El pasado fin de semana, el huracán Harvey se convirtió en el primero en tocar tierra en los EEUU desde el 2005. La tormenta de categoría 4 alcanzó Texas el 25 de agosto, azotando la costa con vientos de 200km/h, e inundó la ciudad de Houston con más de un metro de agua.

La llegada de Harvey también confirma las predicciones de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), que anunció que este año estará por encima de la media en cuanto a tormentas atlánticas se refiere. Durante las últimas décadas, las tormentas han recibido un poderoso empujón de un ciclo a largo término en el Atlántico norte gracias a las temperaturas en superficie de la zona.

El ciclo, llamado oscilación multidecadal atlántica (AMO, en inglés), se mueve entre fases calientes y frías de 20 a 60 años de duración, cambiando las temperaturas en superficie del Atlántico norte en más o menos un grado centígrado, estableciendo las condiciones para la generación de huracanes. Desde 1995, la oscilación multidecadal atlántica estuvo en un estado caliente (positivo), pero los investigadores no están seguros de lo que sucederá a continuación. La AMO ha estado históricamente relacionada con cambios naturales en las corrientes atlánticas, y algunos creen que estamos en un punto de inflexión, y que cambiará pronto a la fase fría que sigue a la caliente. Pero otros proponen que la actividad humana –una combinación de la disminución de la contaminación en el aire y efecto invernadero- debería prolongar el actual período caliente, manteniendo alta la posibilidad de generación de huracanes.

Es importante conocer el mecanismo”, explica el oceanógrafo Rong Zhang, que trabaja en el Geophysical Fluid Dynamics Laboratory de Princeton, New Jersey. “Las proyecciones son opuestas”.

Los investigadores detectaron por primera vez la AMO en mediciones de temperatura oceánicas tomadas durante los últimos 150 años. Pero los anillos de los árboles y otros registros climáticos de lugares muy influenciados por la AMO muestran evidencias de variaciones de temperaturas que ocurrieron siglos atrás, de forma que el fenómeno podría haber estado sucediendo desde hace mucho más tiempo.

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