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El Terror se escribe con Ñ |
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Recorrido por el desconocido mundo del cine de terror en nuestro país, comenzando en los años 40 con La Torre de los jorobados y finalizando con la candidata a los Oscars por España, El Orfanato de J.A. Bayona. |
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Cuando se habla de cine de terror en España, nos acordamos de los nombres de Álex de la Iglesia, Amenabar o Balagueró, autores de producciones recientes que han sido capaces de demostrar que el buen cine de género puede tener un hueco en nuestro país, si se disponen de los recursos adecuados. Sin embargo, es justo reivindicar que este tipo de películas no surgió de forma espontánea en la década de los noventa, sino que echando la vista atrás, podemos encontrar una reducida lista de nombres que nadaron contra corriente para ofrecer un cine arriesgado y nada común para los dictados de la época.
Primeros pasos y consagración.
En la década de los cuarenta, en los primeros años del gobierno de Franco, donde el control hacia la vida política, social y cultural era más intenso, se documenta una pequeña joya que en su momento pasó desapercibida, pero que con el paso del tiempo ha sido reivindicada convirtiéndose en una cinta de culto, “La torre de los siete jorobados” (1944). Adaptación de la novela corta escrita por Emilio Carrere, la versión cinematográfica corre a cargo de Edgar Neville, escritor, dramaturgo y cineasta español, pionero en el Hollywood de la década de los treinta. “La torre de los siete jorobados”, formaba parte de una trilogía que se completaba con “Domingo de Carnaval” (1945) y “El crimen de la calle de bordadores” (1946), donde se alternaba el interés por el costumbrismo castizo con la incursión de elementos fantásticos. En este sentido, la primera de ellas cobra especial relevancia por su destacada influencia con la estética expresionista alemana. En una óptica similar puede encuadrarse “El cebo” (1958), obra de Ladislao Vadja, autor de la más popular “Marcelino pan y vino”. La cinta que nos ocupa introduce en el panorama nacional la entonces desconocida figura de los psicokillers, en este caso centrado en los dramáticos asesinatos de varias niñas que rompen la armonía de una tranquila localidad suiza.
Para encontrar más producciones de este tipo, habrá que esperar a las décadas de los sesenta, periodo en el que se vivirá la etapa de mayor apogeo de lo que la mayor parte de los especialistas han coincidido en denominar “terror ibérico”. Son los años en los que se realizan diversos proyectos para cine y televisión, de bajo presupuesto, que vistos en la actualidad harían sonrojar a más de uno, pero que para la época resultaban unos productos aceptables. Este interés por el cine de terror en nuestro país, coincide a nivel internacional con la etapa dorada y posterior decadencia de la británica Hammer, la puesta en marcha del giallo italiano abanderado por Dario Argento, sin olvidar la resurrección que este tipo de películas viven en Estados Unidos con títulos como “La noche de los muertos vivientes” (1968 George A. Romero) y “La matanza de Texas” (1974 Tobe Hooper).
Volviendo a nuestro país, uno de los primeros en introducir este tipo de historias, en este caso a la pequeña pantalla es Narciso Ibañez Serrador quien estrena en 1965 un ambicioso proyecto titulado “Historias para no dormir”. La serie que se mantiene en antena hasta la década de los setenta, con alguna pequeña incursión en los primeros ochenta, se convierte en uno de los fenómenos televisivos del año. Una escenografía cuidada, grandes actores y excelentes guiones, fueron los responsables de inquietar a millones de espectadores, quienes no volvieron a encontrar tan placentero el irse a la cama. Pero la vinculación de Chicho con el terror, no se limitó solo a la citada serie, su famoso concurso “Un, dos, tres… responda otra vez”, solía dedicar en cada temporada un monográfico dedicado al género, si bien no hay que olvidar su breve experiencia cinematográfica con títulos como “La residencia (1969)” y “¿Quién puede matar a un niño?”(1976). La primera sitúa la acción en una localidad de la Provenza francesa del siglo XIX, para contar la historia de Teresa un tímida chica que debe ingresar en un prestigioso internado para señoritas, que dirige con férrea mano su directora la Sra. Forneau (Lilly Palmer). Lo más destacado de la cinta es su ambientación, con exteriores rodados en el Palacio de Sobrellano de Comillas, interiores que reproducen una casona de estilo gótico, la inquietante música firmada por Waldo de los Ríos, y la enfermiza relación madre e hijo, deudora de Hitchcok, que es utilizada como motor para la trama principal.
“¿Quién puede matar a un niño?”, es la adaptación del cuento “El juego” de Juan José Plans, y como en la anterior vuelve a contar con actores extranjeros en los principales papeles, para garantizar el mercado internacional de la cinta. En este caso la historia se desarrolla en España, en una isla costera a la que acude una pareja de turistas para pasar unas vacaciones tranquilas. Una vez instalados, descubren no sin cierta sorpresa la ausencia de personas adultas, siendo los niños y adolescentes los únicos que parecen vagar a sus anchas, semejante descubrimiento supondrá el inicio de una terrible pesadilla, de la que resultará difícil escapar. Esta segunda incursión de Chicho en la dirección de largometrajes, presenta importantes guiños de nuevo a Hitchcock con la presencia de la tensa calma que precede a la tragedia, sin olvidar la referencia a “Los pájaros” (1963); pero también observamos importantes referencias al cine de zombies, aunque por encima de todo lo más inquietante sea el terror sobre lo cotidiano y especialmente sobre la reflexión, ¿son los niños las criaturas inocentes e indefensas que parecen ser?.
Dentro del cine de terror uno de los personajes más emblemáticos es el hombre lobo, ser maldito de tintes melancólicos, que en nuestro país se encargó de interpretar Paul Naschy (Jacinto Molina), dotándole de unos rasgos y personalidad propios. El licántropo ibérico, por llamarlo de alguna manera, hace su debut cinematográfico en la cinta “La marca del lobo” (Enrique L. Eguiluz 1968), contando con guión del propio Naschy, que supone la carta de presentación de este personaje al que se le conocerá por Waldemar Daninsky. El éxito fue tal que el actor volvería a encarnar al licántropo en varias ocasiones más, entre ellas la exitosa “La noche de Walpurgis” (León Klimosvsky 1970).
Otro nombre importante es Jesús Franco, cuya incursión en el género se debe a “Gritos en la noche” (1961), aunque la aportación más destacada del director, fue la de profundizar en el mundo de los vampiros, mezclando elementos del cine de terror con el erotismo, siguiendo la línea de las producciones de la Hammer. Sus películas se realizaban con muy pocos medios, pero gozaron de cierta aceptación, convirtiéndose con el paso del tiempo en objeto de culto. Entre la nómina de títulos, los más representativos puedan ser “El conde Drácula” (1970) planteada como la adaptación fiel del relato de Stoker, contando para la ocasión con Christopher Lee y Klaus Kinski en sus principales papeles; “Las vampiras” (1971) donde se potencia el contenido erótico, “Drácula contra Frankenstein”(1972) y “La hija de Drácula” (1972),.
Al margen de los vampiros, encontramos incursiones en el cine de zombies con títulos como “La noche del terror ciego” (1972) y “El ataque de los muertos sin ojos” (1973), ambas de Amando de Osorio; así como “No profanar el sueño de los muertos” (1974) de Jorge Grau, con una importante deuda con el trabajo de George A. Romero. Dentro de este repaso no deben olvidarse otros títulos como “Pánico en el transiberiano” (1972), ambiciosa apuesta de Eugenio Martín, una coproducción que reunía a dos pesos pesados de este género, Christopher Lee y Peter Cushing.
A finales de la década de los setenta, se asiste a una decadencia del género, si bien a mediados de los ochenta, conviene mencionarse una destacada incursión en el terreno de la animación, protagonizada por “Vampiros en la Habanna” (Juan Padrón 1985). Cinta coproducida entre España, Cuba y la por entonces República Federal Alemana, nos presenta una simpática historia de vampiros, donde los colmillos se mezclan con el son cubano, interesante trabajo anuncio de lo que estaría por llegar.
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Usuario: Estruch (12-Octubre-07)
Es una película con Elke Sommmer y Joseph Cotten. Es del 1972, se llamaba en USA "Baron Blood". No sé si se estrenó en españa, yo no la he visto y de Bava me quedo con "Las tres caras del miedo", "La máscara del demonio" y "Bahia de sangre" |
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Usuario: Mithrand (11-Octubre-07)
Estruch, si no acertamos la película que proponga Murray te hacemos directamente responsable, que lo sepas :cuchillo: :bufon: |
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Usuario: Murray (11-Octubre-07)
Ah, ¡Mario Bava!. ¡Qué deliciosamente cutre era su "Gli orrori del castello di Norimberga" (no es pedantería el reproducir su título original, que aquí, hasta donde yo sé, no encontró traductor)!. Gran deudor del "cine Hammer", sin duda. Mira, estruch me ha dado una idea maquiavélica para el desafío cinematográfico, jeje..;).
Y en cuanto a Corman... Un genio. Y encima, "padrino" profesional de Coppola... |
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Usuario: Estruch (11-Octubre-07)
En 1989 publiqué mi primer libro, "La historia del cine fantástico español", pionero en esta temática, precedido por dossiers en "L'Ecran Fantastique", "Fantastyka" y una revista editada por Forrest J Ackerman.
El libro me lo editaron mal y me lo masacraron. Guardo tan malos recuerdos que no quise saber nada más de él.
Siempre se ha intentado hacer cine de género en España pero las directrices oficiales iban por otros derroteros.
Estas películas son caras de hacer, pero tenemos el ejemplo de Mario Bava y Roger Corman, auténticos magos que sabían camuflar sus bajos presupuestos y rodar rápido, algo que aquí no se ha sabido hacer. Cuesta mucho hacer cine contrarreloj.
Recuerdo el caso de José María Elorrieta que rodó una película en un día o una serie de películas de aventuras árabes que yo ví de niño en el Teatro Fortuny como complemento en que siempre aparecían los mismos planos pero montados en diferente orden.
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Usuario: Murray (09-Octubre-07)
Son artículos como éste los que hacen de Fantasymundo una página seria y de referencia. Gracias por la información, voy a poner el Em.. quiero decir, voy a ir a la Fnac inmediatamente a fundir mi tarjeta de crédito.
¡Muy bueno el artículo, a la altura del cine fantástico (y del de Blade Runner, aunque no sea tuyo)!.
Un saludo, Murray.
P.D. ¡Bien hecho!
P.D 2: Por cierto, "Mirandas asesinas" la protagoniza Álex Angulo, no Santiago Segura.  |
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