Marvel Saga El Castigador 7. BarracudaSi en la entrega anterior Ennis rozaba unas cotas de realismo sucio inquietantes con el tema de la trata de blancas, en esta aventura toca un descanso del drama y nos metemos de nuevo en lo que es la marca de Ennis: la violencia gamberra y exagerada, imposible, que hace gracia precisamente porque resulta excesiva.

Violencia que en esta ocasión llega de la mano de Barracuda, una nueva némesis para el Castigador. Barracuda irrumpe de lleno en esta categoría del archienemigo por su actitud chulesca y egoísta, por su salvajismo, por su físico de negro grandote, y sobre todo por ese punto de fuerza de la naturaleza imparable, que cual Jason de "Viernes 13" se levanta siempre que haga falta, nunca permanece cadáver. Que por el camino vaya perdiendo partes de su cuerpo no parece ser un impedimento para seguir adelante.

El dibujo corre a cargo de Goran Parlov, croata con una interesante trayectoria en "Tex", quien  resulta un buen narrador, y presenta un estilo simple y claro en el trazo de sus líneas. Las portadas siguen siendo una marca distintiva de la serie, a manos de Tim Bradstreet y su tendencia al realismo fotográfico.

Marvel Saga El Castigador 7. BarracudaEn esta ocasión tenemos un cártel empresarial venido a menos, el hazmerreír del mundo de los grandes negocios, Dynaco, empresa que el magnate Harry Ebbing logra levantar, con trampas y chanchullos poco éticos, tráfico de cocaína incluido. A partir de aquí se suman otras personajes, como Stephen, un subordinado que intenta ser la voz de la consciencia y al que le invade la culpa por traición posteriormente, Billy Lacarde, el policía corrupto, Dermot, el amigo del magnate empresarial, futuro sucesor del mismo, que parece tener prisa en querer sucederle y coger todo lo que es suyo, incluida su esposa, Alice Ebbing, un pedazo de golfa experta en calentar a todo hombre que se le cruce por delante. Con todos estos personajes enmarañando la trama desde el primer capítulo, y con el Castigador entrando en escena a poner orden, Harry se ve obligado a llamar a un hombre de confianza, Barracuda, el cual será presentado mediante dos escenas sexuales que definen al personaje por completo.

Otro impulso humano que Ennis tiende a exagerar hasta abrazar lo ridículo es precisamente el sexual. Y quizás en este volumen alcance sus mayores niveles de patetismo en la relación entre Dermot y Alice, quienes tienen una escena de conversación sexual al teléfono en la que resulta inevitable no soltar una carcajada final. Violencia y sexo elevados hasta resultar grotescos y deshumanizantes, ¿qué pensaría Freud de Ennis?

El cierre de la aventura es un festival de sangre que recuerda a películas como "Tiburón" y en el que Ennis se desenvuelve a la perfección. Sin duda uno de los mejores tomos de la colección.

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