En noviembre de 2017 llegaba a librerías de mano de FantascyLa Orfíada”, la nueva novela de Víctor Conde. El autor, oriundo de Tenerife, es uno de los más destacados representantes de la literatura de género en nuestro país. Con más de treinta obras a sus espaldas, se ha aventurado con una solvencia envidiable en multitud de temáticas y géneros, desde la fantasía clásica, pasando por la juvenil, el terror, la ciencia ficción, el steampunk y hasta los libro-juegos.

Una experiencia que ha volcado en su última obra. Claramente inspirada por los grandes poemas épicos del mundo clásico, a los que ha tratado de emular tanto en contenido como en forma, “La Orfíada” nos traslada a un mundo de héroes y dioses, de guerras y tretas políticas que sacudirán sus mismos cimientos.

Hesión, paladín y héroe del Gran Reino, regresa a la capital a la cabeza de su ejército tras una sangrienta campaña militar. En Sikandar lo esperan los brazos de su amada Eithne, sacerdotisa de la Diosa. Pero también las intrigas palaciegas, la política expansionista del Rey Maximillian y la amenaza de la invasión de los países sureños, gobernados por el temible Kan Magnus.

Mientras Hesión es enviado a defender las fronteras del reino, la voz de la Diosa reclama a Eithne, quien debe emprender una búsqueda sagrada que podría cambiar el destino del mundo.

La Orfíada” está narrada por Autólico de Sandria, alabado poeta del Gran Reino que mora entre las páginas del libro y en el cual veremos nacer el sueño de escribir una gesta que resista el paso de las eras. Así es que ha llegado hasta nuestros tiempos, donde ha sido traducida y adaptada al lenguaje moderno. La novela se encuentra dividida en dos libros: De la vida y la muerte y Del amor y la ira.

De entrada nos topamos con un inicio pausado, donde Víctor Conde se recrea en los detalles que conforman su universo a costa del ritmo, dando forma a una ambientación viva que bebe de toda una amalgama de culturas y épocas diferentes, destacando las de la Antigua Grecia y la Rusia medieval. Un universo rico en matices en el que el lector se ve completamente envuelto, y del que no dejará de aprender hasta el mismo final del libro.

No es hasta la página 100 que los engranajes de la trama empiezan a girar, pero será a partir de la 200 cuando alcancen velocidad de crucero y cuando el lector se quede firmemente enganchado a una historia extensa, sólida y bien desarrollada, que sorprende con sus giros. Una trama mostrada a través de cuatro aspectos y personajes: el militar (Hesión), que acercará al lector a la grandeza y crudeza de la batalla. El religioso (Eithne), quien nos llevará a descubrir el origen y el devenir del mundo, y el papel que las deidades juegan en él; el intelectual (Autólico), a través de cuya mirada crítica conoceremos la cultura y las costumbres del Gran Reino; y el político (Cordelia), que representa la ambición y el ansia insaciable de poder. Los caminos de estos cuatro personajes se entrecruzan y alejan formando un intrincado tapiz de Penélope.

Pero también hay subtramas muy interesantes, como la de la lealtad de Iván y Escia, o la de Nabarza, que explora las consecuencias que una guerra tiene sobre la gente de a pie.

En cuanto a los personajes, nos encontramos con arquetipos clásicos reconocibles (el héroe, la sacerdotisa, el sabio, el compañero de guerra leal), con personalidades muy bien construidas y dilemas morales y éticos interesanes. No obstante, la distancia que el narrador mantiene con respecto a ellos ―característica de este tipo de narraciones tanto por el lenguaje utilizado como por el carácter sobrehumano (cuasi divino) que se les otorga― dificulta esa conexión empática que (por lo menos) todo protagonista debería despertar en el lector. Una distancia que solo se acorta por momentos en torno a personajes secundarios (he sufrido personalmente con el dilema de Iván).

Tampoco quiero decir que “La Orfíada” sea un libro frío. Para nada. Derrocha una épica y una tragedia que emociona y que ha conseguido que hasta se me salten las lágrimas. Las descripciones del fragor de la batalla son vívidas como pocas que haya leído, y los acontecimientos y elecciones de los personajes impactan en el lector. No es una novela de la que vayas a salir ni indiferente… ni ileso.

Y es gracias, en gran parte, a la prosa de Víctor Conde, que emula la grandeza de poemas como “La Odisea” o “La Ilíada”, con un lenguaje altisonante, épico, de metáforas y descripciones bellísimas, con aroma a mundo clásico. Que realza la historia y los personajes que habitan en ella. Una narrativa que le otorga a “La Orfíada” esa personalidad única. No obstante, esta grandilocuencia puede llegar a resultar abrumadora para el lector, poco acostumbrado a un estilo tan recargado y complicado. Por otra parte, el carácter clásico de la prosa decae por momentos, dando lugar a pasajes más modernos.

Además, el texto está plagado de notas a final de libro y apéndices (colgados en la web) a los que continuamente nos deriva, que amplían aspectos culturales, mitológicos y religiosos. Sí, contribuyen a solidificar y hacer más real el mundo creado por Conde, y la ilusión de que el libro ha sido escrito originalmente por uno de sus personajes. Pero también interrumpen la lectura en varias ocasiones, y lo que empieza siendo una novedad interesante pronto se convierte en hastío. Al final he decidido ignorarlos, sin que a mi entender hayan perjudicado el sentido ni la comprensión de la obra, por lo que se quedan como añadidos curiosos, pero no imprescindibles, para los lectores que quieran seguir indagando en los entresijos de la novela.

La Orfíada” es, ante todo, una obra ambiciosa, que se nota trabajada en la calidad de su trama, de sus personajes, de su universo y de su prosa. Una apuesta de Víctor Conde por la alta fantasía donde demuestra su amor hacia la época clásica y hacia la literatura misma. Y una lectura exigente, sí, pero al mismo tiempo muy satisfactoria, que se coloca entre las más destacadas del 2017. Y que será capaz de conquistar a quienes sepan enfrentarse a un libro que los retará intelectual y emocionalmente. Pero no apto para los que busquen fantasía ligera, pues no la encontrarán en este libro.

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