’, si bien aquellas incluyen diálogos que no se emplean en esta obra). Texto e imagen se sustentan mutuamente y cada viñeta se convierte así en un paso que da el lector siguiendo el avance de los ejércitos aliados en Normandía.

El dibujo es esquemáticamente realista. Las figuras y las máquinas se esbozan con fidelidad a uniformes y modelos, pero no se detallan. Podría decirse que es más un medio narrativo que un fin en sí mismo, y como tal se aborda. Lo mismo podría decirse del color, en tonos claros y diluidos: la oscuridad de la muerte y la destrucción de la guerra no llegan a impregnar unas viñetas luminosas.

Trazo y color dan, conjuntamente, una perspectiva distante al lector, de manera que las explosiones, la sangre, la muerte… adquieren un tono irreal incluso en los momentos más dramáticos. Queda a juicio de cada lector decidir si eso es o no preferible a un realismo más crudo donde la sangre y el fuego verdaderamente salpiquen y quemen la mirada.

La composición de las páginas, sin ser rígida, resulta ordenada y mantiene habitualmente una estructura de tres, cuatro o cinco viñetas cuadradas o rectangulares, incluyendo muchas veces viñetas-mapa que ayudan a seguir los avances de las tropas. Solo en contadas ocasiones, en momentos de especial dramatismo, se permite Vansant abandonar esa pauta y optar por la página completa como recurso narrativo.

Normandía. Una historia gráfica del Día-D, de Wayne Vansant: una victoriosa batalla narrativaDe nuevo en este caso, como en el del guion y el dibujo, se ha elegido la opción que más claridad proporciona a la hora de narrar un episodio histórico tan complejo.

«Normandía. Una historia gráfica del Día-D» es una novela gráfica escrita e ilustrada por su autor. Wayne Vasant tiene amplia experiencia en cómic bélico: fue el dibujante principal de la serie Marvel «The Nam» durante más de cinco años. Desde entonces ha escrito y/o ilustrado muchas historias gráficas históricamente rigurosas. Actualmente está trabajando en «Gettysburg», una historia gráfica sobre la batalla más conocida de la Guerra de Secesión.

Físicamente, esta obra es una novela gráfica de tamaño compacto (15,5 x 23,5 cm) pero que se lee perfectamente por su estructura de pocas viñetas por página. Encuadernada en rústica e impresa en papel de muy buena calidad, difícilmente podría tomar otra forma en la que la lectura resultase más cómoda.

Un último comentario, para finalizar: cuando una obra que trata un tema tan conocido y complejo como el Día-D es capaz de hacer que el lector robe horas al sueño con tal de leer un capítulo más, es que es buena. Y ésta lo logra.

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