El código Da Vinci, de Dan Brown: Dan Brown 2.0Trece son los años que han pasado desde que leí por primera vez “El código Da Vinci”. Se trataba de una edición de Umbriel Editores, en pasta blanda y con la letra no muy grande. Por aquel entonce, año 2003,  esta novela era "trending topic" (auqnue no existía ni el término) y sobre tdos se conversaba sobre la cantidad de avisperos que había conseguido remover, sobre todos aquellos construidos en las esquinas de los tejados eclesiásticos.  Recuerdo que fue todo un bombazo editorial -no exento de polémica y detractores- con más de 82 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y que tuvo además de su versión cinematográfica, un par de años después, con Tom Hanks al frente del papel del profesor Robert Langdon y obteniendo unos 800 millones de recaudación en taquilla.  No menos cierto es, que ninguna de las novelas  de Dan Brown publicadas con posterioridad -ya estuvieran escritas antes o después-, han sido siquiera la sombra de lo que supuso para el mercado editorial la aparición la novela por la que siempre será recordado: “El código Da Vinci”.  Como también es verdad universal, que esta novela sirvió de fuente de inspiración de la que bebieron autores como Jane Jensen, Jim Hougan, Michael Clynes, Mathew Pearl, o Nicholas Wilcox, así “La ecuación Dante”, “El último merovingio”, “Los asesinos del Grial”, “El club Dante” o “La lápida templaria”, o incluso producciones Disney como “La búsqueda” (en una de las últimas superproducciones de Nicholas Cage) y su secuela, dudo mucho que hubieran existido o se  hubieran concebido, sin la simiente de Dan Brown.

Y ahora, a finales de 2016, con el mercado navideño como estrategia, “El código Da Vinci” resurge de sus cenizas, esta vez de mano de la editorial Planeta, en una edición para el mercado conocido como “YA” (Young Adult), es decir, el  juvenil y «adaptada por el propio Dan Brown con el objetivo de llegar al público que se está incorporando a las lecturas adultas» según ha citado la editorial.  Lo que en resumen se traduce, en una versión abreviada diseñada para edades a partir de 13 años y en la que la historia original se ha mantenido intacta. Recortada, pero intacta.

El código Da Vinci, de Dan Brown: Dan Brown 2.0 Ojalá esta adaptación despierte en los adolescentes, la misma emoción que yo siento al explorar la historia y los misterios ocultos del mundo en el que vivimos.El código Da Vinci, de Dan Brown: Dan Brown 2.0

Es muy poco probable que el lector habitual (sea joven o longevo) no haya, al menos, oído hablar de “El código Da Vinci”, pero como la información es poder, aquí os dejo una pizca de poder en forma de resumen de la trama: Antes de morir asesinado, Jaques Sauniére, conservador del Museo del Louvre y el último Gran Maestre de una sociedad secreta que se remonta a la fundación de los Templarios, transmite a su nieta Sophie una misteriosa clave que desvela un antiquísimo secreto.  Sauniére y sus predecesores, entre los que se encontraban personalidades como Isaac Newton o Leonardo Da Vinci, han conservado durante siglos, un conocimiento que puede cambiar completamente el curso de la historia de la humanidad. 

Ahora, Sophie, criptógrafa de la policía francesa, con la ayuda del experto en simbología Robert Langdon, comienza la búsqueda de ese secreto, en una trepidante carrera por Europa, que les llevará de un enigma a otro, descifrando mensajes ocultos en los más famosos cuadros del genial pintor o en paredes de antiguas catedrales.  Un rompecabezas que deberán resolver pronto, ya que no están solos en el juego: una poderosa, influyente y controvertida organización católica, el Opus Dei, está dispuesta a emplear todos los medios, incluido el asesinato, para evitar que el secreto salga a la luz y destruya, al desvelarse, los pilares fundamentales en los que se sostiene la Santa Iglesia.  Pasado y presente se dan la mano en la mayor conspiración de los últimos 2000 años.

El código Da Vinci, de Dan Brown: Dan Brown 2.0

A primera vista, las diferencias entre ambas ediciones son notables y evidentes, lo que no quiere decir que sean todas acertadas: edición en tapa dura, tamaño de letra más grande, nueva traducción, prólogo inédito del autor, nuevo texto revisado por él mismo, fotografías de cuadros de diferentes escenarios en los que se desarrolla la novela, e ilustraciones de los códigos y secretos que los protagonistas han de resolver a lo largo de la trama; además de una decena de enigmas ocultos -en la portada, en la contraportada o distribuidos por el texto-, con los que despertar la curiosidad y el ingenio de los jóvenes lectores, que deberán ir recolectando las pistas que hay distribuidas y que podrán resolver pinchando aquí

Pero quizá el cambio más evidente, y en el que la editorial se ha basado para promocionarlo como versión “YA”, lo encontramos en el más que considerable número de páginas que han recortado, exactamente 104 páginas cercenadas respecto al original, lo que hace un total de 22 capítulos menos, y eso es mucha trama, giros, referencias históricas, intrigas eclesiásticas, etc. de las que el joven lector no tendrá conocimiento.  Anunciaban que se trataba de una edición abreviada pero… hablamos de mucho menos Priorato de Sion, mucho menos Opus Dei y su brazo armado el monje albino Silas, y sobre todo de mucho menos Robert Langdon y sus fascinantes procesos mentales de deducción y resolución de acertijos secretos. 

El código Da Vinci, de Dan Brown: Dan Brown 2.0

Personalmente he tenido muy buenas sensaciones y recuerdos al releer de nuevo “El código Da Vinci” y volver a encontrarme con el mejor Dan Brown, y sí es cierto que esta edición abreviada goza de un mayor ritmo narrativo, de una trama que fluye con mayor rapidez, pero durante la lectura me faltaban cosas: ni rastro de las referencia al Grial de Walt Disney y los mensajes ocultos en sus películas.  Apenas nada de la ceremonia sexual de Jaques Sauniére que presencia su nieta, y todo lo referente al rito del Hieros Gamos, varias escenas recortadas sin compasión como la que acontece en la biblioteca del King´s College mientras buscan la tumba de un caballero… y sobre todo, y lo que menos he entendido, el cambio en la traducción de los mensajes ocultos en el cofre de palisandro que guarda el secreto del Santo Grial, como ejemplo:

En la edición original: «En la ciudad de Londres, enterrado por el Papa, reposa un caballero. Despertaron los frutos de sus obras las iras de los hombres más sagrados. El orbe que en su tumba estar debiera buscad, os hablará de muchas cosas, de carne rosa y vientre fecundado». En la edición "YA": «Yace en Londres, por un papa sepultado, caballero inspirador de odio sagrado. Buscad la esfera que en su tumba falta; de un vientre fecundo y una piel rosada habla».  Lo que desconozco es si es fruto del cambio de traductor o bien, la editorial ha pensado que de esta forma, queda el párrafo más comprensible para el público objetivo.

El código Da Vinci, de Dan Brown: Dan Brown 2.0Sea cual sea el criterio que se ha seguido para recortar según que escenas o partes de la historia, no tiene ningún sentido ni lógica que se haya hecho como puente hacia novelas más adultas, como si el lector juvenil no estuviera acostumbrado a bregar con libros extensos -claros ejemplos los vemos en la saga de Harry Potter, o Crepúsculo-, y por tanto no fuera capaz de sacar el jugo a la edición original, y justamente, lo único que pudiera llegar a entenderse como principalmente “adulto”, mantenerlo intacto: el vocabulario.  Eso sin contar que además, algunas de las partes que han sido borradas del mapa, son "algo" controvertidas, vamos, como cuando a los americanos les da por quitar la sangre de las escenas de lucha o guerra, como si el público adolescente se fuera a escandalizar con la descripción de un acto sexual, por ejemplo.  Siguiendo esta política del "recorte", y en pos de seguir ampliando el espectro de público objetivo, como todo consiste en abreviar, podrían publicar una edición infantil eliminando, por ejemplo, otras 150 páginas. Es realmente descabellado.

Este renovado "El código Da Vinci" tal vez funcione para aquellos que aún no han disfrutado de ella, dado que no se echa de menos lo que no se conoce, y sí es cierto que tiene una mayor ritmo narrativo.  Pero, sinceramente recomiendo, sin distinción de edades, optar por la edición original.  Para el resto, para esos otros, que como yo, ya disfrutamos de sus mieles cuando peinábamos menos canas,  poco aporta más allá de cómo edición curiosa ilustrada. 

Estamos por tanto ante una edición menos “incendiaria” y extensa, más “light” para según que cosas, un thriller de manual que no busca reventar ampollas, en torno a un apasionante juego de claves escondidas, sorprendente revelaciones, acertijos ingeniosos, secretos milenarios, verdades a medias, mentiras enteras, realidades históricas, mitos, símbolos, ritos ancestrales, misterios y suposiciones en torno a una trama llena de giros inesperados que conducirá al lector, hasta el secreto más celosamente guardado del inicio de nuestra era.

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