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Hellblazer Todas sus máquinas |
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Una epidemia que no es lo que parece, ataca a la sobrina de Chas. John Constantine llegará a Los Angeles, para intentar salvarla |
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Autores: Mike Carey y Leonardo Manco.
Colección: Vértigo.
Formato: Tomo 128 págs.
“De nada le valió / haber construido elevadas torres en el cielo / ni se salvó / a pesar de todas sus máquinas / siendo arrojado de cabeza / con su trabajadora horda / para que construyera en el Infierno”. Con este fragmento del “Paraíso perdido” de Milton comienza “Todas sus máquinas”, un tomo autoconclusivo firmado por Mike Carey, ya habitual en “Hellblazer” durante las últimas sagas, y el argentino Leonardo Manco.
Tras la etapa controvertida de Azzarello en el título, el británico Carey, bien conocido por los fans de Vértigo, devolvió a John Constantine a sus orígenes, más místicos y cínicos. “Todas sus máquinas” es una historia sin pretensiones, centrada en condensar la esencia del personaje a través de una trama oscura a la que incluso podemos encontrarle moraleja.
Constantine, mago de profesión, fumador empedernido y siempre ataviado con una gastada gabardina, regresa a Estados Unidos a petición de su amigo Chas.
En Los Ángeles se desata una especie de epidemia que sume en un profundo e inexplicable estado de coma al enfermo, sin distinción de sexo o edad. Y, tal y como él mismo dice, la presencia de Constantine no presagia sino lo peor. De esta forma, la investigación nos introduce en las religiones paganas heredadas de las culturas precolombinas, mezcladas con los demonios que pululan habitualmente en las páginas de “Hellblazer”. Y, como siempre, John Constantine recurre a toda su labia, habilidad y cojones, para resolver el problema.
En realidad, “Todas sus máquinas” no aporta nada nuevo, pero tiene ese sabor tan característico de las primeras etapas de “Hellblazer”, la unión de ocultismo y religiones antiguas con asuntos modernos, y sobre refleja la carismática personalidad del personaje. Esa es la principal virtud, que nos pone delante de la cara al Constantine de toda la vida, con el cigarro en la boca y un as bajo la manga.
Es destacable la relación de la historia con detalles del pasado de Constantine, así como la siempre omnipresente sensación de soledad que desprende, resumida en las últimas páginas con una de las cartas del tarot, “El tonto”.
El trabajo de Mike Carey resulta ameno, lleno de referencias a personajes secundarios, aunque en realidad sólo aparece Chas, y a historias pasadas. Por esa misma razón es interesante, porque pese a volver siempre a los orígenes sin muchas vueltas de tuerca, conserva el encanto y no pierde un ápice de fuerza.
Los dibujos de Manco (mal nombre, por cierto) resulta tremendamente oscuro, refleja la suciedad de las calles de Los Ángeles y la decadencia de los ambientes turbios en los que Constantine se mueve, pero está a la vez plagado de detalles difíciles de descubrir a primera vista, pero evidentes tras una observación exhaustiva. Así, se convierte en un dibujante muy apropiado para la serie, y más aún para la dinámica de Carey, creando ambos un equipo a la altura de Warren Ellis, Garth Ennis…
Mike nació en Liverpool, 1959 y fue durante casi quince años profesor tras estudiar en Oxford, aunque misteriosamente se trasladó al mundo del cómic. Empezó con trabajos para compañías independientes (biografías de Ozzy Osbourne y Pantera) para luego ser contratado en la mítica “2000AD”. Recavó sus primeros premios (entre ellos, un Eisner) con sus guiones para “Lucifer” y “Hellblazer”, y a partir de ahí fue colaborador más que habitual del sello Vértigo, especializándose en novelas gráficas (“Las furias” de The Sandman”…). Trabajó también para Marvel (en “X-Men” y recientemente en “Ultimate Fantastic Four” y “Ultimate Vision” ). Actualmente, tiene varias novelas gráficas en preparación, “God save the Queen” (protagonizada por la feérica reina Titania), “Crossing Midnight” y “Wetworks: Worldstorm” para Wildstorm Comix. Además, ha escrito en prosa narrativa “El diablo que conoces” y “Círculo vicioso”, con una tercera parte (“Dead men’s boots”).
Leonardo Manco nació en Mar de Plata, Argentina, en 1971, se inició en el mundo del cómic con sólo diecinueve años, aunque tardaría algo más en llegar al mercado norteamericano, debutando con el “Hellstorm: Prince of lies” de la Marvel. Sus colaboraciones en otras colecciones del gigante de lo superhéroes son abundantes, aunque ha trabajado también para el “Batman” de la DC. Poco después fue fichado para “Hellblazer”, trabajo con el cual se siente muy cómodo, y al que aporta toda la oscuridad que precisa el personaje.
Así que, en conclusión, “Todas sus máquinas” es una historia típica de John Constantine, con el atractivo de conservar casi en formol al personaje original, introduciendo un dibujo de alta calidad y algunos nuevos recursos, además de una cada vez más creciente sensación de amargura
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