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The League of Extraordinary Gentlemen vol. II (La Liga de los Hombres Extraordinarios) |
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El trabajo de Alan Moore es brillante. Si bien toma gran parte del argumento de La Guerra de los Mundos, la actuación de la Liga le da un carácter muy personal y bizarro al conflicto. Moore demuestra una vez más por qué es una leyenda del cómic. |
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INTRODUCCIÓN:
The League of Extraordinary Gentlemen surgió en 1999 de la cabeza de Alan Moore como una miniserie de aventuras, publicada por Wildstorm ese mismo año, y que unía en una extraña asociación a personajes literarios tan dispares como el Capitán Nemo, el Doctor Jeckyll (y su contrapartida, Mr. Hyde), el Hombre Invisible, Allan Quatermain (de “Las minas del rey Salomón”, de Henry Rider Haggard), o Mina Murray, como agentes al servicio del Imperio Británico. En esa primera miniserie, los vimos enfrentarse al gran Moriarty, archienemigo de Sherlock Holmes, y, justo al final, presenciar cómo un objeto desconocido caía del cielo y aterrizaba en sus narices.
La segunda miniserie, aparecida en 2002, retoma la acción en ese mismo momento, llevando al terreno del cómic una obra de la talla de La guerra de los mundos, y soltando en mitad de una invasión extraterrestre sobre el Londres de 1898 a la Liga.
LOS AUTORES:
La figura del británico Alan Moore es de sobra conocida, tanto por su trabajo en el mundo del cómic (y por las más o menos acertadas adaptaciones cinematográficas de sus obras) como por sus excentricidades (misántropo, mago practicante…). Títulos como “The Watchmen”, “V de Vendetta” o “From Hell” están considerados verdaderas obras maestras del género, todas ellas firmadas por la pluma de Moore, que inició su carrera escribiendo para revistas inglesas como “2000AD” o “Warrior”. De esta época proceden “Miracleman”, “V de Vendetta” y “La balada de Halo Jones”. En 1984 dio el salto al mercado americano, convirtiéndose en habitual de la línea Vertigo (fue guionista fijo de “La Cosa del Pantano”, creando el personaje de John Constantine) y publicando obras maestras del cómic contemporáneo como “The Watchmen” o “From Hell”, además de la que está considerada mejor historia de Batman, “La broma asesina”. Tras unos años de silencio, fundó la línea America’s Best Comics, que incluía títulos como “Tom Strong”, “Promethea” o “The League of Extraordinary Gentlemen”. Actualmente, vive en Northampton, alejado del mundo del cómic tras haber sido uno de los autores más importantes, renovadores e influyentes de los últimos años.
Kevin O’Neill, también británico, inició su carrera con sólo dieciséis años trabajando como colorista para cómics infantiles, pero enseguida dio el salto a la revista “2000AD”, donde disfrutó de una etapa de gran productividad, colaborando en una gran cantidad de proyectos entre los que destaca la creación, junto al guionista Pat Mills, de “Nemesis the Warlock”. Por motivos económicos firmó con DC Comics, y aunque allí trabajó por primera vez con Alan Moore en un anual de Green Lantern, enseguida tuvo problemas con el Comics Code debido a lo explícito de sus dibujos. De esta etapa destaca también la novela gráfica “Metalzoic”, también junto a Pat Mills, con quien llevaría “Marshall Law” (sátira superheroica) a Dark Horse. Su siguiente obra importante fue la primera miniserie de La Liga de los Caballeros Extraordinarios, junto a Alan Moore. Tras el fiasco de la adaptación cinematográfica de esta última obra, O’Neill trabajó en tiras cómicas para la independiente Caliber Press, y actualmente prepara dos novelas gráficas centradas en La Liga.
LA OBRA:
Tomando como principal fuente de inspiración “La Guerra de los Mundos”, de H. G. Wells, la segunda miniserie de “The League of Extraordinary Gentlemen” se inicia con un pequeño prólogo, ambientado nada menos que en un Marte habitado por extrañas especies, incluidos dos humanos, que sufren los ataques de un ejército conformado por extrañas máquinas de tres patas, que pronto se baten en retirada hacia la Tierra. Y es allí, en pleno 1898, donde vemos cómo un objeto volador no identificado cae sobre la campiña londinense, ante los atónitos ojos de una Liga exultante tras la victoria sobre el doctor Moriarty. Tras los primeros momentos de sorpresa, la “bala” se abre, liberando a una criatura extraterrestre que masacra a los curiosos reunidos en torno a ella. El ejército y la inteligencia británicos se ponen en funcionamiento, mientras las “balas” siguen cayendo del cielo y la ya confirmada invasión empieza a tomar forma.
La Liga al completo es movilizada desde su sede en el Museo Británico; tras descubrir a un traidor entre sus filas, mientras Nemo y Hyde se dirigen al Támesis para defender Londres del ataque de los incontenibles “trípodes”, Mina Murray y Allan Quatermain se adentran en la campiña inglesa en busca de un arma secreta que, teóricamente, acabará con los alienígenas.
Si bien la trama de la invasión extraterrestre sirve como artificioso trasfondo para la historia, el meollo lo encontramos en los personajes. Todos ellos sacados de clásicos de la literatura (“Veinte mil leguas de viaje submarino”, “Drácula”, “El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”…), en la primera miniserie apenas se profundizaba en ellos, y es en este segundo volumen donde conocemos más profundamente a algunos de los más interesantes. El personaje en que más cambio notamos respecto a su aparición en la primera aventura de la serie es en Hyde, que apenas aparece en las primeras páginas como el Dr. Jeckyll, manteniendo su apariencia brutal y simiesca en el resto del tomo. A través de sus conversaciones con Mina (incluido la previa al grandioso momento final), de su “tête-a-tête” con Nemo y Griffin, descubrimos un personaje con una dimensión mucho mayor de la esperada, un “lado oscuro” que ha crecido conforme el otro, el Dr. Jeckyll, empequeñecía. El problema de centrar buena parte de los momentos álgidos en Hyde es que el resto de los personajes adolecen bastante la falta de protagonismo. Nemo, por ejemplo, tiene intervenciones escuetas y muy contadas. Otro punto interesante es la relación entre Mina Murray y Quatermain, que deja no pocos momentos memorables.
Esta segunda miniserie de “The League of Extraordinary Gentlemen” es un cómic que, sin llegar a profundidades, cuenta una historia entretenida con momentos de acción y de humor bastante retorcido, plagada de referencias literarias (y no sólo por los protagonistas; aparece John Carter, un personaje de la novela pulp de los años veinte, el Dr. Moreau e incluso el retrato de Dorian Gray) y que continúa de forma muy digna lo ocurrido en la primera miniserie.
El trabajo de Alan Moore es, para variar, brillante. Si bien toma gran parte del argumento de “La Guerra de los Mundos”, la actuación de la Liga le da un carácter muy personal y bizarro al conflicto. Tanto a nivel narrativo como en los diálogos, Moore demuestra una vez más por qué es una leyenda del cómic; buena muestra de ello son las geniales intervenciones de Hyde.
En la parte gráfica, Kevin O’Neill nos ofrece prácticamente lo mismo que en la primera parte, quizás con un mayor dominio de los personajes y mejores oportunidades para demostrar su talento para los detalles, pero apenas aporta novedades.
Es destacable que, para este tomo recopilatorio, los autores incluyesen toda una suerte de “extras”, al final del tomo, desde anuncios de época, pinups de los protagonistas, portadas y recortables (sí, “Constrúyete tu propio Nautilus de papel”), incluso un relato de cuarenta y ocho páginas que narra aventuras pasadas de la Liga.
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