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Gotham Central: Josie Mac |
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Josie acaba de ser destinada al departamento de personas desaparecidas, donde se enfrentará con uno de los peores casos a los que haya tenido que enfrentarse |
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Gotham Central es de esas series que nacen a partir de autores que parten de una idea que les entusiasma y pretenden llevarla a cabo suplicando al editor de turno. No es una serie realizada para ganar dinero y ni siquiera es un título típico para una editorial de superhéroes como pueda ser DC.
Estamos hablando de aquella serie que nace a partir de la ráfaga de ideas de autores como Rucka y Brubaker, cuyos pasos por Detective Comics resultaron lo suficientemente fructíferos como para seguirlos desde una perspectiva diferente, más alejada del murciélago y más cercana a esos nuevos personajes que habían nacido de secundarios para la serie de Batman.
Pero lo cierto es que antes de esa serie ya hubo un complemento para Detective Comics que ha servido prácticamente de precuela para lo que vendría después, una serie de capítulos realizados por Judd Winick y Cliff Chiang que relatan a modo de género negro la historia de uno de los peores casos a los que haya tenido que enfrentarse jamás Josephine McDonald, también conocida como Josie Mac.
La historia comienza con la agente sufriendo un traslado por culpa de un mal encontronazo, lo cual resulta ser de lo más desafortunado teniendo en cuenta que acaba en el departamento de personas desaparecidas, algo que le afecta muy personalmente por situaciones varias de su pasado.
La futura detective resulta tener habilidades precognitivas sobre los objetos, como si estos pudieran hablarle, esto resulta muy práctico hasta que le endosan uno de esos casos que recordará toda su vida. Tanto por sus funestas consecuencias como por el aprendizaje que para ella supuso.
Como se puede ver, no es mal punto de partida, ni tan siquiera una mala historia, de hecho es lo suficientemente interesante y con los giros argumentales justos como para captar la atención del lector el tiempo suficiente.
Es más, para el que esto escribe, Winick no me parece en absoluto un guionista a destacar, especialmente porque me ha defraudado en títulos como los Outsiders (donde solo destaca en un par de sagas por su divertimiento o curiosidad) o los Exiliados. Todo esto sin mencionar el caos que ha realizado en Batman, con la saga de la Capucha Roja, que es de lo más olvidable. Pero sin embargo, está visto que le va mejor en series de personajes menos conocidos o de un enfoque diferente, porque tanto aquí como su paso por Green Arrow (ahora mismo en los quioscos) le va mucho mejor. Eso o simplemente es un escritor que atina, pero solo en contadas ocasiones.
La historia que nos ocupa, por ejemplo, resulta de lo más entretenida y destacable en algunos puntos, aunque en algunas ocasiones recuerde a Alias de Brian Michael Bendis (obviamente no hablo de la serie de tv protagonizada por Jennifer Garner, sino de un cómic de la competencia ubicado en la serie MAX de Marvel) en el sentido de que está protagonizada por una chica dura con habilidades superhumanas (una tiene superfuerza y vuelo, la otra poderes telepáticos con los objetos) que no quiere convertirse en superhéroe, sino utilizar sus poderes de un modo más discreto y hasta ocultando su verdadera condición para evitar escándalos de todo tipo. Eso sí, no se puede decir que sea una copia o que uno se basara en lo escrito por el otro, más que nada porque son del mismo año y tan solo tienen meses de diferencia en cuanto a su publicación. Así pues, es curioso que dos obras tan similares salieran prácticamente al mismo tiempo, por mucho que una sea un simple complemento y la otra una serie regular.
Saliéndonos de las comparaciones (que son odiosas), decir que aunque la obra está correctamente escrita y merezca la pena su lectura (que no su precio, pero de eso ya hablaremos después) la verdad es que es inferior a la serie Gotham Central, más que nada porque al contar con una protagonista con habilidades fantásticas se pierde ese toque realista detectivesco de género negro tan característico de las geniales historias de Rucka y Brubaker en la serie regular que vendría después. Aparte, es precisamente en la investigación donde realmente falla esta historia, no hay un trabajo realmente cautivador o realista, todo se basa en los poderes de la protagonista o en las extraordinarias labores de Batman como detective (que en una simple suposición y un par de llamadas te consigue hasta el teléfono privado del Presidente de los EEUU) y en ello no podrá deleitarse un amante de las historias de género negro más de este estilo.
De hecho, hay momentos realmente ridículos que no quiero desvelar, baste decir que me sorprende el marketing con el que cuenta el murciélago en su cinturón o lo delirante de meterse en la casa de un mafioso para empezar a tocarlo todo sin guantes.
Por no decir que la incursión de uno de los villanos de Batman resulta hasta forzada, pero se perdona porque estamos hablando de un complemento para Detective Comics, así que sería injusto criticar que salga un personaje típico de la serie, aunque sea prácticamente de figurín o para despistar.
Lo dicho, son pequeños detalles que pueden repercutir demasiado en una historia que está francamente bien y, como ya he dicho, con los suficientes giros argumentales para que no resulte aburrida. Es más, habrá quien considere grato que la protagonista tenga poderes y hasta le guste el tema, puesto que tenemos una introducción de sus orígenes y los primeros usos que resulta hasta destacable, aunque ni siquiera se explique por qué los tiene, casi parece un mutante dentro del universo DC.
Lo que más critico es, sin embargo, el precio de este tomo. Y mira que estamos ante una excelente edición que merecía ser sacada de algún modo en nuestro país, especialmente a modo de curiosidad y para beneplácito de los fans de Gotham Central, aunque aquí encuentren una obra bastante inferior. Pero es que por mucho que contenga un artículo bastante extenso donde viene incluso dos amplias biografías de los autores, creo que pedir casi nueve euros por un tomo bastante modesto en cuanto al número de páginas (¡¡96 nada más!!) va a ser un impedimento para más de uno que pretenda picar con una obra tan poco conocida y, francamente, poco reseñable comparado con la cantidad de cómics interesantes que desfilan actualmente en nuestras generosas estanterías.
Poco puedo decir por cierto sobre el dibujo de Cliff Chiang, totalmente desconocido para un servidor y poco destacable por mucho que realice un correcto trabajo que recuerda levemente a Mazzuchelli o incluso al compatriota Javier Pulido. Solo que inferior a ambos por no destacar en su estilo limpio de género negro, no hace nada en especial en cuanto a narración, sombras o puesta de escena, simplemente cumple (que a veces eso es mucho) y además es un poco estático en según qué figuras, sin resultar sorprendente en ningún momento. Lo dicho, al menos no daña a la vista ni nada parecido, aparte de que en trabajos posteriores va a destacar mucho más.
Por lo tanto, estamos ante una obra de género negro correcta, adecuada para los seguidores de Gotham Central por tener de protagonista a uno de sus personajes. Por desgracia, su precio echará muy para atrás a más de uno.
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