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Richard Garriott´s Tabula Rasa |
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Richard Garriot vuelve a darnos una de sus obras. Esta vez no basada en la brujería y la magía si no en un mundo futurista, con naves espaciales, aliens y rayos láser. ¿Habrá dado de nuevo en el clavo? |
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Uno no puede empezar un reportaje de un juego de este señor sin hablar de sus anteriores juegos. Apodado “Lord British” por unos compañeros de universidad (por ser inglés básicamente) este tipo ha creado una de las sagas más grandes y revolucionarias del mundillo de los juegos de PC: Ultima. No obstante, aquí no vamos a centrarnos en esa saga, más que nada porque podríamos pasarnos años hablando sobre ella. No obstante, si lo haremos sobre Ultima Online, el primero MMORPG de la historia
Todo inició en 1995 y fue mostrado al público en la E3 en 1996. Para su época (mediados de los 90), Ultima Online era un proyecto muy caro y arriesgado para la compañía, ya que confiaba en un público accediendo al servidor mediante el módem. El costo del lanzamiento fue muy superior a los de los juegos tradicionales, e intentaba transformar toda la serie Ultima en todo un nuevo género. Ultima Online era un juego novedoso en un número de puntos, entre los que se encuentran:
- Los jugadores podían comprar terrenos y construir casas en el paisaje común (una característica poco común todavía en muchos juegos en línea).
- Un sistema de habilidades sin el tradicional sistema de niveles o clases
- Muchos elementos del juego podían ser construidos por los jugadores, lo que generaba una economía dentro del juego.
- Los jugadores podían ser atacados en cualquier parte del juego, incluyendo ciudades (esto ha cambiado).
Luego del lanzamiento, en 1997, Ultima Online comprobó ser muy popular, alcanzando los 100.000 jugadores subscritos en los primeros seis meses. Las subscripciones subieron hasta alcanzar los 250.000. Origin fue capaz de hacer mucho dinero con las cuotas mensuales requeridas para jugar el juego, y varias compañías empezaron a hacer lo mismo, y lanzaron sus propios juegos en línea.
Este fue el primero, a partir del cual surgieron otros como Lineage, Everquest o el famoso World of Warcraft.
Ahora, años después, Lord British intenta repetir el éxito que tuvo con su primer juego online. ¿Lo conseguirá? Aquí nuestras impresiones de la beta.
Un mundo futurista
La primera cosa que llama la atención en el juego es su ambientación futurista. Existen juegos de este tipo basados en un mundo de este estilo (Star Wars Galaxies, EVE...) pero no es algo normal; ahora mismo estamos saturados de juegos de fantasía, brujería y magia como Lineage 2 o World Of Warcraft. Siempre es agradable encontrarse con algo diferente, personalmente creo que este tipo de ambientación da más posibilidades a un juego; yo no sé vosotros, pero yo estoy harto de enfrentarme a goblins, enanos, zombies y dragones.
El juego nos pone en la piel de uno de los supervivientes de la raza humana. Se supone que apenas quedan unos pocos seres humanos en todo el universo, los cuales están dispersado en colonias. En estas colonias nos encontraremos con razas alienígenas que serán hostiles e intentarán echarnos del territorio a toda costa; si bien nos encontraremos con otras razas que serán pacíficas.
Como en todo MMORPG, lo primero que tenemos que hacer es crearnos un personaje. Las opciones de personalización, la verdad, no son muy grandes, si bien es casi imposible encontrar dos personajes iguales, dado que podemos elegir entre multitud de colores para la ropa. No obstante, no entendemos la razón de que no pongan más empeño la mayoría de los programadores en este detalle, es cierto que al final, como hay muchas armaduras y demás, es extraño encontrar un personaje igual que tú, pero si en juegos como Oblivion o SWG las posibilidades son muy amplias, no entendemos la causa de que en otros no.
¡ Entra en el frente !
Al principio, el juego nos pone enfrente de una nave, cerca de nuestra primera “ciudad”, por así llamarlo (tiene más pinta de puesto de avanzada), pero claro, para llegar a ella tendremos que superar nuestros primeros combates.
Tras un tutorial en el que nos enseñan los controles básicos (por cierto, podemos agacharnos, curioso) nos enfrascamos en nuestras primeras misiones, las cuales al principio no son más que “ve a X y mata a Y”. En estos momentos podemos apreciar una de las principales diferencias con respecto a otros juegos MMORPG: el combate.
Más cercano a un shooter que a un juego de rol, efectuaremos en Tabula Rasa muchas acciones propias de esos juegos. Podemos movernos libremente, disparar cuando nos de la gana (la mayoría de armas son a larga distancia), saltar, agacharnos, escondernos tras las paredes.... cuanto más nos movamos menos daño recibiremos pero nuestra puntería empeorará, así que habrá que decidir si quedarse y aguantar el chaparrón o actuar siempre en movimiento.
Las armas tienen una cantidad determinada de munición, la cual o bien compramos o bien la robamos de nuestros enemigos caídos. No podemos disparar siempre que queramos, hay que tener cuidado dado que las armas pueden calentarse por uso excesivo, e incluso si recargamos mal el arma se puede llegar a encasquillar. En cuanto al apuntado, es semi-automático, no tenemos que poner el puntero justo encima del enemigo, pero sí cerca, y entonces se dirigirá automáticamente al enemigo. Las habituales estadísticas de las armas y demás serán quienes decidan el daño del disparo.
En cuanto el desarrollo de nuestro personaje, tenemos 3 atributos: mente, cuerpo y espíritu. Cada vez que subamos de nivel recibiremos unos cuantos puntos para subir esos atributos. Estos tres valores desembocarán activa y pasivamente en los valores de competencia de nuestro personaje. También tendremos una serie de puntos de habilidad, los cuales distribuiremos entre las posibles habilidades a comprar, las cuales serán diferentes en función de nuestra clase de personaje.
Inicialmente no elegimos clase alguna, somos soldados y punto, pero, a medida que avancemos, podremos elegir entre varias ramas de clases, que determinarán las habilidades que podrá aprender nuestro personaje. A nivel 5 podremos elegir entre:
- Soldado: mucho poder de ataque, armas y armaduras pesadas.... el típico guerrero de otros juegos
- Especialista: puede resucitar compañeros, curarlos y apoyarles. Es una clase destinada al apoyo básicamente.
Luego podremos elegir, a nivel 15 y 30, más clases de nuestra rama, por ejemplo ingeniero, médico o comando.
En cuanto a la interfaz del juego, disponemos de un mapa muy completo donde se nos brinda todo tipo de información (demasiada quizá para algunos) así como un menú radial al más puro estilo Neverwinter Nights. Por el momento, el cambiar de arma o habilidad es un poco lento, cosa que nos deja vendidos ante los enemigos, pero vamos, esperemos que para la versión final esté solucionado el problema.
Si no te gustas, te creamos de nuevo .
Con las clases de los personajes nos damos cuenta de uno de los grandes aciertos de este juego: poder clonar a tu personaje. ¿Cuántas veces, en otros juegos, nos hemos arrepentido de haber escogido una clase o una habilidad que al final no hemos usado o nos ha parecido que no se ajustaba a nuestro estilo de juego? En Tabula Rasa podemos clonar a nuestro personaje:
- Llegamos a nivel 5, antes de escoger nuestra clase, por si acaso, hablamos con un personaje de la zona en particular y nos clonamos
- Escogemos la clase, entonces, a nivel 7, nos damos cuenta de que no nos gusta mucho las habilidades que tenemos nuevas, vaya, nos hemos arrepentido
- Salimos del juego, nos vamos al menú y... ¡et voila! ¡tenemos un nuevo personaje de nivel 5! es el que hemos clonado (con la diferencia de que su aspecto no será exactamente el mismo)
- Ese personaje está a nivel 5 y podemos elegir de nuevo la clase.
La verdad, tres hurras por este sistema, realmente mucha gente se centra sólo en un personaje, por lo que cuesta mucho subir luego de nivel, pero si podemos crearnos un clon, pues ya no es para tanto.
¿Más de lo mismo?
El desarrollo del juego es el típico de estos juegos: vemos a un personaje que nos ofrece una misión, la aceptamos, la completamos, volvemos a por la recompensa.... bien es cierto que algunas misiones pueden resolverse de varias formas y, además, tenemos que tomar decisiones morales típicas de un juego en solitario, pero, desgraciadamente, no parece que el juego ofrezca mucho más de lo que otros ofrecen por ahora.
Por cierto, hay que tener en cuenta que la versión bajo la que se ha realizado este artículo es la beta del juego, así que, aparte de que no hemos podido ver todo el contenido del juego, suponemos que se incluirá nuevo contenido a medida que su desarrollo avance.
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