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Arthus Trivium 2: el tercer mago, de Raule y Landa... Trama de aventuras esotéricas


Francisco Javier Illescas   08/08/2017
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     … pero, aun así, bien documentadas. ¿Una aventura de tintes sobrenaturales con buena documentación? ¿Cómo se come eso? Pues observando bien, amigo lector. Y vamos a ello.
Portada de Arthus Trivium 2: el tercer mago, de Raule y LandaTomé con escepticismo este segundo tomo, ya que, como indiqué en la reseña del primer número, temía que la mimada documentación del inicio de la saga involucionara en una trama “danbrowniana” de esas a las que tanta manía tengo. Pero no, puesto que, si bien me he encontrado una trama de intriga y acción sobrenatural, "Arthus Trivium 2: el tercer mago" (Norma) no resulta una sarta de payasadas y se percibe cierto mimo a la hora de presentar una cierta documentación al respecto.

¿A qué me refiero? Bueno, a que todo el mundo, por ejemplo, desconoce que Zagan es un demonio “real”, y me explico: su nombre y características están recogidos en los anales de la demonología clásica, se trata de uno de los reyes del infierno, al mando de treinta y seis legiones de demonios (dato que se recoge en el cómic, página 41), con el poder de convertir el vino en agua, y el agua y/o la sangre en vino, así como convertir metal en monedas hechas de tal metal. O sea, que si le das una olla de acero inoxidable, te hará bonitas monedas de acero inoxidable. Lo único que no corresponde es su descripción como demonio, ya que suele representársele con cabeza de toro y alas de águila, aunque… quedaría menos amenazador, la verdad. Y otro detalle finísimo es que esté vestido con atributos de príncipe. ¿Príncipe? Sí, príncipe de la Iglesia: es uno de los señores del infierno por debajo del mismo Lucifer y, por ende y como burla ante Dios, va vestido protocolariamente como un Cardenal (príncipes de la Iglesia, al fin y al cabo), con su capelo y su manto púrpura. Un fino detalle.

Pero no nos paramos aquí… ¿Por qué se llama “El tercer mago”? Porque, para librar al mundo de los males que han de venir, se necesita la fuerza de tres magos. Está claro que uno de ellos es Nostradamus, pero… ¿Y los otros dos? Pues Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim, científico, matemático, cabalista, alquimista, teólogo, astrónomo, médico y astrólogo al que en el cómic llaman, simplemente, Cornelius Agrippa. Y os llamo la atención sobre el parecido que le han sacado con respecto a los grabados de la época. Fijaos, sobre todo, en su parlota (la boina) y su ostensible napia, y la referencia a sus pericias como erudito y mago (os recuerdo que escribió tratados como “De occulta philosophia libri tres”, de magia y ocultismo, o “De Occulta Philosophia”, sobre la integración de la astrología y la magia ritual en el concepto del mundo).

Como curiosidad, os diré que fue un activo feminista, y da fe de ello su obra “De nobilitate et praeccellentia faemini sexus” (De la nobleza y preexcelencia del sexo femenino), un tratado sobre la igualdad de las mujeres… ¡De 1529!. Pero no nos olvidamos del otro mago: Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, conocido como “Teofrasto Paracelso” o, simplemente, Paracelso, médico, místico, astrólogo y alquimista (descubrió el Zinc). Como médico fue revolucionario y rompedor, revitalizó la cirugía (considerada entonces como un arte menor fuera de la Medicina), pionero en el uso de determinados minerales para tratar las enfermedades, estudioso de la sintomatología y descubridor del concepto de “enfermedad laboral”, así como pionero en el uso de opiáceos (introdujo el uso del láudano como analgésico y anestésico). Consideró como los cuatro pilares de la Medicina la Astronomía, las Ciencias Naturales, la Química y el amor. Sus tendencias hacia el uso de elementos químicos (alquimia) y la astrología le causaron ciertos problemas, ya que fue considerado como mago (obvio, uno de los tres magos) y, al igual que en el caso de Agrippa, le han sacado un notable parecido.

¡Y vamos más allá, señores! ¿Os suena el nombre de Najthorhabet? Seguro que no. Pero, si leéis el cómic, observaréis que mencionan a un tal “Nectanebo II” (pág. 22), que fue el último faraón de la sinastía XXX de Egipto, la última con faraones indígenas. Efectivamente, en la "Vida de Alejandro", de Seudo Calístenes, se le describe como un ser que dominaba todo con su poder mágico, hasta el punto de que destruía ejércitos invasores destrozando o ahogando miniaturas de éstos, así como ejercía de augur. No entraré en su historia novelada con respecto a Filipo de Macedonia, o relativa al mismo Alejandro Magno (no os voy a dar todo hecho, recontra), pero sí es cierto que, si bien en el cómic le atribuyen un poder mágico que, a priori, no tenía, sí que es una figura legendaria a la que se atribuía un gran poder. Y al pobre Nectanebo lo conoce muy poca gente, lo que indica una cierta labor de documentación al respecto.

Imagen de Arthus Trivium 2: el tercer mago, de Raule y Landa

La lástima es que no he encontrado pruebas históricas de que, efectivamente, Michel de Notredame recibiese enseñanzas de estos dos gigantes, aunque en el ejercicio de su oficio como médico sí da impresión de que conoce bien su obra. Como pienso que la ausencia de pruebas no supone la prueba de la ausencia, daré un voto de confianza a esta premisa no histórica, que le da un cierto toque a la trama que estamos leyendo.

Así que ahora sois conscientes de a qué me refiero con eso de que es una obra fantástica muy bien documentada. Raúl “Raule” Anisa ha cumplido con su labor de presentarnos un guión bien llevado, y con enjundia pese a su planteamiento fantástico. Bravo.

Pero vamos a centrarnos ahora en el cómic, que ya sabéis que tiendo a divagar: habíamos dejado a Arthus Trivium, Angélique Obscura y Angulus Dante saliendo a uña de caballo de una emboscada, y al rey niño Carlos IX de Francia visitando al viejo maestro Nostradamus mientras es acechado por aviesas bestias.

El viejo maestro trabaja en la recopilación de sus visiones, mostrándonos un capítulo de nuestra Historia reciente que todos reconoceremos, y los soldados gascones a su servicio cumplen con su oficio escrupulosamente, aunque de vez en cuando suelten algún bonito piropo al servicio. Pero esa paz se ve pronto turbada por la irrupción a través de las ventanas de Zagan, Scaligero (al que ya presentamos en la reseña del primer número, que podéis leer aquí y parte de su hueste demoníaca. En poco tiempo reducen a la familia del anciano profeta y al propio rey de Francia. Y le confiesa su propósito, así como el origen del rencor de Scaligero hacia él, muy distinto del que Nostradamus suponía. El caso es que buscan la esfera de poder creada por Nectanebo II, cuyo poder impide a Zagan y sus esbirros el volver al infierno, y cuyo poder se vería incrementado exponencialmente al controlar el orbe. Nostradamus se ve forzado a ceder a las reivindicaciones de los demonios, ya que su familia y el rey son rehenes y sus guardaespaldas han sido sometidos y hechos prisioneros. Pese a todo, intenta hacer lo posible por ganar tiempo, consciente de que sus discípulos acudirán enseguida en su ayuda.

Y así es: Arthus, Angulus y Angelique, tras liquidar algún asuntillo por el camino y cambiarse de uniforme (menuda rabieta del bueno de Arthus, al que sólo le compraron uno), enseguida toman conciencia de la situación y su estado y toman cartas en el asunto de la manera expeditiva que sólo ellos saben tomar. Y, con la ayuda de los gascones al servicio de Nostradamus, dispuestos a dar la vida por su causa, y del guardaespaldas del rey, parece que van a darle un vuelco a la situación, peeeeero… el poder del príncipe demoníaco es grande, y ni el más grande esfuerzo de un simple mortal puede hacerle frente. Mas, quizás, el arrojo de un joven rey sí. ¡Y hasta aquí puedo leer!

Imagen de Arthus Trivium 2: el tercer mago, de Raule y LandaSobre el dibujo de nuestro Juan Luis Landa sólo puedo poner un pero: ¡¡¡LAS ESPADAAAAAAS!!! Qué roperas más bonitas, con su guarnición de lazo. Qué talabartes y guarnicionería varia más bien trabajadas. Qué vestuario tan apropiado a la época… ¡Pero los dos primeros dedos se ponen en el anillo del recazo! ¡Que no se puede agarrar una espada como se agarra un garrote! Ese dedo índice, o el índice y el anular en el recazo, son los que permiten tener sensibilidad de dónde está la punta, y no se puede esgrimir una espada si no se tiene ese “tacto del acero”. Me entristece el saber que en la continuación de la saga seguiré viendo este pequeño pero importante error, pero lo perdono dado el impresionante trabajo en cuanto a la definición del dibujo, la expresividad (atentos al detalle de los ojos encendidos de los discípulos de Nostradamus en la última viñeta de la página 14, relamiéndose como fieras ante una presa fácil, por ejemplo) y el dinamismo de todas las escenas, hasta las más estáticas (pongamos como ejemplo la página 26, en la que no hay apenas movimiento, pero se sugiere máxima tensión)… y al convencimiento de que este humilde aporte que ya indiqué en la reseña del primer volumen servirá para que en posteriores trabajos veamos una esgrima más depurada en cuanto al blandir una espada se refiere.

Y hay otro detalle en el dibujo y el diseño de personajes que me ha encantado: los demonios no son más que ángeles caídos y, dado que los ángeles no tienen sexo, estos demonios también son, evidentemente, asexuados.

Además, entre las 56 páginas de este bello tomo en cartoné, podremos disfrutar de ocho páginas de bocetos, estudios de personaje y estudios de color , así como una pequeña ilustración final que preveo como la portada del tomo 3. ¿Será así?  No tardaremos en saberlo.

En todo caso, incluso considerando que no soy un gran amante de las historias de tinte esotérico, están consiguiendo mantener mi curiosidad intacta hasta el punto de que necesito saber cómo continúa esto. Un gran punto a su favor, desde luego.

Espero ansioso y curioso el tercer volumen con un gran interrogante que dejan entrever en este volumen, exactamente en la cuarta viñeta de la página 39: ¿Qué es lo que hace especial a Arthus Trivium sobre sus otros dos compañeros?

Y… ejem. Antes de despedirme me gustaría dejar un pequeño detalle que, quizá, no es como yo lo pienso, pero que me ha llamado la atención. Tal vez, si los autores leen esta reseña, puedan satisfacer mi duda: en un momento dado, Zagan menciona que un tal “Madus” le manda recuerdos a Nostradamus. ¿Quizás ese “Madus” es el “Mabus” que supuestamente conducirá al mundo hacia una tercera guerra mundial tal y como se supone que se cita en la centuria 2, cuarteta 62? “Mabus pronto morirá, aquí empezará/ un horrible destino para bestias y gentes/ para quien la busca la venganza se verá,/ Ciento, mano, sed, hambre, cuando el cometa pase”.

Y con esto, ahora sí, termino esta reseña. ¡No os perdáis la posibilidad de seguir esta serie!

Compra aquí "Arthus Trivium 2: el tercer mago".



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