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       Artículo de literatura

Ofrenda a la tormenta (Trilogía del Baztán 3), de Dolores Redondo: Decepcionante final a una trilogía imprescindible


 Terror / Suspense
Natalia Calvo   20/01/2015
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     A pesar de sus fallos, chapeau por la trilogía y por haber renovado el panorama femenino en la literatura policíaca.
Portada de Ofrenda a la tormenta (Trilogía del Baztán 3), de Dolores RedondoDolores Redondo ha conseguido un éxito indiscutible, necesario y muy meritorio con la trilogía del Baztán. Esta donostiarra, nacida en 1969, publicó en 2009 “Los privilegios del ángel”, su primera novela, antes de saltar a la fama por “El guardián invisible”, primera de tres partes que concluyen con “Ofrenda a la tormenta”. Los derechos de adaptación al cine de toda la saga han sido adquiridos por Peter Naderman, productor alemán encargado de la saga Millenium, de Stieg Larsson.

Los tres libros giran en torno a la figura de Amaia Salazar, jefa de Homicidios en Pamplona pero con raíces en Elizondo, a orillas del río Baztán. En “El guardián invisible” había desentrañado a un asesino en serie que se encargaba de matar a jóvenes entrando en la adolescencia de manera ritual y de abandonar sus cadáveres a orillas del río. Ya en “Legado en los huesos”, la segunda parte de la trilogía, Amaia había enfrentado su hocico policial al tartallo, un ser mitológico vasco, representado aquí por un siniestro personaje, a quien, tras bastante sufrimiento personal, Amaia y su equipo, consiguen dar caza.

En “Ofrenda a la tormenta” (Destino, disponible en FantasyTienda), la relación de casos comienza con la muerte de un bebé en su cuna mientras estaba al cuidado de su abuela. En una investigación más precisa se descarta la muerte de cuna, que se había establecido como causa del fallecimiento y se empieza a buscar a la persona responsable. En el funeral de la niña, su padre se comporta de manera confusa e intenta robar el cadáver, cuando confiesa a Amaia que debe llevársela para acabar lo que había empezado. Amaia empieza a sospechar que no se trata de la única muerte con apariencia ritual y que el número de bebés fallecidos por muerte de cuna, puede tener detrás otro tipo de historia que puede estar enraizada desde más tiempo del que piensan y hasta tener implicación en su propia familia.

Es difícil acercarse a una crítica objetiva de este libro. Investigando por Internet se encuentra una de todo, desde amantes ciegos de la trilogía, incapaces de ver los enormes errores narrativos que oculta, a gente a quien ha gustado, porque no es para menos, pero se siente un poco decepcionada, tanto por el final, como por el segundo volumen. Si han leído mis dos críticas anteriores verán una absoluta fascinación por el primer tomo y, por el contrario, un sabor muy agridulce con el segundo. En “El guardián invisible” creo que encontramos a una Redondo muy segura de sí misma, con una novela impecable, bien corregida y sostenida por pilares narrativos sólidos. “Legado en los huesos”, como mencioné en la crítica, estaba muy necesitada de una corrección, de un hacha que cercenase bastantes páginas de la obra, demasiados diálogos explicativos innecesarios y una revisión a fondo, para pulirla, como sin duda hizo la autora antes de aventurarse en las editoriales con la primera. Había prisa por sacar el segundo libro, es innegable, y eso repercutió en la calidad de la expresión, aunque no en el argumento y en la construcción de la trama.

Para el lector medio y rápido de novela negra, se trata de una obra muy interesante. Para el lector normal, de a pie, que le gustan las buenas historias, también.

Con “Ofrenda a la tormenta” cubrimos el espectro que nos faltaba: teníamos una buenísima primera parte en aspectos narrativos y expresivos; regular segunda parte con gran cojera en lo expresivo y, completándolo, una conclusión con una historia muy floja, una resolución de conflicto del montón, aunque con una expresión más cuidada que el segundo de la trilogía.

No puedo desvelar aquí la mayor parte de lo que querría, así que conmino a aquellos que ya se lo hayan leído a pasar a la página 2 para leer la parte con spoilers de esta crítica, imprescindible para una explicación más racional.

Ofrenda a la tormenta” empieza como los dos anteriores libros, un asesinato, sin apenas importancia, que debido a la sagacidad de Salazar, se convierte en una pieza más de un puzzle elaborado de manera casi perfecta y que lleva pasando desapercibido para la comunidad de Elizondo o alrededores, bastante tiempo. En este caso, Amaia se siente atraída por la investigación al recordarle a la muerte de su hermana gemela y por el miedo que la corta edad de su hijo Ibai representa a la hora de ser una posible víctima de la muerte de cuna. Casi como una piña y olvidando las rencillas anteriores, el equipo se pone a trabajar con Amaia e Iriarte a la cabeza para hacerse con el caso y desentrañarlo.

Por supuesto la novela no sólo cuenta la parte policial. Amaia tiene toda suerte de conflictos en su cabeza: una madre loca que “supuestamente” ha muerto a finales del segundo libro (supuestamente, puesto que ni Amaia ni muchos creen que haya sido así); una relación tormentosa con su hermana Flora; una relación casi filial con Engrasi, su tía; compañerismo muy cercano y entrañable con Jonan Etxaide, su compañero de patrulla; el subinspector Zabalza que la odia por rencillas en anteriores casos; el juez Markina y sus constantes proposiciones indecentes pero, sobre todo, una relación que la aleja de James, su marido, en favor de los muertos, como le diría Zoe a John Luther en la serie de la BBC, “Luther” y que aquí es más que evidente, caracterizando al personaje por completo y acercándolo mucho al interpretado por Idris Elba.

Dolores Redondo

Y toda esta maraña de relaciones, resueltas en apenas quinientas páginas son las que hacen caer a la novela. Desde “El guardián invisible”, Redondo abre demasiados frentes insalvables en tan poco espacio más aún cuando, al final, se pretende hacer un batiburrillo que mezcla la relación policial con la personal y que lo único que hace es dejar al espectador con más cara de tonto que otra cosa cuando el asesino es el mayordomo y no hemos evolucionado nada desde Christie. El problema está en que ya no cuela. Los lectores de novela negra hemos crecido y ya no es tan fácil enredar un deus ex machina como una casa y deshacerse, quemándolos a gran velocidad, de todos los cabos que se han dejado sueltos, enredando a los lectores y haciéndolos, precisamente, caer en las garras del libro, aunque también oprimiéndoles para no avanzar. ¿Por qué no dejar al César lo que es del César y a cada asesino su crimen y embrollarlos en las últimas cien páginas de la última novela de la trilogía? ¡Voilá! ¡Miren el conejito blanco saliendo de la chistera mientras les endoso un final sin sentido sin que se enteren! Y es que, con uno de los acontecimientos más traumáticos que he leído nunca, ya sabemos quién apretará el gatillo, quién es el personaje responsable de todos los actos habidos y por haber, aunque nadie se haya dado cuenta de ello hasta que quedan tres páginas (en el libro, claro, el lector ya sólo quiere acabar para que se le confirme lo que ya sabe).

Ahora viene lo mejor. ¡El libro me ha gustado! Para el lector medio y rápido de novela negra, se trata de una obra muy interesante. Para el lector normal, de a pie, que le gustan las buenas historias, también. Dolores Redondo hace una cosa muy bien y es expresarse (obviemos aquí que “Legado en los huesos” no está corregido). Respecto al acontecimiento traumático que mencioné en el anterior párrafo, deberían haber visto a quien suscribe esto, a las cuatro de la mañana de un domingo, con las emociones a flor de piel, lagrimones y un no voy a poder dormir por culpa de esto que al final fue verdad. ¡Leches! ¡Dolores Redondo, eres muy buena, eres una redactora impresionante! ¿Por qué nos has hecho esto a los lectores con ese final, si nos dejaste a todos sin palabras, sin uñas, en “El guardián invisible”? ¿Cómo has sido capaz de subirnos a lo más alto con lo “traumático” para hundirnos expresivamente en ese final de telefilme cutre? ¿Dónde está la tensión, el pasarlo mal de una novela policíaca de verdad, y más aún cuando tienes unos personajes increíblemente desarrollados para ello? Aun así, chapeau por la trilogía y por haber renovado el panorama femenino en la literatura policíaca con esta mezcla de magia e intriga que necesita buenos maestros.

PARTE CON SPOILERS. NO DES A LA FLECHA SI NO HAS LEÍDO EL LIBRO

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