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Una canción para Lya (Antología de George R.R. Martin) |
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Antología de relatos de ciencia ficción del autor de Canción de Hielo y Fuego, cuyo principal interés es el que da título al libro. |
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Si a George R.R. Martin se le conoce ahora especialmente en nuestro país por la saga fantástica de Canción de Hielo y Fuego, el autor estadounidense es menos leido en España por su producción en el terreno de la ciencia ficción. Casualmente, escarbando en la librería de Gigamesh de Barcelona, encontré Una canción para Lya ("A song for Lya") entre los saldos que de vez en cuando pueblan sus estanterías. Por el módico precio de 4,50 € pude conseguir esta recopilación ya descatalogada de relatos de ciencia ficción de este autor.
Esta edición, publicada en 1981 por la editorial Caralt (Antologías de Ciencia Ficción nº35), incluye varios relatos dominados por la presencia del mejor de ellos, Una canción para Lya, premiado en 1975 con el Hugo a la mejor novela corta y en 1977 con el Locus a la mejor colección de un autor. En ellos, George R.R. Martin da una muestra de la evolución, tanto de su capacidad creativa como narrativa, bastante diferente al escritor que conocemos hoy en día. Aunque los sólidos mimbres que le han hecho mundialmente célebre están presentes de forma más difusa en esta antología, el hecho de disponer de menor espacio para desarrollar historias completas lastra un poco su poder como fabulador y creador de atmósferas. Sin embargo, sigue siendo el autor de Canción de Hielo y Fuego, y eso se nota.
-“Una canción para Lya”:
Dos Talentos PSI con poderes telepáticos, Lyanna (Lya) y Robb son llamados por Dino Valcarenghi, administrador del planeta de los Shkeen, para desentrañar un misterio que le tiene preocupado: los shkeen, una raza antiquísima y afable donde el mayor bien es el colectivo, sustentan un culto religioso que les impulsa a suicidarse en un ritual macabro pero necesario para ellos. El administrador del planeta, un extranjero y no perteneciente al culto, quiere saber si el culto podría convertirse en un problema para su gobierno, y los dos psíquicos intentarán descubrirlo.
Los shkeen, llegados los 40 años, pasa por un ritual llamado “La Unión”, en el que comparten su dolor con otros contando sus experiencias vitales, marchan felices en grupo por las calles del planeta para proclamar su buena ventura y son parasitados por un animal llamado Gresshka, que adormece su cerebro y les carcome por dentro, hasta que pasado un tiempo, generalmente antes de los 50 años, se dirigen de forma individual a unas cuevas, donde son engullidos en el cuerpo de un Gresshka gigantesco, en un proceso que dura unos días y llaman “La Unión Final”.
No hay crímenes entre los shkeen, y en cualquier momento una persona puede ayudar a otra que se encuentre en dificultades. Son por lo general afables y generosos, y no tienen reparos en cohabitar con los terrícolas. Es más… el administrador del planeta está preocupado porque el culto shkeen ya ha logrado varias conversiones entre los humanos, entre ellos su antecesor en el cargo.
Este relato, sin duda el mejor de la presente antología, nos muestra desde diferentes puntos de vista a las religiones extremistas que llevan al individuo a sacrificar su supervivencia en nombre de un pretendido bien común. Los dos Talentos PSI, una de ellos capaz de leer las mentes y otro las emociones, nos demostrarán como para algunas personas (en este caso alienígenas y humanos, en una demostración de carácter universal) la felicidad puede ser hallada de la forma más insospechada. La necesidad vital de sentirse feliz es para algunos superior a su propio anhelo de vida física. La Unión Final es para los shkeen la máxima manifestación del compartir con la colectividad. Mueren, pero según ellos adquieren una visión mucho mayor que la individual, y son felices sucumbiendo por ello.
Este proceso es difícil de entender al principio por los humanos, pero a medida que el relato avanza vamos comprendiendo que los shkeen no son una raza tan extraña como parece a simple vista, y que los terrícolas también podemos comprender el propósito de la Unión Final.
-“Las brumas se ponen por la mañana”:
En el Planeta de los Fantasmas, los terrícolas van en masa principalmente a intentar descubrir a las apariciones que supuestamente se ocultan en las nieblas que recubren casi toda su superficie, y un periodista se dirige allí para escribir un reportaje sobre el tema. Paralelamente, un grupo de investigadores aterriza con la misma intención pero con la clara intención de “desmontar el fraude”.
Pero Sanders, el dueño del único hotel del planeta, le hablará al periodista de la necesidad de mantener uno de los últimos misterios del universo conocido y se enfrentará con el jefe del equipo de investigadores.
Este relato, nominado al premio Hugo, incide en la magia de los misterios y en el empeño de algunos humanos en descubrir hasta el último de ellos, extirpando de la conciencia humana todo suceso inexplicable, borrando con ello gran parte de nuestro poso imaginativo.
-“La segunda clase de soledad”:
En una estación orbital mantenida por una sola persona, el trabajo se hace cada vez más rutinario, y su salud mental comienza a resentirse claramente. La tremenda soledad y el terrible aislamiento se apoderan del protagonista, que tan solo espera la llegada de su relevo para volver a la Tierra. Sus problemas personales previos a esta misión no le ayudan precisamente, y la situación comienza a tornarse peligrosa.
El relato es corto y el desarrollo bastante monótono, pero su final interesante le salva. Es fácil comprender al astronauta y su deterioro mental, por otro lado no demasiado original.
-“Desobediencia”:
El trabajo en Grotto es duro y no es rentable realizarlo con seres humanos, así que la ciencia ha ingeniado una especie de control mental que aprovecha a los cadáveres. El cuerpo es mantenido en óptimas condiciones, mientras que la mente, que tras la muerte tan solo es capaz de realizar unas pocas funciones básicas carentes de precisión, es controlada por un operador. Cada uno de ellos puede controlar a un máximo de cadáveres al mismo tiempo.
Pero el nuevo jefe desea prescindir de los cadáveres, que muchos consideran desagradables e inmorales. Kabaraijian, un controlador de cadáveres que extrae piedras, que pulidas se convierten en “remolinos”, un material que se cotiza mucho. Será el principal opositor del jefe, que usará métodos poco limpios para impedir que este le estropee los planes.
El relato es bastante insulso aunque está bien narrado; no es un dechado de originalidad, y no despierta demasiado interés.
-“Oscuros, oscuros eran los túneles”:
Tras un conflicto nuclear a escala global, la Tierra se convierte en inhabitable para la raza humana, y unos pocos miles se exilian en su único satélite: la luna. Pasados varios siglos, una misión parte de allí para inspeccionar el subsuelo de la Tierra en busca de supervivientes. La endogamia y la falta de iniciativa comienzan a hacer mella en la única colonia humana en la Luna, y la esperanza radica en el planeta mater.
El tema del relato está muy trillado, pero el desarrollo está muy bien narrado y merece la pena pararse en su lectura. La contraposición entre dos formas de ver la vida, una que busca conservar su modus vivendi y otra eminentemente adaptativa, queda patente en este escrito de Martin. Cuando la raza humana, con rasgos tan comunes entre sus miembros, se separan en el tiempo y en el espacio, y evolucionan bajo condiciones distintas, se separan hasta tal punto que en ocasiones resulta muy dificil el entendimiento.
-“El héroe”:
¿Qué buscan los gobiernos de sus soldados o de las guerras que emprenden? Un héroe de guerra solicita permiso para licenciarse y volver a la Tierra tras una vida entera al servicio del ejército en medio universo. Este relato antibelicista nos muestra en pocas páginas la soledad del combatiente y la futilidad del valor desmedido en ocasiones.
-“FTL”:
Un científico busca financiación de la Fundación FTL para construir una máquina que permita acceder al hiperespacio. En este relato, el más corto, apenas tres páginas, George R.R. Martin pretende hacer una crítica a los científicos y un canto a la racionalidad en la investigación.
-“Carrera hacia la luz estelar”:
Un equipo de alienígenas quiere apuntarse a un torneo de fútbol americano con el fin de competir de igual a igual con los humanos. Sus sorprendentes y aplastantes victorias despiertan animosidad entre sus contrincantes, y el peligro de un conflicto internacional entre ambas civilizaciones es cada vez mayor.
Martin utiliza en este curioso relato el deporte como modo de competición y solución de los problemas surgidos entre pueblos distintos. Es un canto poco ortodoxo al entendimiento, casi siempre posible entre seres racionales.
-“La salida para San Breta”:
Poco original relato de apariciones en carretera típicamente estadounidense, poco más hay que decir. Su ambientación, en un entorno futurista en el que aún se mantienen ciertas autopistas terrestres pese a que la mayor parte de los desplazamientos se realizan por aire, es el único punto de ciencia ficción presente en el relato. No es precisamente muy reseñable.
-“Pase de diapositivas”:
Sin duda el relato más pobre de todos, centrado en el conflicto entre los avances tecnológicos y las necesidades vitales de los seres humanos, entre los viajes espaciales y la comida y el calzado para los más necesitados. Como en nuestro mundo, se destinan grandes presupuestos a obras faraónicas y gran parte de la población está en la pobreza o sobrevive con rentas bajas. Martin refleja esto ayudado por dos personajes que piensan de forma radicalmente distinta.
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