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Retrata un sistema educativo alienante, al exponer síntomas como la frustración o la ira. Reproduce consecuencias negativas como la violencia o, en el punto más extremo, la muerte. |
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Isamu Fukui (Japón, 1975; aunque afincado hace tiempo en los Estados Unidos) tiene madera de escritor. Fueron sus profesores en el Stuyvesant High School de Nueva York, donde continua con sus estudios de secundaria, los primeros en darse cuenta. Empezó como se comienza siempre: leyendo montañas de libros de todo tipo, y fijándose con especial atención en las notas de J.R.R. Tolkien, en el método para afrontar la escritura de sus novelas y en sus técnicas para contar historias. Practicó en sus deberes para clase, en los encuentros con sus compañeros, y con el trabajo solitario de quien nota el gusanillo de la literatura. Y se pulió como narrador hasta presentar en España –en primicia mundial, a través de la editorial Timun Mas- su primera novela, War Boys.
El material que le sirve para construir la historia sale directamente de su vida en las aulas, y lo hace desde un punto de vista más amplio del que el título de la edición española deja entrever. "War Boys" da idea de un texto donde la violencia es el principal recurso y la única salida para un mal sistema educativo. Pero "Truancy" (absentismo escolar), título original de la obra, agranda la perspectiva y lleva nuestros ojos no sólo a la violencia, sino al amplío y complejo entorno que rodea al alumno fuera del sistema educativo (de hecho, la ambientación escolar ocupa a penas unas pocas páginas).
La novela posee, en consecuencia, mucho más fondo del que, a simple vista, puede parecer. Y es que, la más importante contribución de la primera novela de Isamu Fukui, y que es uno de los rasgos más prometedores de este jovencísimo autor, es la complejidad y profundidad de la historia. Retrata un sistema educativo alienante; exponiendo síntomas como la frustración o la ira. Reproduce consecuencias negativas como la violencia o, en el punto más extremo, la muerte. Explora las entrañas de aquellos que están a uno y otro lado de la contienda, reflejando el dolor y las dudas. Posiciona el personaje de Umasi, pacifista y equidistante a respecto de las injusticias tanto del sistema como de los War Boys, como contrapunto positivo a ambos contendientes. E, incluso, reflexiona y propone una salida a lo que, aunque parezca un círculo negativo, no es más que una dinámica totalitaria e injusta a la espera de que la rompan.
Esta es, entonces, una novela que piensa y hace pensar. War Boys no se queda, únicamente, en la condena del sistema educativo y en la muestra de la violencia como posible salida sino que va más allá, obligando al lector, al final de la novela, a posicionarse, a tomar partido sobre las distintas ideas de la ‘política educativa’ que se le muestran.
War Boys critica un sistema educativo alienante, que impone valores e ideas por encima del individuo, que camina hacia la masa; y también es una propuesta de una educación más colaborativa, participativa, y capaz de respetar, aprovechar y potenciar las capacidades de los alumnos.
En cuanto al argumento, se sitúa en una desconocida ciudad cerrada cuyo fin principal es la correcta educación de los jóvenes, y con unas fuerzas del orden destinadas a mantener la disciplina e imponer las normas del Alcalde. En este contexto opresor, un joven alumno, Tack, sufre los males de un sistema burocrático irracionalmente cruel. Las injusticias a las que se enfrentará le harán, primero, plantearse al conjunto del sistema educativo de la ciudad (narrada en la primera parte de la novela, ‘alumno’); después, formarse para afrontar esas injusticias bien a través de métodos pacíficos, bajo las enseñanzas de Umasi, bien a través de la violencia, bajo el auspicio de los War Boys y el aliento de su líder, Zyid (narrada en la segunda parte, "sinvergüenza"); y finalmente, para afrontar cara a cara a los mecanismos de imposición del sistema: los obligadores y los educadores (narrada en la tercera parte, "War Boy").
Los personajes son mayoritariamente planos, claramente divididos en buenos y malos, si bien los personajes principales poseen característicos matices, que evolucionan o en los que se profundiza, a lo largo de la novela. Es destacable también el manejo del ritmo narrativo, las suaves transiciones entre escenas y personajes –si bien con algún momento diletante, que es comprensible y disculpable-, y la correcta caracterización de las numerosas escenas de acción.
Precisamente sobre las escenas de acción, se percibe una clara influencia del lenguaje cinematográfico: se trasladan al papel acciones típicas de películas del género que, aunque pueden llegar a resultar perfectamente reconocibles, incluso tópicas, poseen el mérito de estar totalmente justificadas y bien engarzadas en el conjunto de la historia.
En el aspecto menos logrado, destaca el abuso de la reflexión declarativa: en la que bien la voz narradora bien algún personaje usa la declaración grandilocuente para remarcar su posición argumental o dar su opinión sobre alguno de los principales ejes narrativos de la historia. Un abuso que les resta naturalidad a los personajes y deja entrever, por momentos de forma clara, la mano del escritor.
La balanza de un análisis global muestra ésta, no obstante, como una primera novela muy prometedora, en la que Isamu Fukui hace uso no sólo una coherente imaginación, sino también un suficiente manejo de las técnicas de escritura. Entretiene, cuenta una historia que interesa a los lectores más jóvenes, y reflexiona sobre ella: obligando, además, a que los lectores tomen partido y se posicionen sobre cómo conseguir una educación mejor que cuente con los estudiantes.
Sabiendo la vida que, como escritor, tiene Fukui por delante no podemos más que, a la vista de lo que nos muestra en War Boys, estar atentos a su evolución y no perdernos esta primera obra. Promete, desde luego, muchos momentos de entretenida lectura.
Y para los que, tras haberla leído, estén deseosos de más, dos motivos para esperar mayores placeres. Primero, el anuncio de Isamu Fukui de estar escribiendo una segunda novela, temporalmente situada antes de War Boys, que explique los hilos sueltos que se dejan aquí. Y segundo, las negociaciones del autor con distintas productoras cinematográficas para llevar a la gran pantalla esta primera novela. Desde luego, material tiene más que suficiente como para ser interesante.
Enlaces recomendados:
Rueda de Prensa de Isamu Fukui sobre War Boys
Ficha de War Boys
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