Koei y Virgin Play nos traen esta segunda entrega de Samurai Warriors, Samurai Warriors 2: Empires, que trae como novedad un importante componente de estrategia, ya que el principal modo de juego (del que hablaremos más adelante) es el Empire Mode, donde tomaremos el control político y militar de una de los veinticinco territorios en los que se divide Japón con el objetivo de unificar toda la isla bajo una misma bandera, la nuestra.
El juego dispone básicamente de dos modos de juego distintos, el Free Mode y el Empire Mode, a parte de un menú denominado Archives, donde podremos ver entre otras cosas, las características de los 28 personajes principales del juego, sus armas, las tropas, etc., además de disponer de una galería de imágenes y videos que iremos desbloqueando a lo largo del juego. Además, disponemos una opción llamada New Officer; aquí podremos crear a nuestro oficial, desde su apariencia física, las armas, su tipo de habilidad, ya sea atacante o defensivo, nuestro emblema, hasta nuestro símbolo de musuo (que tiene que ver con el poder mágico que manejamos).
Free Mode: En este modo, que admite hasta dos jugadores en modo cooperativo, podremos elegir entre varios escenarios de batallas distintas, el nivel de dificultad (novato, fácil, normal, difícil y chaos) y el general y oficiales de nuestras tropas, para lo cuál se nos mostrará una ficha de personaje con varios datos (nivel, número de tropas disponibles, vida, el nivel de musou, ataque, defensa y habilidad de guerra). Igualmente podremos visualizar las habilidades de nuestro enemigo. Una vez elegidos nuestros oficiales, pasaremos a un nuevo menú dónde elegiremos equipamiento, tácticas, formaciones, el lugar que ocuparán nuestros mandos y también podremos ver las condiciones para la victoria o la derrota.
En este modo, los oficiales que usemos subirán de nivel y ganaran mejoras de armas y movimientos que luego tendremos disponibles en el Empire Mode.
Empire Mode: Este modo, el principal del juego, también admite dos jugadores en modo cooperativo. Aquí nuestro objetivo es conquistar Japón.
Empezaremos seleccionando el escenario desde el que queremos empezar, esta elección es importante, ya que dependiendo de ella tendremos que cumplir unos requisitos antes de pasar a la conquista de todo Japón, como son el unificar determinadas regiones. Si es la primera vez que jugamos, el propio juego nos recomendará un escenario en concreto para empezar, además de ir poniéndonos pequeños tutoriales para aprender a manejarnos con todas las opciones del mismo.
El sistema de juego en este modo es bastante sencillo una vez te haces con él; una vez elegida nuestra facción y, por tanto, el personaje que vamos a manejar, pasamos a la primera pantalla, la de Estrategia: aquí nos ocuparemos de la política de nuestros territorios, así como de la administración de las tropas y la diplomacia. Disponemos de varias opciones para ello, desde consultas, que nos permiten mediante cartas distintas acciones dobles (como diplomacia, recorrer el país escuchando al pueblo, incrementar el número de tropas de un oficial, etc.), delegar territorios en otros oficiales, la administración doméstica (llamada Decree), donde mejorar nuestras defensas, tropas, armas, características de nuestros oficiales, etc., o perfilar nuestras tácticas y estrategias. Estas acciones tienen un número limitado, que irá aumentando según avancemos la partida hasta un total de cinco acciones por turno.
Tras esto, pasamos a la fase de Batalla, aquí podemos elegir entre cuatro tipos de batalla a disputar según la localización, ya sea invadir otro territorio, defender el nuestro, unirnos a un aliado para atacar a otro o ayudar a un aliado a defender sus tierras, o no hacer nada. Una vez decidido el camino a seguir, elegiremos a nuestros generales y tenientes, así como a un general y teniente de refuerzo si están disponibles.
Por supuesto, todas estás acciones nos costarán oro, que iremos ganando en cada turno y que deberemos administrar con buen ojo, ya que la defensa es tan importante como el ataque en este juego, por lo menos una vez que controlemos más territorios.
Finalmente pasamos a la fase de Combate, el menú es el mismo que el de Free Mode, sólo que ahora y cuando se nos de la posibilidad, podremos cambiar tanto la estrategia como la formación inicial, las formaciones además se pueden cambiar durante el transcurso de la batalla, pero nos costarán puntos que iremos ganando durante la misma, por el mero hecho de avanzar o abatir enemigos.
Con todo decidido pasamos a la lucha; aquí tomamos el control de nuestro personaje, podemos o bien dar órdenes a nuestros oficiales (aunque se trata de un número limitado) o dejarlos en automático, de manera que sean ellos los que decidan que hacer, pero además, con la cruceta podemos darle unas directrices mínimas para que ataquen todos, pasen a defender, se reagrupen en torno a nosotros o dejarlos en automático.
Para ganar, básicamente tenemos que o disminuir al máximo los emplazamientos enemigos o matar a su general principal, esto segundo es lo más fácil y rápido de hacer, ya que tan sólo disponemos de treinta minutos para ganar la batalla, y además nos reportará una mayor puntuación, ya que cuanto menor tiempo usemos, mejor.
Tras la batalla, no sólo ganaremos un nuevo territorio, sino que también obtendremos formaciones especiales nuevas, capturaremos enemigos que podremos contratar a nuestro servicio, nos darán la posibilidad de poseer más oficiales e iremos desbloqueando la galería de imágenes, además de subir el nivel de nuestros oficiales participantes en la batalla.
Por otro lado, nuestros territorios y tropas podrán verse afectados por catástrofes naturales, lo que disminuirá nuestro número de efectivos, pero también por ventajas como tener una mejor cosecha que incrementará nuestro oro.
El control del juego es bastante sencillo, como ya decíamos la administración es bastante fácil de llevar, aunque habrá que tener buen ojo para planificar bien nuestros movimientos. En la batalla, el control del personaje también es bastante fácil y lo dominaremos enseguida, de manera que pronto estaremos haciendo combos y abriéndonos camino entre los enemigos, aunque se echan de menos más combinaciones y un número mayor de movimientos, ya que el juego puede llegar a ser repetitivo en este aspecto. Aunque cuando luchamos montados a caballo el control es más impreciso y tosco.
Los gráficos están bastante depurados, con un buen modelado de los escenarios y personajes, aunque veremos a los mismos soldados siempre, salvo en el caso de los personajes principales. Los escenarios son bastante amplios aunque pecan de estar algo vacíos. Además, el juego cuenta con algunas animaciones y videos que lo enriquecen bastante y amenizan la partida. Sin embargo, la cámara podría haberse mejorado, ya que tiene poca amplitud de campo, estando muy cerca del personaje y echaremos en falta un botón para centrarla tras nosotros en determinados momentos, ya que cuando nos acosan decenas de enemigos es fácil perderse de vista.
En el modo de dos jugadores, la pantalla queda partida horizontalmente, sin perder apenas calidad de imagen.
Respecto al sonido, no está mal, cuenta con unos efectos corrientes, como el de la lluvia al caer, nuestros pasos en el agua o las voces en la batalla (algunas de las cuales se repiten bastante). Durante el juego nos acompañan varias piezas de música de tinte oriental bastante cañeras que conjugan muy bien con la acción.
En definitiva, un juego que combina estrategia y arcade con un buen resultado, que nos entretendrá bastante, aunque las batallas se nos pueden hacer algo repetitivas, ya que una vez sepas dónde está su principal general, sólo tendrás que ir a matarlo y dar así por terminada la misión. Por desgracia el juego está totalmente en inglés, tanto las voces como los textos.
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