Han tenido que pasar cinco años desde la última vez que disfrutamos del último capítulo de una de las sagas más longevas del panorama videojueguil, Tom Clancy’s Ghost Recon. Todo esto sin contar el fallido intento de llevar la acción de la franquicia a PC, también en 2012, con un modelo de juego gratuito que apenas duró cuatro años en activo. Y la verdad, podemos decir que la espera ha merecido la pena, al menos en su vertiente cooperativa. Hoy nos toca hablar de Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands.

En esta ocasión Ubisoft París ha creado el mapa más grande hasta la fecha de entre todos sus títulos, algo que sin duda da mucho juego a lo largo de nuestra aventura. Nosotros, un equipo de operaciones especiales norteamericano, debemos aterrizar en Bolivia para acabar con el temido y sanguinario cártel de Santa Blanca dominado por El Sueño, un líder que emplea el terror y hace uso de sus compinches para dominar a todos los bolivianos.

Con esta premisa nos encontramos con un título de acción en mundo abierto que ya supone una grandísima novedad con respecto anteriores capítulos de la saga Tom Clancy´s. Y todo hay que decirlo, le sienta estupendamente. A lo largo de la aventura tendremos que avanzar entre las distintas zonas regentadas por uno de los líderes del lugar y aliados de El Sueño, a la vez que completamos misiones secundarias, recogemos todo tipo de recursos y eliminamos a los matones que pululan por el mapeado.

Ghost Recon: Wildlands

Aunque la historia pueda pecar de simple en un principio, hay que recalcar que la misma cuenta con un componente político bastante alto y a veces, matizada con una serie de detalles que dejan entrever la profundidad argumental con la que Ubisoft París ha dotado al título. Sí, es la típica historia de los buenos contra los malos, pero mientras más jugamos, más sorprendente será todo lo que nos tiene que contar Wildlands. No solo es que la historia rote sobre sí misma para ofrecer giros argumentales bien traídos, sino que la desarrolladora ha querido que podamos sentir la narración como si nosotros mismos fuéramos partícipes. Me explico. Por una parte encontraremos diferentes documentos a lo largo del mapa que narrarán algunos de los hechos acontecidos en la región, mientras que por otra contaremos con bandos emitidos a través de la radio local que desvelarán otros tantos detalles. Todo esto unido a la genial carga cultural y detalles típicos de Bolivia con la que se ha impreso a Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands hace que en su conjunto, la historia esté bien traída y sea perfectamente creíble. O lo que es lo mismo, se ha cuidado la narrativa con mucho mimo y la han aderezado con multitud de detalles.

La acción se desarrolla en tercera persona y en dos modos distintos. En primer lugar podemos jugar en solitario con la ayuda de otros tres compañeros controlados por la IA del juego. En segundo, y más reconfortante, con la ayuda de nuestros amigos. Hay que destacar que para poder exprimir la jugabilidad del título al máximo es necesario contar con un par de amigos al menos, ya que esta es la experiencia real que el videojuego quiere transmitirnos. Como todo Tom Clancy’s, el componente estratégico prima sobre la acción más directa y esto es algo que con la ayuda de la máquina es más sencillo de lograr. Digamos que nuestros compañeros tardan más en morir, son más sigilosos, siempre aciertan en el blanco con el rifle francotirador, es más fácil darles órdenes, mientras que sincronizarte con nuestros amigos de batalla es algo más complejo que apretar un solo botón.

Si optamos por jugar en solitario, la estrategia a seguir es un poco como Juan Palomo, «yo me lo guiso y yo me lo como». Lanzas el dron para observar el área destinada a la misión, compruebas cuantos enemigos hay, marcas un par para que tus compañeros hagan el trabajo sucio por ti y así hasta que no quede ni uno. Después es solo infiltrarte, completar la misión y a otra cosa mariposa. Es cierto que conforme avancemos en la historia, la situación se vuelve más compleja y es más difícil de completar nuestro objetivo, pero así a grandes rasgos es toda la dificultad que conlleva completar el videojuego en solitario. Pero para eso están los amigos….

Ghost Recon: Wildlands

Amigos, esos compañeros capaces de invitarte a unas cañas en el Bar Tolo pero también capaces de hacer las locuras más inimaginables en pos de la diversión. Si jugar en solitario es en ocasiones aburrido, pruébalo con amigos y la cosa cambia. ¡Vaya si cambia! No es lo mismo darle órdenes a una máquina que a tu amigo Pepe, rebelde como él solo y con ganas de gresca. Es aquí donde la estrategia y el compañerismo salen a la luz para ofrecer lo mejor de Wildlands. Hablar con ellos, decidir el mejor punto para entrar en esa fortaleza llena de enemigos, marcar y eliminar a nuestros objetivos sin que al patoso del grupo le vean y rezar para que nadie haga un Leeroy Jenkins que haga saltar las alarmas y, en menos que Triki se come un paquete de galletas, aparezcan los sicarios armados hasta los dientes dándote caza. Eso sí, luego alegará que el mando no funcionaba bien, que el gato se ha sentado y ha movido el stick izquierdo hacia adelante… ¡Como la lías Pepe!

De todas maneras podéis estar tranquilos con la dificultad de Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands tanto si jugáis solo o en cooperativo online (no hay opción de juego local o pantalla dividida). Aunque el videojuego tenga una IA bastante potente en términos de acatar órdenes, sí habrá momentos en los que nuestra estrategia no sea quizás la más adecuada y nos veamos sumergidos en un mar de problemas. Ni es tan fácil como lo he pintado líneas atrás ni tampoco tan difícil como para no poder superar los escollos propuestos por Ubisoft. El videojuego cuenta con cuatro niveles de dificultad, además de un añadido extra implementado gracias a un parche posterior a su lanzamiento que permite eliminar todo rastro de la interfaz en pos de una experiencia de juego más desafiante e inmersiva.

Para realizar las misiones de Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands contaremos con un arsenal de 79 armas, aunque no todas serán accesibles desde el inicio, sino que tendremos que encontrarlas a lo largo y ancho de todo el mapa. Desde rifles de asalto o rifles de francotirador hasta metralletas ligeras o escopetas. No solo eso, también podremos modificar la mayor parte de estas gracias a las piezas que… sí, lo habéis adivinado, también tendremos que encontrar durante nuestra aventura. Además de los artilugios diseñados para hacer pupita, los recursos serán otro de los objetos que nos ayudarán a convertirnos en el terror del cártel. Gracias a ellos avanzaremos en el árbol de habilidades que mejorará a nuestro soldado de élite logrando que este sea una auténtica máquina de matar casi invencible. Los puntos de habilidad servirán para que nuestro dron reconozca con más facilidad a los malhechores, que nuestra resistencia a los disparos sea mejor, que las armas tengan menos retroceso o que los rebeldes nos nutran con un repertorio de ataques especiales que ya querría para sí cualquier pandillero de barrio. Los rebeldes bolivianos son gente del pueblo, harta de tanta violencia y de la droga, que podremos liberar en algunos puntos del mapa y que nos ofrecerán habilidades, que también se pueden mejorar, como la entrega de vehículos para nuestro disfrute, bombardear una zona específica, reconocimiento del área o enviar matones a sueldo. 

Ghost Recon: Wildlands

Para poder completar las más de 100 misiones tanto principales como secundarias (asalto a convoys, robar vehículos, sonsacar información etc.), nuestro protagonista cuenta con ayudas extra para tal labor. Entre ellas está el dron, un cachivache muy de moda actualmente que permite explorar la zona con cautela, marcar enemigos, matar a distancia e incluso curar a nuestros aliados. Contamos también con la ayuda de unos prismáticos similares en la empresa que efectúa el dron pero, evidentemente, con menos potencial. Además estos serán útiles en zonas donde el uso del dron esté inutilizado por los narcos. Granadas tanto de humo como de distracción o explosivas, C-4, minas, paracaídas o prismáticos de visión nocturna y térmica son otros tantos cacharros útiles en Tom Clancy’s Ghost Recon Wildlands. Ahora que hablamos de los paracaídas, es un buen momento para hablar de los vehículos disponibles en el juego. Prácticamente podremos montar todo aquello que haga uso de un motor. Aviones, avionetas, helicópteros, motocicletas, coches, Jeeps armados ¡e incluso tractores! La única pena es que estos solo cuentan con una radio a escuchar, la local, y os garantizamos que querréis quitarla tras varias horas de juego.

En lo técnico estamos hablando de un juego bastante decente en lo que muestra. He tenido la oportunidad de probar tanto la versión que aquí analizamos (Xbox One) como la destinada a PlayStation 4 y las diferencias son en ocasiones bastante notorias en términos de rendimiento. Mientras que en la consola de Sony la resolución está ajustada a 1080p y con un framerate casi siempre estable en 30fps, la versión para Xbox One ve reducida su resolución a los habituales 900p y con serios problemas de rendimiento. Pocas veces veremos estable su tasa de imágenes por segundo, siendo lo más habitual verla entre 25 y 28fps. Además, y este es un problema común en todas sus versiones, adolece de popping cuando hay mucha carga gráfica y de un molesto tearing que empaña todavía más la experiencia de juego. Sin embargo, en conjunto es muy disfrutable si no tenemos la visión de Superman. Si ese es tu caso, quizás debas decantarte por la versión para PS4 o de PC.

Ghost Recon: Wildlands

El mapeado es enorme, está lleno de detalles y todos bien realizados, apenas hay cargas entre medias salvo cuando usamos el viaje rápido, utiliza un decente antialiasing sin excesos y en general la carga de texturas suele responder con bastante rapidez. Está claro que con una zona de juego tan amplia algunos fallos en la carga de texturas y polígonos puede aparecer, pero en términos generales está todo muy bien resuelto.

Por otra parte el apartado sonoro es de escándalo. Tanto los sonidos de nuestro arsenal como el de los vehículos o explosiones rayan a buen nivel y el doblaje al castellano que ha llegado a nuestro país es para quitarse el sombrero. De hecho, si somos asiduos a las aventuras y desventuras del protagonista de Narcos del servicio de televisión por suscripción de Netflix, advertiremos que la voz de nuestro avatar en Wildlands es la de Guillermo Romero, el encargado de doblar a Steve Murphy, protagonista de dicha serie. Eso sí, la banda sonora brilla por su ausencia y prácticamente creeremos que no existe tras jugar varias horas al título.

Conclusión

Tom Clancy’s ha vuelto y lo ha hecho con la que quizás sea la mejor de sus entregas. Su cooperativo es de lo mejor que hemos jugado en mucho tiempo y eso ya es mucho decir. Sin embargo, tras pasar unas cuantas horas pegados a nuestro mando, empezaréis a notar que la experiencia de juego es algo monótona debido a que básicamente haremos lo mismo una y otra vez. Eso sí, todas las misiones se pueden abordar desde distintos puntos y cada una de ellas te ofrece nuevos retos, algo que es de agradecer. Para poder subsanar este problema lo mejor y más recomendable es jugarlo con tus amigos del Bar Tolo… ¡y rezar porque el gato de Pepe no la líe!

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