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Artículo de literatura - Fantasymundo.com
Relato: El Cuento de la Luna y la mujer de oscuros cabellos o de cómo se crearon las Estrellas
Helena Ramírez   07/09/2007 ( 2506 lecturas) Comentarios (4)
     Esta es la historia de cómo nacieron las Estrellas, la única y verdadera que los maestros ya no cuentan y que los Hijos del Sol han prohibido.

La creación de las EstrellasCuando los niños se despidieron y corrieron de vuelta a la aldea, la Luna se levantó y contempló el oscuro cielo, vacío, inerte, atemorizante desde donde lo miraba.
- Ya es hora de volver, no hay que ser egoístas, y debo cumplir con mi deber de ahuyentar la Oscuridad sin Fin – se volvió hacia la mujer. – Pero tal vez vuelva, aquí, a tu lado me siento como antes de los días de los Niños del Sol.
- Espero que lo hagas – le besó suavemente en la mejilla, - buenas noches -. Y se perdió en las sombras de camino a la aldea.
La Luna se llevó la mano allí donde los labios de la mujer habían rozado su piel y poco a poco, recuperó su forma celeste para volver al cielo oscuro e iluminar levemente la noche con su luz.

Los días se sucedieron y a la Luna se le hicieron largos en la noche vacía y las mañanas de indiferencia y cuando aun quedaba una semana para que terminara el ciclo de las Luces Estivales, tomó forma humana y volvió a visitar la aldea, donde se encontró con la mujer de oscuros cabellos. Pasaron aquella semana juntas, caminado entre las sombras profundas del fragante bosque, contándose los secretos más recónditos de sus almas; hasta que la última noche antes que la Luna volviera a su camino en el cielo, se hicieron una promesa.

- Volveré a verte una semana antes de que acabe el ciclo, siempre – dijo la Luna.
- ¿Por qué?
- Porque eres lo mejor que me ha pasado desde que comencé mi andar y los Dioses me dieron mi nombre. Porque te añoro en mis noches eternas, porque te quiero. 

Y la mujer de oscuros cabellos y verde mirada sonrió y besó a la Luna de Plata y la Luna respondió a su beso con una pasión que creía olvidada. Y bajo la oscuridad que llenaba la tierra, unieron sus cuerpos hasta que su ser fue uno y sus corazones latieron juntos. Y dicen que aquel amor era el más grande que los Dioses jamás contemplaran.

La Luna mantuvo su promesa, y cada ciclo acudía a encontrarse con la mujer de oscuros cabellos y juntas eran felices más allá del dolor que alguna vez sintieron. Pero quiso el destino o algún Poder por encima de éste, que a oídos del Sol de mirada ardiente llegasen rumores sobre la extraña desaparición de la Luna durante la último semana del ciclo; y cuando le preguntó exigente y ella no contestó más que con evasivas y en su ojos vio el brillo de la felicidad, decidió convocar a sus Guerreros Llameantes, los más salvajes y astutos de sus Niños, fieros y diestros guerreros, que obedecían a su señor ciegamente; les ordenó seguir a la Luna y descubrir a dónde iba esos días que se ausentaba del cielo nocturno, abandonando sus tareas. 

Los Guerreros Llameantes espiaron a la Luna y vieron cómo tomaba forma de mujer mortal y dirigía sus pasos al bosque inexplorado, hasta allí la siguieron con sigilo, descubrieron la aldea de los Hijos de la Noche y fueron testigos del encuentro de la Luna con la mujer de oscuros cabellos. Y aquellas noticias llevaron a su señor, que en su orgullo y arrogancia se encendió de ira y planeó su acto más cruel como rey del cielo matinal. 

- Volveréis a la aldea un día antes de que ella lo haga el próximo ciclo, arrasadla, reducidla a cenizas o esclavizar a su gente, me da igual, pero quiero que esa mujer muera, la Luna es mía y siempre lo será, es su Sino seguirme hasta el final de los tiempos, ha de ser mi reina obediente y yo su Rey – ordenó el Sol celoso y sus hombres asintieron. 

Enardecidos como si ya olieran la sangre a derramar, los Guerreros Llameantes esperaron impacientes la llegada del día señalado, afilaron sus armas y pintaron sus cuerpos con dibujos grotescos. Y cuando el momento llegó, partieron como perros de caza sedientos de carne y muerte. Dicen que se abatieron sobre la aldea desprotegida como una oscura ola; golpeando, despedazando y matando, dándose un baño de sangre, aullando como bestias salvajes, sólo los más rápidos pudieron huir de aquella carnicería, pero fueron muy pocos y entre ellos no estaba la mujer de oscuros cabellos; ella defendió la aldea junto a otros con su arco y sus flechas y su espada corta cuando su carcaj quedó vacío, pero los Guerreros Llameantes eran los mejores soldados y los más sanguinarios, y pronto todo esfuerzo fue inútil, uno a uno los defensores fueron cayendo bajo el acero enrojecido de sus verdugos. Y a la mujer de oscuros cabellos también le llegó su hora; ensañándose especialmente con ella, atravesaron su cuerpo con sus hierros una y otra vez, hasta que la dejaron caer sobre el embarrado suelo, dándola por muerta, pues la vida se le escapaba gota a gota con su sangre derramada, los ojos verdes perdiéndose lentamente en el infinito, viendo más allá de la consciencia el rostro amado de la Luna. 

Y cuando ésta volvió a la aldea la noche siguiente, sintió romperse su corazón en mil pedazos, pues de ella no quedaban más que frías cenizas y los cadáveres de los Hombres de la Noche; desesperada buscó a su amante entre ellos, temerosa de encontrarla, lo hizo al fin donde la aldea y el bosque se confundían; yacía de espaldas sobre un charco de sangre reseca, la mirada vacía prendida en el cielo y una espada sobresaliendo de su cuerpo. La Luna retiró aquel pérfido acero y supo por él que era de los Guerreros Llameantes y que el Sol estaría detrás de todo aquello, pero ahora su pena era más grande que su odio. Acunando entre sus brazos el cuerpo inerte de la mujer de oscuros cabellos, sus lágrimas se derramaron inconsolables e incontables sobre la tierra; era tan profundo y desgarrador su dolor, que parecía no tener fin, sintiendo como si le hubiesen arrancado el alma y atravesado su corazón con la más afilada de las espadas. Lloró, lloró por interminables días de agonía, no sólo por la mujer que amaba y que le habían arrebatado, sino también por los Hombres de la Noche que ya no volverían a reír en la aldea destruida. Lloró y sus lágrimas dieron ser a un río de plata estremecida que anegó el bosque, acogiendo bajo sus aguas los cuerpos de los muertos, tumba sumergida para que nunca más fuesen mancillados y allí dejó el cuerpo de su amante, entre las aguas de su pena y cuentan que siguió llorando cuando volvió al negro cielo y sus lágrimas de plata prendieron en la oscuridad, ardiendo con la fuerza del dolor y el amor, y se esparcieron por toda la bóveda celeste, creando el mayor homenaje para aquellos que habían perdido la vida por el orgullo ciego del Sol; las Estrellas que Brillan en la noche, hijas de la pena de la Luna, luces que dieron vida al cielo yermo, monumento al amor y a la pena, recuerdo de la mujer que más había amado. 

Y la Luna mantuvo su promesa, y pese al paso de los siglos y el cambiar del devenir de los Hombres del Sol, una semana antes del fin del ciclo abandonaba el cielo, nunca más vacío, y visitaba la tumba sin nombre donde el espíritu de ella aun le espera y le esperará por siempre. No odió al Sol, pero nunca jamás volvió a hablarle, ni aun cuando sus caminos se encuentran, y aunque él protestó a los Dioses por semejante actitud, estos le dijeron que aquello no era más que el fruto de su arrogancia y que nada harían contra la Luna y que incluso ellos se habían dolido de su pena.”

Esta es la historia de cómo nacieron las Estrellas, la única y verdadera que los maestros ya no cuentan y que los Hijos del Sol han prohibido (pues ellos afirman que es el Sol quién las creó), la historia que pasa de madres a hijas, como el más preciado de los secretos que las mujeres guardan.

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4 Comentarios recibidos
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Usuario: D3NE (13-Febrero-08)

Cita de Nura:
Muchas gracias ^^


No hay nada que agradecer, me gustaría pronto leer algo más de tu palma.
Usuario: Nura (12-Febrero-08)

Muchas gracias ^^
Usuario: Mithrand (12-Febrero-08)

Sí, coincido contigo, es muy bueno... próximamente le daremos un pequeño empuje a los relatos gracias a los nuevos autores que van surgiendo xD
Usuario: D3NE (12-Febrero-08)

Hermoso, realmente cautivante, felicitaciones.
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