|
|
El Príncipe de las Mentiras (serie Avatar 4), de James Lowder |
|
|
|
|
|
Con un estilo directo y elegante despacha con contundencia los antecedentes de los tres tomos anteriores, sin aburrir e informando de lo necesario a neófitos en Avatar. |
|
Aun nuestros días los números contienen un gran poder mágico implícito. Si lo dudan piensen en como un par de dígitos en rojo plasmados en un extracto bancario pueden cambiar el estado de animo de los individuos.
En la portada de El Príncipe de las Mentiras aparece un "4" que es posible que provoque en el lector un rechazo precipitado, al considerar que el volumen pertenece a una saga ya avanzada y que por lo tanto no merece la pena en si mismo. A mi me pasó.
A esto hay que sumarle que quedé bastante hastiado de la colección madre Dragonlance con las inacabables andanzas de los hermanos Majere y compañía.
Otro tanto me ocurrió, ya en la frontera de Reinos Olvidados (Forgotten Realms), con Drizzt Do'Urden del que fui testigo de su decadencia sistemática como personaje por sobre explotación.
Así que con estas premisas no me entusiasmaba en demasía adentrarme en una nueva franquicia de Wizard y más publicada en nuestro país por Timun Mas, estos últimos siempre más pendientes de vender libros que de publicar historias.
Pues bien, me equivoqué, últimamente me pasa bastante.
“El Príncipe de las Mentiras” es el cuarto volumen de la serie Avatar englobada dentro de la colección “Reinos Olvidados”. Un somero trabajo de documentación me ha confirmado que cuenta con los tópicos de las obras de Wizard of the Cost, tramas interminables y continuo desarrollo de personajes, argumentos sin final aparente que se enlazan libro tras libro, quedando en la mayoría de las ocasiones las historias faltas de una conclusión convincente.
El escenario, la derivación del universo que cimentaron Margaret Weis y Tracy Hitman, aumentado, ordenado y reinventado por cada autor que es elegido para un nuevo tomo, pero siempre manteniendo los claves del genero de fantasía heroica, multitud de razas y especies, armas blancas, magia y mezcla de mitologías…
Más de lo mismo.
Hasta que descubres al señor James Lowder, que parece no tener un gran currículo pero si mucho talento a la hora de darle al qwerty. Con un estilo directo y elegante despacha con contundencia los antecedentes de los tres tomos anteriores, sin aburrir e informando de lo necesario a neófitos en Avatar. Habiendo cumplido comienza de inmediato a utilizar mandobles de doble filo dirigiendo los golpes a la femoral.
Cuidado los estómagos sensibles, aquí las hojas cortan, la sangre es espesa y los tejidos corporales se desgarran con mucha facilidad. No lo debió pasar bien la señora Emma Fondevila García al realizar esta estupenda traducción.
Hay un sadismo explícito en cada página, tocado con una macabra imaginación que el mismísimo Clive Barker podría haber firmado con orgullo. Una extraña elegancia sin artificios que nos conduce a través de toda la obra, estructurada de manera inteligentísima, rápida y amena. Pues aun sin conocimiento alguno de las historias pasadas, el lector no las echará de menos, al estar intercaladas estas crónicas dentro del ritmo narrativo sin entorpecerlo en absoluto.
El elenco de personajes, que supera la docena, se desenvuelve con toda fluidez sobren escenarios perfectamente definidos con una economía de medios que no resta fuerza a la situación. La trama mezcla los lances puramente épicos con las intrigas de los mejores trillers, pero envolviéndolo todo con un toque de terror sumamente conseguido, apuntado con esbozos de realidad histórica que aportan peso y seriedad a la narración. Véase:
…”Algunas de estas camas improvisadas estaban ocupadas por lunáticos que dormitaban, otras por ratas, cucarachas o cosas peores. En los rincones oscuros de aquella habitación grande y lóbrega, unas figuras escasamente humanas andaban a cuatro patas, peleaban o chillaban. Muchos de los internos tenían enormes jaulas atadas a la cabeza o gruesos de tela envueltos apretadamente en torno a las manos. Los demás estaban vestidos con andrajos, aunque el lugar era lo bastante frió como para que el aliento se transformara en vapor.”…
Es bueno y la idea también. Más o menos así:
En la era de los Trastornos los dioses llevaron sus intereses hasta los territorios de los mortales. Allí sus avatars físicos se manifestaron en contacto con las razas interfiriendo en sus vidas. Pero esta situación era reciproca, un grupo de aventureros osaron idear un plan para hacerse con las Tablas del Destino, con las que conseguir la divinidad. Para ello se enfrentaron a los Gigantes de Escarcha, guardianes de las reliquias, y a los mismos Poderes.
A algunos les cubrió la muerte otros recibieron un destino peor, solo dos consiguieron su objetivo, la hechicera Medianoche se convirtió en Mystra la Diosa de la Magia y el buscavidas Cyric de Zhentil Keep en el Dios de la Muerte.
Una década después, los mortales ascendidos aún tienen cuentas que saldar entre ellos, además el nuevo señor del inframundo pretende aumentar sus títulos tomando todo el panteón mediante un nuevo libro sagrado, El Cyrinishad. Y cuando los dioses juegan en el tablero las piezas a sacrificar suelen ser sus fieles.
Ahora, por culpa de mis tendencias obsesivas compulsivas, debo leer toda la saga. Creo que disfrutaré conociendo el pasado de El Príncipe de las Mentiras. Espero que mi cota de malla aguante el castigo.
SERIE AVATAR
Volumen I - Las Tablas del Destino (Scott Ciencin).
Volumen II - Tantras (Scott Ciencin).
Volumen III - Aguas Profundas (Troy Denning).
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Version imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
 |
|
|
|
 |
|
No se permite la reproducción íntegra de este artículo. Para reproducciones parciales o citas, consultar el apartado de NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|