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El clásico de la estrategia económica, Sim City, llega a Nintendo DS recordándonos el tiempo hace ya más de diez años cuando el juego triunfaba en PC y en consolas como Super Nintendo. Alcalde, la ciudad es toda tuya (pero intenta no llevarla a la ruina). |
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Ser alcalde no es nada fácil, y eso lo saben todos aquellos que han jugado alguna vez a Sim City, saga que durante la década de los 90 triunfó por completo entre los jugadores de PC y en sus conversiones para consolas. Son muchos los títulos que ofrecen un tipo de juego similar, los distintos juegos agrupados bajo la palabra “Tycoon” que nos ofrecen el llevar un parque de atracciones, una compañía ferroviaria, un zoo, etc. Sim City nos ofrece el llevar toda una ciudad, creando zonas industriales o habitables, colegios, infraestructuras, cuerpos de policía o bomberos… y todo ello con unos fondos que siempre se antojan insuficientes y fácilmente volátiles.
Tras un tiempo de sequía en esta saga, Sim City regresa esta vez para Nintendo DS, con un juego muy similar a lo que vimos en PC. Tendremos que llegar a una ciudad como alcalde de esta y con los consejos de nuestro ayudante (entre los que podremos elegir de cierta forma entre varias posibilidades). Con los fondos iniciales tendremos que construir carreteras y otros medios de transporte, zonas comerciales, industriales y de viviendas, edificios varios como hospitales, comisarías, bibliotecas… además de otros muchos edificios como depuradoras, bombas de agua, centrales eléctricas, parques, zoos y edificios especiales destinados a la prevención de catástrofes o para la defensa de la ciudad (que podrá ser atacada por ejemplo por un gorila gigante al que deberemos dormir lanzándole dardos con el uso de la pantalla táctil antes de que destruya una gran área de la ciudad).
Obviamente, el dinero no es infinito, y por ello necesitaremos conseguir fuentes de ingresos, principalmente por impuestos a nuestros ciudadanos, aunque no será tan sencillo, ya que encontrar el equilibrio perfecto será vital. Si cobramos muchos impuestos, los habitantes se enfurecerán y abandonarán la ciudad, mientras que si son muy bajos es posible que nos veamos sin suficiente dinero para cubrir nuestros gastos. También podemos nivelar el dinero que invertimos en sanidad, educación policía, bomberos, investigación (que servirá para conseguir nuevos edificios). La clave será, como siempre, encontrar el punto en el que podemos garantizar el contento de todos los habitantes y el que la ciudad pueda seguir creciendo, mientras que controlamos que el gasto que realizamos pueda cubrirse con los ingresos sin llevar a la ciudad a la ruina.
El plantear la ciudad sobre el plano no es fácil. Si situamos una central électrica junto a una zona de viviendas, el valor de estas se reducirá, por lo que tendremos que buscar donde colocar cada elemento, creando lagos y zonas de árboles para reducir la contaminación, a la vez que creamos parques o fuentes para aumentar la calidad de vida, con cuerpos de bomberos y policía que lleguen a todas las zonas, además de buena comunicación mediante carreteras y trenes, procurando que no se colapse el tráfico de alguna zona, mientras usamos el tendido eléctrico para procurar energía a toda la ciudad. Por suerte nuestro consejero nos dirá que problemas existen en nuestra ciudad y posibles soluciones.
El juego nos permite elegir distintas dificultades, las cuales radican en el terreno en el que edificamos la ciudad, siendo el factor diferenciador el dinero con el que comenzamos nuestra aventura como alcaldes.
Un juego eterno, en el que el único objetivo es construir nuestra ciudad, y una vez que la tengamos, nos limitaremos a ampliarla o mejorarla en la medida de lo posible por los tiempos de los tiempos… En este punto hay que mencionar el primer problema del juego, y es que sólo disponemos de la posibilidad de guardar una partida (es decir, una ciudad), por lo que si queremos empezar una nueva perderemos la anteriormente creada. Y hablando de guardados de partidas, aquí está el otro problema principal del juego: el tiempo de cargado y guardado de partida, que es considerablemente extenso, en la línea de lo que pudimos ver en Animal Crossing: Wild World, con el que comparte la dificultad de guardar o cargar todos los datos relativos al plano de la ciudad, sus habitantes, sus características, las decisiones que hemos tomado, etc… no se puede culpar a los desarrolladores de esto, pero aun así es un poco molesto.
Respecto al control del juego, este se realiza por completo mediante el uso de la pantalla táctil, imitando el control de las versiones para PC, aunque aun así los botones de la consola tienen cierta función. Esto nos permite colocar los distintos elementos de la ciudad mediante el uso de la capacidad táctil, aunque la precisión deja bastante que desear y en ocasiones, al levantar el stylus de la pantalla, puede pasar que nuestra selección cambie, algo que puede desesperarnos y obligarnos a destruir lo construido para modificarlo, aunque un botón nos permite eliminar la última acción realizada.
Técnicamente el juego no es nada espectacular, cuenta con unos gráficos totalmente sencillos, acordes a los primeros Sim City y que quedan lejos del potencial que puede ofrecer Nintendo DS. Además, en ocasiones parecen sufrirse ciertas ralentizaciones, visibles en los rótulos que nos muestran información de la ciudad, además de en trenes o aviones, que quedan parados (los aviones en mitad del aire) durante un instante. Este apartado necesita mucha optimización y podría haberse llegado a mejorar, y es lo peor que nos puede ofrecer el título, aunque tratándose de un juego como este, no importa mucho este hecho. Las melodías son sencillas, pero totalmente acordes a un título de este género. Se agradece su acompañamiento durante las partidas.
El juego se completa de modos secundarios en los que salvar a una ciudad de catástrofes de todo tipo, incluidas económicas, además de galerías en los que ver los distintos edificios del juego, que iremos desbloqueando conforme aparezcan en nuestra ciudad en algún momento. En esta última opción veremos que en nuestra ciudad hay más edificios de los que parecen, algunos de ellos bien conocidos.
En conclusión estamos ante un gran clásico de los videojuegos, una opción perfecta para recordar este título, que aunque bien cuenta con algunas impurezas que pueden molestar durante el juego, es en general un gran título de estrategia a la altura del nombre que lleva. Los amantes de este tipo de juegos por fin encontrarán la mejor representación del género en la portátil de Nintendo, asegurando diversión ilimitada.
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