Guía del espectador de cine, de José María Caparrós Lera: material básico muy bueno, actualizado de mala maneraLo bueno, si es muy bueno, la mayor parte de las veces conviene no tocarlo y, si se hace, ejecutar su actualización con el máximo mimo y criterio. Si no se hace así, las consecuencias pueden llegar a ser desastrosas. Decimos esto porque la "Guía del espectador de cine" de José María Caparrós Lera (España, 1943) ha sido editada por Alianza en su colección de bolsillo y, si bien el material sigue siendo tan recomendable como ya lo era en 2007, su actualización deja sin embargo bastante que desear. Los añadidos se perciben apresurados, poco profundos y sin una conveniente revisión editorial.  Para muestra, un botón. En la página 152 se nos dice que:

Hoy se graba en vídeo y la edición se hace con programaas informativos, como el Final cut.” (sic)

Sin duda, los señores de Apple Inc. estarán muy contentos con la publicidad de su software, a pesar de las erratas y los errores en la línea de texto, o porque ni siquiera se toque el análisis de cómo el abaratamiento de la tecnología podría haber ampliado -si no lo ha hecho ya- las fronteras de la industria cinematográfica. Con todo, conviene aclarar que estos añadidos son mínimos, y este ejemplo es quizás el más evidente de todos. O, en otras palabras, como no se ha actualizado con mucha profundidad, tampoco ha sido demasiado el daño. Menos mal (respiro de alivio).

Así las cosas, el material fundamental de esta guía sigue siendo tan recomendable como antaño, especialmente para el lector mainstream o curioso que desea saber más sobre qué es el cine, cómo se hace, o su relación con el arte o con la sociedad o con el sistema económico, o algo sobre su historia. "Guía del espectador de cine" está concebida originalmente con un claro, y perfectamente ejecutado, sentido pedagógico; útil para muy heterogéneo público desde la más tierna edad hasta los más veteranos. La curiosidad no tiene tiempo ni lugar.

Guía del espectador de cine, de José María Caparrós Lera: material básico muy bueno, actualizado de mala manera Su filosofía alberga todavía mucho potencial por extraer, partiendo de su versatilidad. Si les gusta el cine, lo disfrutarán. Guía del espectador de cine, de José María Caparrós Lera: material básico muy bueno, actualizado de mala manera

De hecho, el propio autor destaca en su “Preámbulo” la posibilidad de que este texto sirva para incorporar lo cinematográfico a los programas docentes, sin duda una tarea pendiente; y podría hacerse siempre después de la conveniente adaptación curricular y aprovechando alguna de las recomendaciones bibliográficas que nos da a lo largo de sus más de doscientas páginas. Muy recomendables para el personal docente son las partes IV y V del texto que, tituladas “Mirar un film” y “Cómo criticar una obra cinematográfica”, respectivamente, ofrecen las pautas básicas imprescindibles tanto para acercarse al cine con los ojos de quien llega de improviso e inocente, como las pautas más avanzadas para afinar la puntería cuando se quieren discernir los numerosísimos aspectos de valor presentes en un film.

Personalmente, he disfrutado más con su parte III (“Cómo y quienes hacen una película”) y con ese añadido a modo de apéndice que es “Los géneros cinematográficos: selección de películas”.

La parte III es cierto que da un recorrido muy sucinto, desprovisto de detalles o anécdotas o precisiones, pero tampoco se percibe como algo necesario. El profesor Caparrós va al grano, es sencillo y directo, se ciñe a lo importante, con precisión quirúrgica, y eso ayuda extraordinariamente a que, en pocas líneas, podamos tener una perspectiva amplia y profunda del proceso cinematográfico. “El equipo técnico-artístico” es un apartado breve, apenas cinco páginas, donde con la precisión del orfebre se nos configura en la mente una radiografía esquemática y efectiva de quiénes son los principales actores en el proceso fílmico, qué hace cada uno y cómo funciona ese proceso; en sus aspectos clave.

El apéndice sí es verdad que es más peligroso. La selección de películas es, fundamentalmente, una cuestión de gusto y, al contrario de lo que dice el refrán, sobre gustos sí hay mucho escrito (quizás demasiado). Si a esto le sumamos que cuando alguien saca un libro sobre sus gustos, le llueven las críticas por todas partes, el riesgo de que eso mismo pase aquí está más que servido. A mí la selección me ha parecido de consenso, con cierto regusto clásico que, aunque no comparto, sí reconozco como necesario si se quiere definir un gusto. Es más sencillo definir y aprender a valorar a un género cuando se acude a sus manifestaciones más puras (clásicas, casi todas ellas) que cuando nos vamos a las más espectaculares o reconocibles (habitualmente, síntesis de varios géneros). Sin ir más lejos, mi película de ciencia-ficción predilecta, "Atmósfera Cero" (1981), no podría entenderse sin tener en cuenta también al género del Western.

Guía del espectador de cine, de José María Caparrós Lera: material básico muy bueno, actualizado de mala manera

En definitiva, con esta ‘Guía del espectador de cine’ (Alianza bolsillo, 2017; edición actualizada) estamos ante un texto al que los nuevos contenidos no le sientan bien. Quizás porque, para tratarlos como se merecen, el planteamiento de la obra daría como resultado a otro libro muy diferente del que tenemos entre las manos. Pero el texto clásico, ya con una década a sus espaldas, sí sigue conservando intacto todo su valor como una obra divulgativa y didáctica muy útil para todos los públicos, de elevado potencial en cuanto a lo que podemos llegar a hacer con sus valiosas aportaciones: maleable, jugable y disfrutable sirve para la autorreflexión o para el trabajo en el aula, para aplicárselo uno a sí mismo o para compartirlo con los demás.

Lástima que no se apueste más por este texto. Su filosofía alberga todavía mucho potencial por extraer, partiendo de su versatilidad. Si les gusta el cine, lo disfrutarán.

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