Primero fue un pack con la primera y la segunda parte, luego la cuarta parte, y ahora nos ha llegado la quinta parte de la archiconocida saga Final Fantasy de Square-Enix (la tercera parte, recordemos saldrá para Nintendo DS en mayo con un nivel técnico a años luz de los primeros Final). Si bien para este Final Fantasy III se ha rehecho el juego desde cero, Final Fantasy V no es más que un port de la versión de Super NES (aparecido asimismo para PlayStation junto con el IV), y nos vamos a encontrar para Game Boy Advance, en la línea de los anteriores, con una conversión exacta (píxel a píxel). Teniendo en cuenta que la Game Boy Advance casi podría decirse que murió hace ya, es de agradecer la presencia de novedades en la consola (sobre todo de cara a jugarlas en Game Boy Micro o Nintendo DS Lite).
Historia
La historia de Final Fantasy V tiene lugar en un mundo gobernado por cuatro cristales (aire, agua, fuego y tierra), que aseguran el equilibrio en el mismo. En este entorno nos situamos en el reino de Tycoon, donde el rey se ve obligado a irse del territorio volando en un dragón porque prevee una catástrofe que tiene que ver con los cristales (en concreto el de viento, que debe estar sufriendo alguna especie de corrosión, ya que no hay una brisa de viento en todo el reino). Su gentil hija, Lenna (Reina o Leena, depende de la versión), no desea que su padre corra peligro, así que decide seguir sus pasos.
En otro lugar, un muchacho llamado Bartz recorre un verde prado a lomos de su chocobo, de nombre Boco, cuando repentinamente cae un meteorito del cielo. Al acercarse este a investigar, ve a dos monstruos que han capturado a una pobre chica, por lo que les da para el pelo (primer combate del juego) y la salva como buen príncipe azul. Esta chica (como no puede ser de otra manera) es Lenna Tycoon, pero aquí no acaba la cosa, ya que ambos descubren en el meteorito a un extraño anciano llamado Galuf, que ha perdido la memoria y no sabe lo que hace ahí, ambos deciden unir sus fuerzas para ir a la capilla del viento (donde está el susodicho cristal y ha ido el padre de Lenna) a ver lo que pasa con el susodicho.
Con la adición del capitán (mejor me lo callo por si alguien no lo sabe) pirata Faris, que les presta su barco, que puede navegar por el mar sin necesidad de viento (gracias a un monstruo marino propiedad de Faris que lleva el barco). Una vez llegan a la capilla del viento, ven que esta ha sido invadida por monstruos, y, una vez llegan al cristal, este es destruido.
A partir de ahí, la misión de los protagonistas será recorrer el mundo para salvar de la destrucción los tres cristales que sobran, ya que de ello depende el destino del mismo. Por supuesto, no es la historia más apasionante del mundo, pero pensemos que el juego tiene ya sus añitos (que salió en el 1992), y seguramente para la concepción de la época, esto posiblemente fuese más que suficiente. Y aún así, de cara a la actualidad, esta quinta parte ya le concedió más importancia al argumento que otras entregas (recordemos las dos primeras), por lo que nos encontraremos con una historia entretenida, cumplidora, y que incluso atesora algunos momentos dramáticos (como cierto suceso con el monstruo marino de Faris) y giros argumentales (bastante sorprendentes para la época). A esto se le une un grupo de personajes que, si bien no nos van a hacer llorar y desear tener figuras de resina de ellos, por lo menos tienen algo de carisma y personalidad (nada que ver con las dos primeras entregas).
Aspectos técnicos
Entramos en el tema delicado, analizar un aspecto como este cara a la actualidad es como si de repente te pones a menospreciar el Super Mario Bros de NES por los fondos. No esperéis grandes gráficos, porque el juego tiene más de diez años y no esperéis melodías memorables por tres cuartos de lo mismo (bueno, esto menos, la verdad). Sin embargo, debemos darle el mérito que se merece (teniendo en cuenta la época), gráficamente supuso un paso importante con respecto al Final Fantasy V (que parecía casi un juego de NES), con escenarios más detallados y variados. Eso sí, viéndolo desde el punto de vista actual, los escenarios son pequeños (pero variados, hay muchos sitios a visitar, y no son casi todos cuevas), el tamaño de los personajes ridículo, y en los combates aleatorios nos tendremos que conformar con dibujos estáticos de los enemigos que todo lo que hacen es parpadear cuando nos van a pegar (al menos las magias son dignas de verse). Pero bueno, no es todo lo malo, al menos no hace demasiado daño a la vista, y en Game Boy Advance (y especialmente Game Boy Micro o Nintendo DS Lite) lucen bastante bien.
El aspecto sonoro es más destacable, se ha mejorado con respecto a la cuarta parte, y se ofrece una cantidad decente de melodías que no desagradan demasiado los oídos (además, la calidad es mejor en la portátil), algunas incluso bastante buenas. En cuanto a los efectos, no esperéis gran cosa, son todo lo variados y trabajados que podía permitir la época a la que pertenecen las seis primeras entregas.
Jugabilidad
Final Fantasy V es un RPG muy a la vieja usanza, donde se concede una mayor importancia a los combates y a la exploración que a otros aspectos como son la historia, la interacción con los NPC o la resolución de puzzles entre otras cosas. Esto se traduce en un juego donde vamos a pasar la mayor parte del tiempo combatiendo contra hordas de monstruos. Los combates, como en el resto de la saga salvo en Final Fantasy XII, son por turnos y aleatorios, es en plan BTA (Batalla Tiempo Activo), lo que quiere decir que el turno de los personajes se verá marcado por una barra que se irá llenando poco a poco, al llegar al final, el personaje podrá hacer una acción (atacar, defenderse, usar magia, objetos…), y una vez la haga tendrá que esperar hasta que la barra se llene otra vez para poder hacer otra cosa. Es el clásico sistema de toda la saga, cualquiera que haya jugado algún Final Fantasy se familiarizará rápidamente con este sistema, y más vale que le guste, pues es lo que se dedicará a hacer durante la mayor parte del tiempo. Los combates tienen una curva de dificultad bastante más equilibrada que en las entregas anteriores, empezando con enemigos y jefes finales sencillos para subir poco a poco el nivel hasta llegar a grandes extremos al final del juego, no obstante, la curva sube a un ritmo bastante asequible, no encontrando, en general, grandes desproporciones entre los enemigos que combatimos entre una mazmorra y la siguiente. Es un Final Fantasy que empieza flojo, pero, cuando el juego está bien avanzado, la dificultad sube bastantes enteros.
Otras acciones están bastante más descuidadas, presentando un juego donde la base está en avanzar, combatir y subir de nivel, está claro que en nuestro entorno un planteamiento así puede despertar mucho desinterés, pero a aquellos que les guste el clásico sistema de combate de Final Fantasy, pueden divertirse bastante sin tener eternos puzzles por medio.
Lo que sin duda hace único a este Final Fantasy dentro de su género es el sistema de trabajos. Con el avance de la aventura, se podrán ir consiguiendo una serie de fragmentos de cristal (no digo cómo se consiguen por si alguien no ha jugado el juego, pero se consiguen de forma automática tras determinados eventos, no hay que buscarlos). Estos encierran el alma de guerreros legendarios, y permiten a sus portadores tener las habilidades de esos guerreros, dichas habilidades son los trabajos, cada personaje puede equiparse con una. Estos trabajos son los clásicos oficios que conocemos de la saga, tales como mago negro, mago blanco, invocador, mago azul, ladrón, caballero, dragontino, ninja… junto a otros menos conocidos como bardo, ranger, bailarín o geomante, incluso puede dejarse al personaje sin oficio (aprendiz), con la ventaja de que puede equipar cualquier arma y armadura. Se puede decir que es el Final Fantasy que mejor define este ámbito, creando un sistema que más tarde volvería a imitarse en entregas como el Final Fantasy IX o el X2. Hay una cantidad bastante grande de trabajos (os dejo que los descubráis vosotros), y no todos son igual de útiles, mientras que oficios como mago blanco y negro son básicos, otros son realmente inútiles (como el de bardo), mientras que otros son muy buenos, como el de ninja o samurai, elegir el trabajo adecuado y desarrollarlo es una de las claves para progresar en el juego (y cabe destacar que el personaje aparecerá en el combate con el traje adecuado a su trabajo). Otro aspecto interesante es que los personajes no tienen que limitarse a un único trabajo, sino que pueden desempeñar dos a la vez (el suyo propio más otro adicional), con cada combate ganado se obtiene una determinada cantidad de PH (puntos de habilidad), esos PH sirven para desempeñar trabajos nuevos. Me explico, cada trabajo tiene una serie de niveles, para subir de un nivel a otro, hay que conseguir una determinada cantidad de PH (en el primer nivel es 10, en los últimos bastante más), cuando se supera un nivel “de trabajo” se consigue una habilidad especial propia de ese trabajo que puede usarse aunque se cambie a otro trabajo nuevo, de tal modo que se puede conseguir un mago blanco que además haga magia negra (si un mago blanco consigue 10 PH, conseguirá la habilidad “magia blanca 1” que permite usar magia blanca de nivel 1 como cura y coraza, lo que quiere decir que si pasa a mago negro, puede seleccionar a la hora de cambiar de trabajo “magia blanca 1” como habilidad, pudiendo usar en combate la magia cura y coraza aunque no sea mago blanco). Esto puede parecer complicado de entender, pero a la hora de jugar, es bastante simple e intuitivo, y da bastante pie a la estrategia, así que ya sabéis, matad muchos monstruos y conseguid mucho PH para desarrollar vuestros trabajos.
El juego es bastante largo, con una amplitud superior a las entregas anteriores, hay un total de tres mundos por explorar (el segundo es especialmente largo), con bastantes localizaciones, muchos transportes a utilizar (posiblemente es el Final Fantasy con más vehículos, ya que incluso montamos en submarino), búsquedas alternativas que abordar en forma de armas, trabajos y jefazos opcionales (no tantas como en otros juegos, pero hay). En cuanto a los extras, contamos con la ya clásica mazmorra secreta con enemigos exclusivos, junto a cuatro nuevos trabajos exclusivos de Game Boy Advance (gladiador, artillero, oráculo y necromante).
Conclusiones
Un nuevo Final Fantasy que viene a formar parte de las reediciones de Game Boy Advance, hay que decir que, sin lugar a dudas, es el mejor de todas ellas (aún tiene que venir Final Fantasy VI). Es un juego largo, entretenido, con una dificultad equilibrada (quizás excesiva al final del juego), una historia competente (con unos personajes con un mínimo de carisma) y unos extras interesantes (los nuevos trabajos no están mal, aunque no son los mejores). No obstante, quizás el precio sea un poco excesivo para un juego tan arcaico (lo ideal sería, a la usanza de PlayStation, poner al menos dos juegos en uno, o sacarlo a bajo precio, como el Final Fantasy VI), realmente solo recomendaría este juego a los jugadores de la vieja escuela (o a fans de Final Fantasy que quieran descubrir los orígenes de la saga), para jugadores actuales, este juego puede hacérseles pequeño en comparación con el catálogo actual.
|