ENTRETENIMIENTO Y 

CULTURA: Cine y Televisión, Literatura, Ciencia, Videojuegos, Cómics | Fantasymundo
RSS 

de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Videojuegos, Cine, Televisión y Cómics Twitter de 

Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y Cómics Facebook de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y 

Cómics
Menu general
       Artículo de literatura

La casa de los otros, de Mariam Petrosyan: realismo sucio con toque de fantasía


Alejandro Guardiola   09/09/2015
Comenta con tu Facebook
Meneame
     Una novela muy recomendable que pasará desapercibida para el gran público debido a las exigencias que plantea al lector.
Portada de La casa de los otros, de Mariam PetrosyanLa Casa de los Otros” (Edhasa, 2015) es la novela de debut de la armenia Mariam Petrosyan y también la primera que se publica en castellano. Obtuvo el Russian Literary Award y fue finalista del Russian Booker Prize, ambos en 2010, con esta obra.

La Casa Gris, o simplemente la Casa, es una institución a las afueras de la ciudad en la que viven niños y jóvenes con discapacidades físicas y mentales. Lo habitual es que vayan allí porque en sus familias no los quieren, o bien porque sean huérfanos, aunque la mayoría tienen alguna deficiencia. Los chicos y chicas viven por su cuenta, dividiéndose en una especie de sociedades o castas, por dormitorios: Los Faisanes, Los Pájaros, Los Perros, Las Ratas… Cada uno de estos clanes tiene sus propias normas, e incluso, a veces llevan algún tipo de prenda o uniforme distintivo. Romper estas reglas supone la expulsión, o peor, la muerte.

La Casa cuenta con unas reglas propias, unas reglas no escritas, de pertenencia a un grupo, de comportamiento, que deben aprenderse sobre la marcha a fuerza de prueba y error, o si un veterano te las explica. Cada habitante de la Casa posee un apodo con el que es bautizado a su llegada a la Casa por un mayor, un padrino. Estos apodos sustituyen a los nombres reales de los chavales y hacen referencia a alguna característica o comportamiento, aunque a lo largo del libro el lector atento puede darse cuenta de que estos pueden cambiar durante la estancia de los personajes en la Casa. Por ejemplo: El Fumador, El Ciego, El Negro, Lord, El Buitre, Esfinge, La Pelirroja, La Bruja, Cráneo

Todos ellos tienen sus historias de tragedias personales, uno es parapléjico, al otro le faltan los dos brazos, o sufre ceguera, o una enfermedad mental… Porque a la Casa llegan siendo de una forma y ella los cambia, los modifica, los prepara a su antojo para cuando llegue su momento de marcharse, o de quedarse, o de escapar, o de desaparecer. Muchos serán incapaces de adaptarse a la Exterioridad, todo lo que se encuentra fuera de la Casa, después de su vivencia allí.

La violencia y la crueldad resultan elementos habituales y las peleas son cotidianas. Los nuevos son recibidos con palizas hasta que aprenden a defenderse por sí mismos. Porque a pesar de que hay adultos, profesores, educadores, médicos, los chicos viven según su libre albedrío. Pero establecen su propia jerarquía, los cabecillas, puede haber uno o varios. Como la novela nos cuenta dos tiempos diferentes de la casa, se puede decir que el número puede cambiar. El cabecilla es quien suele tratar los asuntos graves, las rencillas entre dos individuos o grupos, y en general con los adultos. Si se cree que un cabecilla no ha actuado en beneficio del grupo o se sospecha que ha violado alguna de las leyes de la Casa, puede ser eliminado. Las leyes también pueden cambiarse a capricho de los cabecillas.

Mariam Petrosyan nos cuenta la historia en varios tiempos de narración, aunque el principal es la historia de El Fumador en primera persona. Otra perspectiva es la de El Saltamontes y El Ciego narradas estas en tercera persona. Hay otros puntos de vista, porque la narración es muy coral y dispersa, pero los suyos son los principales, las boyas que harán que no nos perdamos en el mar de historias que en realidad es “La Casa de los Otros”, una vez identificados estos personajes, sabremos en qué tiempo de la Casa nos encontramos.

Y mencionado el tiempo, resulta uno de los grandes problemas de la narración, porque no hay percepción de paso de este por el lector, a no ser que te dediques a comparar las dos tramas principales y saques la conclusión de cuándo sucede una y cuándo la otra. Varios son los personajes que dicen que el tiempo transcurre de forma diferente dentro de la Casa, y a los chicos no les permiten tener relojes. Para alguno de los internos cinco meses pueden resultar como cinco años.

La novela es bastante compleja, o mejor dicho, se sale de la habitual estructura de principio, nudo y desenlace. Por ese motivo, puede resultar un poco confuso meterse de lleno en lo que te cuenta la autora y cómo te lo cuenta. Sin embargo, este caos es deliberado para que nuestra lectura se parezca en la mayor medida a la visión que tienen los personajes y las buscadas elipsis también potencian ese aspecto. La mayoría de las veces parece que estés leyendo historias inconexas, sin ninguna relación, pero el propio relato te va aportando las claves poco a poco. Al final, te das cuenta de que en realidad es una narración compuesta de momentos individuales, como si fueran teselas que forman parte de un mosaico mucho mayor, que por supuesto, solo tiene sentido visto en su conjunto.

Mariam Petrosyan

Quizás la lectura de la “La Casa de los Otros” pueda echar para atrás por sus casi mil páginas de extensión, y a veces desafía tu paciencia el que sea una novela tan larga. El ritmo lento y la peculiar estructura que he comentado tampoco ayudan precisamente. A pesar de esas dificultades, el lector paciente verá recompensadas las horas invertidas en la lectura del libro, porque por el camino te hace recordar cosas que has visto en “El señor de las moscas” de William Golding o “Alguien voló sobre el nido del cuco” de Ken Kesey. La forma que tiene de tratar toda la historia como si fuera una especie de fábula imaginada, me trajo a la memoria esos lugares difusos en los que se mezclan la fantasía y la realidad, junto a lo más cotidiano, que tan bien retratan autoras como Anna Starobinets o Karin Tidbeck.

Y es que la Casa es un personaje más, tan o más importante que los de carne y hueso. En boca de uno de los protagonistas: “La Casa exige una relación de estremecimiento, misterio, respeto y veneración. Acoge y rechaza, regala o roba, induce la fábula o la pesadilla, mata, hace envejecer, proporciona alas… Es una divinidad potente y caprichosa, y si hay algo que detesta es que intenten trivializarla con palabras. Por eso hay que pagar un precio. “ (607)

La Casa de los Otros” es una novela muy exigente para el lector y que no gustará a la mayoría de la gente por los elementos comentados, pero si consigues hacerte un habitante más de la Casa, disfrutarás de su lectura. Por eso, lo peor que puede decirse de la novela es que pasará desapercibida para el público general. La narración fragmentada, los saltos temporales, la falta de estructura, son obstáculos importantes aunque podría decirse que se trata de los ladrillos que va poniendo Mariam Petrosyan para construir una atmósfera nebulosa y onírica, así como unos pasajes de gran fuerza narrativa.

Un melancólico y cruel cuento sobre la pérdida de la inocencia, sobre la amistad, el odio y la conversión en adulto.

Compra aquí "La Casa de los Otros".



Página 1 de 1



 

Versión imprimible

NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
Colabora con Fantasymundo
Imágenes relacionadas con el artículo
     Edhasa
Portada de El águila del Imperio. Libro I de Quinto Licinio Cato, de Simon Scarrow
Simon Scarrow
Portada de El arco de plata (Guerreros de Troya 1), de David Gemmell
David Gemmell
Portada de El mundo de Rocannon, de Ursula K. Le Guin
Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo ¿Quiénes somos?