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Coloso, descube que sus últimos familiares están siendo asesinados. Peter viajará hasta Rusia para enfrentarse a un oscuro villano cuyo origen tendrá que buscarlo en su propio pasado. |
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Coloso es un personaje muy desafortunado.
Nació entre las páginas del Giant Size X-men #1, aquel especial que presentó la nueva génesis de la Patrulla-X, donde se inició la segunda gran etapa de estos mutantes que no tuvieron mucha suerte en sus primeros números.
Peter Rasputín se llamaba ese joven ruso que abandonaba sus tierras para ayudar a Xavier a perseguir su sueño como el mutante metálico que era. Mucho tuvo que dejar atrás para cambiar de aires y vivir una vida de la que sentirse orgulloso. Pero nunca afortunado. Y es que Peter sufrió mucho por el camino, perdió a su hermana y a sus padres, encontró el mundo cada vez más oscuro y pesimista, llegó a unirse al enemigo porque ya no distinguía la línea entre el bien y el mal. Peter abandonó su amor y llegó a matar por la necesidad de sobrevivir, llegó a sacrificarse por el bien común y se supone que sus cenizas se esparcieron por los cielos gracias a su amada ex-novia.
Lo dicho, Peter Rasputín ha sido siempre un personaje muy dramático, que sin la batuta de Claremont (prácticamente su creador), perdió su razón de ser y fue vapuleado sin piedad, para regocijo de los fans ávidos de nuevas desventuras con las que divertirse. Aunque claro, en los noventa sufrió el mismo tratamiento supuestamente adulto tan mal entendido por los guionistas que pretendían imitar el carácter de obras como Dark Knight. Lo que nunca entendieron es que eso también requería un levantamiento del personaje, una recuperación que lo hiciera más grande de lo que jamás había sido. De hecho, eso es un cliché típico de Miller, tan solo hay que fijarse en sus obras más valoradas.
De todos modos, por suerte, Peter ha contado con los guiones de Wheddon (creador de Buffy Cazavampiros y Firefly), guionista que lo ha recuperado en la muy bien criticada serie Astonishing X-men, donde Coloso es uno de los integrantes principales que está viviendo su segunda edad de oro.
Y es así como llegamos a esta extraña miniserie, que parece salida del sello Iconos X-men, que existía hace unos años ya, que consistía en exactamente lo mismo que se nos ofrece aquí, una saga cerrada protagonizada por uno de los componentes de la Patrulla-X. Hubo uno sobre Cíclope bastante resultón, otro de Pícara, Rondador Nocturno, Cámara… Y ahora tenemos este, que no tiene nada que ver pero prácticamente podría haberse ubicado ahí, porque es exactamente lo mismo. De todos modos, ¿desde cuándo se ha necesitado un proyecto de marketing para sacar algo de un personaje de grupo en solitario? Si hasta Coloso tuvo su propio número especial dibujado por un primerizo Bryan Hitch.
Antes de seguir andándome por las ramas, decir que el guión pertenece a un guionista poco conocido en España: David Hine. No es de extrañar porque han salido pocas obras suyas y empezó hace poco en Marvel, casi diría que muy tímidamente porque la única serie regular que ha realizado ha sido Distrito-X y encima ha sido sacada en tomos por estos lares. El resto de las obras que ha realizado son miniseries, pudiendo destacar especialmente Daredevil: Redención, sacada en un 100% Marvel muy destacable. Es un escritor que demuestra tener cierto talento o más bien una capacidad notable para desarrollar sus argumentos de una manera convincente. Es más, me parece lamentable que hayan guionistas peores que él con trabajos de primera línea mientras que el susodicho se mantiene a la sombra, cumpliendo, pero si resultar llamativo.
Si es que el mundo editorial puede llegar a ser muy injusto.
La trama principal puede ser muy polémica, este tomo trata de cómo Peter Rasputín tiene cada vez más ataques de rabia y unas pesadillas muy extrañas que aparte de impedirle dormir acaban repercutiendo en su vida diaria, por no decir en su relación con Kitty. Es lo que tiene regresar de entre los muertos tras el uso de su cuerpo para la cura mutante, que deja secuelas. Pronto descubriríamos que en realidad se trata de algo más, y es que alguien está matando a todos y cada uno de sus familiares, un hombre enmascarado que parece querer acabar con la estirpe de Rasputín. 
Al final Coloso se verá obligado a regresar a su patria con su prima Larisa, para descubrir quién está detrás de todo y por qué. Poco imaginaría que al final se vería metido en una trama casi surrealista donde el legado de su familia resultaría de todo, menos agradable.
De primeras el argumento presentado en este tomo, además de sorprendente, puede llegar a ser repulsivo para todo aquel fan de este personaje protagonista. Especialmente porque las casualidades son muchas (habiendo tantos Rasputines en Rusia… es como decir que eres descendiente de Franco solo porque te llamas Francisco) y porque la retrocontinuidad (el uso libre de la continuidad para cambiar el pasado de un personaje) no es del gusto de todos. Pero si eres capaz de aceptar todos estos extraños cambios en el linaje de Peter Rasputín, puedo garantizar que este tomo aparte de disfrutable está muy bien hilvanado, tanto que es sorprendente ver cómo encaja todo de tal manera que lo contado acaba siendo coherente y además muy interesante. Cabe destacar el uso que se hace de las leyendas ya escritas o la Historia en sí, para mezclarla con más ficción actual sin que resulte forzado. Es más, Hine realiza una labor encomiable al tener en cuenta todos y cada uno de los detalles que han caracterizado tanto a Coloso como a la difunta Illyana, ya que ambos han tenido su época de rabia y “villanía”. Lo dicho, finalmente los puzzles encajan y el guionista, en un momento de gran brillantez, tiene en cuenta algo que todos habían olvidado, que aun hay un miembro de Rasputín suelto por el mundo, casi anecdótico pero no sin trascendencia.
Es difícil hablar de este tomo sin destripar el argumento porque está repleto de sorpresas y empieza con una enorme sencillez para acabar siendo algo bastante más complejo. Tenemos regresos inesperados efectuados con total sobriedad y personajes muy bien caracterizados, hasta el punto en que yo mismo he llegado a preguntarme si esta era la primera vez que los veía perfectamente retratados, ya que otras veces me habían parecido demasiado simples o caricaturas de lo que podrían ser.
Pero claro, quizá no sea muy objetivo teniendo en cuenta que aquí se recupera el que ha sido siempre uno de mis villanos preferidos de la Patrulla-X, y de qué manera. Se tiene en cuenta el origen que una vez escribieron para él en su propia miniserie y se explota una faceta suya que últimamente estaba olvidada, para alegría de algunos fans. No quiero seguir diciendo más cosas porque serían demasiadas pistas para averiguar de quién se trata, pero debo añadir que lo que tiene entre manos en esta historia es muchísimo más interesante y coherente con su personalidad que lo que llevaba haciendo hasta ahora.
Sobre el dibujante, Jorge Lucas, es de la escuela de John Paul Leon y demás artistas de estilo oscuro y tenebroso, por lo que se ajusta como un guante a este argumento. La versión que realiza de los personajes es muy adecuada, tiene una narración correcta y sabe dotar dar ambiente a las escenas, por no decir que emplea muy bien los claroscuros y el negro que lo hunde todo hasta perfilar a un personaje por la poca luz que hay. Eso sí, sin abusar.
Lo malo es que es un estilo bastante tosco y feísta, no es del gusto de todos porque en algunas ocasiones carece de la espectacularidad y el dinamismo que pueda necesitar una escena de batalla, por ejemplo. Sin embargo es perdonable por otras virtudes que compensan estos defectos.
No puede decirse que hayan escogido mal al dibujante, no.
En definitiva, un buen tomo que me temo que no tendrá mucha trascendencia a pesar de lo importante que podría ser si alguien supiera aprovecharlo con inteligencia. Pero me temo que eso hoy en día es mucho pedir. Muy recomendable si eres capaz de aceptar lo que se cuenta en estas escabrosas páginas de la Rusia Zarista.
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