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Dragon Age: Inquisition


 PlayStation 4  Xbox One  PlayStation 3  Microsoft XBox 360  PC
Helena Ramírez   22/12/2014
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     La tercera entrega de Dragon Age ya está aquí, atrás quedan el Héroe de Ferelden y el Campeón de Kirkwall, ahora es el turno del Inquisidor, toma tus armas y prepárate para acabar con la amenaza que se cierne sobre el mundo.
Tres años después de la salida de Dragon Age II, BioWare y EA nos llevan de vuelta a Thedas con la tercera entrega de la franquicia, Dragon Age: Inquisition. El estudio canadiense prometió en su momento que este tercer título de la saga nos permitiría amplias posibilidades de personalización y exploración y el regreso de algunos elementos que el segundo juego había dejado en el tintero. Ahora, con el juego en nuestras consolas, es el momento de comprobar si han cumplido o no sus promesas. Y es que muchas eran las expectativas puestas sobre Dragon Age: Inquisition, pues los jugadores querían volver a lo vivido a Dragon Age: Origins y olvidar todo lo malo que tuvo Dragon Age II, que decepcionó a muchos en gran medida. Pero vamos a lo que importa, la Inquisición y la brecha que se ha abierto en el cielo de Thedas.

El cielo se ha abierto sobre nuestras cabezas, eso no puede ser bueno

La historia de Dragon Age: Inquisition comienza tras los acontecimientos ocurridos al final de Dragon Age II: la rebelión de los magos del círculo de Kirkwall se ha extendido por todo Ferelden y Orlais, la guerra con los Templarios está en su punto álgido y hay un montón de gente inocente pillada en el fuego cruzado de ambos bandos y de aquellos que les siguen o se les enfrentan. Ante tal crisis, la Divina, cabeza insigne de la Capilla, decide intervenir y convoca un cónclave en el Templo de las Cenizas Sagradas, donde magos y templarios tratarán de negociar un acuerdo de paz. Sin embargo, todo se va al traste cuando una explosión abre los cielos, rasgando el Velo (la barrera que separa el Más Allá del mundo de los vivos) destruyendo el templo y a todos los que se encontraban en él… ¿A todos? No, hay un superviviente, alguien que porta en su mano una extraña marca con el poder de cerrar las brechas del Velo. Nuestro protagonista.

Dragon Age Inquisition

Así comienza la trama de Dragon Age: Inquisition, una de la que no os vamos a contar mucho más, pues merece la pena ir descubriéndola por vosotros mismos, ir averiguando qué es la marca que el protagonista tiene en su mano, si es o no un elegido de Andraste y el Hacedor, qué ocurrió realmente en el templo y, sobre todo, por qué de repente el peso del mundo parece descansar sobre sus hombros. Con el Inquisidor viviremos un gran viaje, que comenzará en Refugio al proclamar la formación de una nueva Inquisición, pero que nos hará avanzar por muchos lugares de Thedas y, llegado un punto, trasladar nuestro cuartel general al Feudo Celestial. Nuevas y viejas caras nos acompañarán en esta aventura, en la que, como en Dragon Age: Origins, tendremos que salvar al mundo… aunque a veces encontremos gente que no merezca ser salvada; de nuevo las decisiones están presentes y nos tocará elegir qué hacer varias veces.

Volver a los «orígenes» siempre está bien


Con Dragon Age: Inquisition BioWare nos ha devuelto la jugabilidad de la que pudimos disfrutar en Dragon Age: Origins, pero también le ha añadido lo bueno que aportó en su momento Dragon Age II. Así, lo primero que vamos a ver nada más comenzar el juego es que de nuevo podemos elegir entre cuatro razas distintas a nuestro Inquisidor: Humano, Elfo, Enano y Qunari. Como os podéis imaginar, cada raza tiene sus ventajas y debilidades, por lo que elegir a una u otra contará algo más que solo la apariencia física. Tras la elección de raza y género, toca elegir la clase, en esta ocasión contamos con cinco diferentes: Pícaro a dos armas, Pícaro con arco, Guerrero de arma a dos manos, Guerrero con espada y escudo y Mago. De nuevo, la clase determinará ciertas ventajas y debilidades, así como el estilo de juego que desempeñaremos en la aventura. Cada raza y clase tienen sus propios transfondos y en el caso de las razas no humanas, también afectará a la forma en la que algunos NPCs nos tratarán y hablarán (ser un elfo dalishano entre humanos no es fácil, pero imaginad ser uno que no cree en el Hacedor y Andraste, sino en sus propios dioses y que es supuestamente el Heraldo de Andraste nada menos, o un qunari; qué conversaciones de taberna tan interesantes).

Dragon Age Inquisition

Con la raza, género y clase elegidos, se nos dará la posibilidad de cargar el estado del mundo previo desde Dragon Age Keep, la opción vía nube dada por BioWare para poder «importar» nuestras partidas pasadas de Dragon Age: Origins y su expansión, El Despertar, y Dragon Age II, incluyendo todos los DLCs de ambos juegos. El Keep, si no lo conocéis, nos permite moldear los acontecimientos de los otros dos juegos tal y como queramos, de manera que al sincronizarse con Dragon Age: Inquisition, esas decisiones y consecuencias estarán presentes y como tal, podremos verlo en el juego, ya sea por comentarios de otros personajes o por el resultado consecuente de algunas acciones tomadas en los títulos pasados. Y lo cierto es que funciona bien y da al juego y a la saga una gran sensación de continuidad, además de reservarnos alguna que otra sorpresa. Y, por supuesto, para los que jugaran a los otros dos títulos, les dará todavía una sensación de inmersión mayor en la historia.

Sincronizado el juego con el Keep, toca personalizar a nuestro personaje; para ello contamos con un editor bastante completo y sencillo de usar, que nos permitirá crear a nuestro único y personal Inquisidor. Aunque se echan en falta algunos estilos más de peinados y tatuajes, y solo podremos escoger entre dos voces distintas. Pero aun así, las posibilidades de personalización son bastantes y algunos pasarán un buen rato en el editor.

Ya tengo mi Inquisidor, vamos a salvar el mundo

¿Cumple BioWare sus promesas? Podemos decir, tras más de 60 horas de juego (y las que nos quedan aún), que sí, que BioWare ha cumplido con su palabra, al menos, con la de ofrecernos un mundo abierto y explorable, donde aparte de la misión principal que hace avanzar la historia, tenemos un casi sin fin de misiones secundarias y coleccionables para hacer y encontrar. No, aburrir no os vais a aburrir.

Dragon Age Inquisition

La dinámica de juego es la misma que la de cualquier otro RPG, tenemos una misión principal dividida en diferentes partes que nos harán avanzar por el argumento de Dragon Age: Inquisition; dependiendo de las «prisas» que tengamos, podremos elegir entre seguir linealmente la trama principal o entretenernos por el camino explorando hasta el último rincón de las diferentes zonas que nos ofrece el juego y que deberemos ir desbloqueando, ya sea siguiendo la historia o realizando ciertas misiones secundarias. En ese sentido, la influencia de The Elder Scrolls V: Skyrim es más que evidente, pero a diferencia del título de Bethesda, donde podíamos recorrer el mapa de punta a punta para visitar todos los sitios, en Dragon Age: Inquisition este ha sido dividido en zonas a las que podremos viajar de manera rápida y una vez en ellas, explorarlas a fondo (o no). El juego nos llevará a recorrer físicamente principalmente Ferelden y Orlais, pero nuestra influencia y presencia se expandirá por las Marcas Libres, Nevarra y Tevinter, incluso Antiva sentirá nuestra existencia.

Porque aparte de las misiones que físicamente tendremos que llevar a cabo con nuestro Inquisidor y su grupo, que van desde encontrar personas, cerrar brechas del Velo, montar campamentos de la Inquisición, retomar castillos, explorar cuevas y ruinas, hasta enfrentarnos a grandes y temibles dragones, también existen unas misiones denominadas Asignaciones; estas se realizan sobre la Mesa de Guerra, un enorme mapa donde irán apareciendo diferentes zonas, lugares y misiones que realizar de esta manera. Las Asignaciones se las adjudicaremos a uno de nuestros tres Consejeros: Leliana, que es la maestra de espías, Cullen, nuestro comandante, y Josephine, nuestra diplomática; dependiendo del tipo de asignación, les llevará más o menos tiempo realizarlas, por lo que elegir al consejero adecuado para realizar la asignación en el menor tiempo posible es importante. Realizar estas misiones en la Mesa de Guerra nos reporta recompensas en forma de Influencia (que explicaremos un poco más adelante), objetos, materiales, oro, aliados y a veces el desbloqueo de nuevas zonas para explorar. Aparte, en algunas zonas encontraremos obstáculos que no nos permitirán avanzar, como un puente destruido o niebla tóxica; será en la Mesa de Guerra donde podremos encargar a la Inquisición que se encargue de abrirnos camino.

A diferencia de los dos primeros juegos, en Dragon Age: Inquisition las cosas no solo se solucionan mediante el avance y combate de nuestro grupo de personajes, conformado por nueve integrantes más el Inquisidor; en este título también deberemos extender la influencia y el poder de la Inquisición para poder hacer frente a la amenaza que se cierne sobre Thedas, tenemos que unir a la gente contra ella, ya sea mediante las buenas acciones, el dinero o la amenaza. Y eso se refleja en la Influencia y los Puntos de Poder. La primera se gana de diferentes maneras, realizando misiones secundarias, cumpliendo Requerimientos (que son encargos de creaciones para la Inquisición, desde puzles para el divertimiento de las tropas, a barcos, armas, armaduras… y que nos exigirán recolectar determinados materiales), realizando Asignaciones y reclutando agentes. Cada vez que subimos de nivel nuestra Influencia, ganamos un punto de rango que podremos invertir en Ventajas de Rango; estas están divididas en cuatro secciones relacionadas con las tropas, los secretos, la diplomacia y el comercio y la Inquisición y van desde ganar más experiencia al encontrar entradas para el códice, tener más pociones curativas, encontrar diagramas para mejorar nuestro equipamiento, tener rebajas en los precios de los mercaderes, hasta ampliar el espacio de nuestro inventario, etc. Mientras que los Puntos de Poder no van por niveles, pero los ganaremos de igual manera y serán los que nos permitan acceder a las diferentes zonas de la Mesa de Guerra, ya que abrir zonas tendrá un coste en Puntos de Poder, mayor cuando se trata de partes de la trama principal y menor para zonas secundarias. Pero si sois completistas, no os tendréis que preocupar por quedaros cortos en Puntos de Poder.

Dragon Age Inquisition

Un detalle importante respecto a las misiones secundarias es que estas siempre están relacionadas de alguna manera con lo que está pasando en la trama principal, de manera que el nivel de inmersión y relación en la historia de Dragon Age: Inquisition se mantiene y pese a realizar decenas de misiones secundarias, nunca olvidamos la historia principal ni la amenaza contra la que estamos luchando.

En cuanto a nuestro grupo de personajes, como decíamos tendremos nueve compañeros entre los que elegir tres para que nos acompañen en nuestros periplos por Thedas; tres pícaros (dos con arquería y uno a dos armas), tres magos (cuyas habilidades podremos configurar como deseemos) y tres guerreros (dos con espada y escudo y otro de arma a dos manos). Como veis, podremos crear grupos de combate bastante completos y variados si así lo queremos o hacerlos totalmente especializados en una sola clase. En cualquier caso, podremos configurar las habilidades de nuestros compañeros eligiendo entre los diferentes árboles de habilidades que nos ofrece el juego y que varían de una clase a otra; por ejemplo, los pícaros pueden escoger entre lucha con dos armas, arquería, sabotaje y subterfugio, mientras que los magos tienen magia de barreras, espíritu, fuego o hielo. A esto se suma a partir de cierto punto y nivel un árbol especializado para cada personaje, que nos dará acceso a técnicas más potentes y que dependerán de la Concentración, un medidor que se irá llenando al atacar enemigos y que nos permitirá usar una técnica muy potente; la Concentración puede tener hasta tres niveles.

Como ya ocurriera en Dragon Age II, los árboles de habilidades tienen técnicas activas, que usar en combate, pasivas, que nos dan mejoras en las estadísticas, y mejoras de las técnicas activas. Para desbloquearlas tendremos que invertir los puntos de técnica que ganaremos cada vez que subamos de nivel. Sin embargo, hay dos cosas que sí han cambiado respecto a las otras dos entregas: por un lado los atributos de nuestros personajes (como la fuerza, el vigor, la astucia, la destreza…) ahora subirán automáticamente al subir de nivel y no tendremos puntos para repartir entre ellos a nuestro elección. Y por otro lado, las acciones preestablecidas que podemos poner a los personajes controlados por la IA han sido reducidas a cuatro aspectos: cuánto mana/vigor reservar, qué personaje seguir/proteger, cuándo tomar una poción curativa y cuándo dejar de tomarlas a partir de que solo quede un cierto número. En los juegos anteriores estas reglas eran más numerosas y nos permitían establecer patrones de comportamiento más completos, pero ahora se han simplificado, no sabemos si para obligarnos a usar más la cámara táctica y tener mayor control del resto de personajes o solo para hacer ese aspecto más sencillo. En cualquier caso, se echan de menos las posibilidades que esta opción nos daba en los juegos anteriores de cara al combate.

Dragon Age: Inquisition

Y siguiendo con los compañeros, estos también nos darán misiones para realizar relacionadas con ellos y sus pasados. Además, en el cuartel general, ya sea Refugio o el Feudo Celestial, podremos interactuar con ellos, ganarnos su amistad e incluso desarrollar un romance con algunos de ellos. Como siempre, esto dependerá de nuestras acciones, decisiones y las conversaciones que mantengamos con ellos; determinadas decisiones y acciones que tomemos se traducirán en la aprobación o desaprobación de los compañeros, pudiéndose dar el caso de que alguno de ellos decida abandonar la Inquisición si su desaprobación de nuestros actos se hace completa. También podremos echar a alguno de ellos nosotros si juzgamos que no son dignos de formar parte de la Inquisición. En cualquier caso, si queréis vivir esa parte «social» del juego, tendréis que visitarlos y hablar con ellos de tanto en tanto. Por supuesto, como ya ocurría en los dos juegos anteriores, cuando estemos viajando por el mundo, los personajes hablarán entre ellos de vez en cuando, lo que ayuda a darles más personalidad y profundidad.

Podremos también personalizar el equipamiento de los compañeros, salvo el arma de Varric, que ya sabéis que el enano es inseparable de su ballesta Bianca, pudiendo elegir armas, armadura, accesorios (anillos, cinturones y colgante) y cascos. Y aquí encontramos un elemento más del juego: la fabricación y mejora de armas y armaduras en la herrería. Ya en Dragon Age II podíamos fabricar determinados objetos, como pociones y runas, ahora eso se amplía y podremos no solo crear nuevas y mejores armas y armaduras, sino que también podremos mejorarlas añadiéndoles partes que podremos fabricar. Para ello necesitaremos materiales (telas, pieles, minerales, metales…) y diagramas; las armaduras se podrán mejorar mediante dos piezas: los brazales y las grebas, mientras que las armas podrán incorporar: mangos, pomos, agarres, empuñaduras, hojas y runas. Según el diagrama y el tipo de materiales empleados, podremos fabricar armas, armaduras y runas con mejores y más potentes características (más salud, mayor resistencia a elementos, magia o ataques físicos, mayor astucia, destreza…), además, los materiales a su vez tienen grados que van del 1 al 4, donde el cuatro es el grado más alto. Y llegado un punto de la historia, reclutando a cierto personaje para la Inquisición, tendremos la posibilidad de crear Obras Maestras mediante el uso de unos materiales especiales, más difíciles de encontrar, eso sí. Las posibilidades de creación son innumerables y existen muchos diagramas que encontrar y fabricar. Un detalle, según el material empleado, podremos cambiar el color de las armas y armaduras, por ejemplo, al usar heliotropo o dracolito tendremos armaduras de color rojo, azul si usamos azurita o lustre del parangón o verde al usar piedra de la serpiente o veridio. Y podremos renombrar todos los objetos que fabriquemos, igual que en Skyrim (¿quién no ha querido llamar a su espada «La Rebanadora» o «La Quiebrahuesos»?)

Dragon Age Inquisition

Respecto a pociones, tónicos y granadas, también iremos descubriendo diagramas para la elaboración de pociones curativas, tónicos para envenenar las armas, endurecer las armaduras…, y granadas como el fuego antivano, alquitrán o tarros de abejas entre otros. Estas se podrán mejorar en el boticario mediante la recolección de materiales, esencialmente hierbas que podemos ir cosechando por las diferentes zonas de juego.

Y es que en Dragon Age: Inquisition nos vamos a hartar de farmear, si queremos fabricar nuevos y mejores equipamientos y mejorar al máximo las pociones, tónicos y granadas, así como dar cumplimiento a los diferentes Requerimientos, tendremos que encontrar muchos materiales, afortunadamente, las zonas están bien surtidas de ellos y su reaparición es continua. Los materiales también serán necesarios para mejorar y ampliar el Feudo Celestial.

Finalmente, a las misiones, Asignaciones y fabricación se unen los coleccionables; en las diferentes zonas habrá cuatro elementos a encontrar: Astrarios, Ocularum, zonas de tala y canteras y sitios de interés. Los sitios de interés nos ayudarán con la Influencia y nos darán nuevas entradas al códice para conocer mejor las zonas. Las zonas de tala y canteras nos harán falta para cumplir determinados Requerimientos y mejorar Feudo Celestial. Los Ocularum son unas siniestras calaveras que al mirar a través de ellas nos permitirán encontrar unos fragmentos que deberemos recoger para poder acceder a un antiguo templo en el Oasis Prohibido. Y los Astrarios son unos puzles en los que tendremos que dibujar una constelación mostrada sin pasar por la misma línea, hay tres por zona y una vez resueltos nos indicarán la posición de una cueva donde se encuentra un tesoro en forma de objeto especial.

Y para movernos por este vasto mapa, aparte del viaje rápido dentro de las zonas, que desbloquearemos al plantar campamentos y encontrar ciertos sitios, como castillos o villas, tendremos las monturas. Cuatro serán los tipos disponibles: caballos, dracoliscos, venados y exóticos; y dentro de las clases tendremos diferentes tipos. Algunas son desbloqueables y otras tendremos que comprarlas. La diferencia entre ellas, la velocidad y la resistencia antes de quedarse sin vida y tirarnos de la silla.

Dragon Age Inquisition

Eso está muy bien, pero ¿y el combate?

El combate no ha cambiado en esencia respecto a sus predecesores. En Dragon Age: Inquisition podremos adjudicar ocho técnicas a botones de acceso rápido y dejar el gatillo inferior derecho para los ataques básicos, mientras que con el botón superior izquierdo (LB en Xbox One y 360 y L1 en PlayStation 3 y 4) podremos parar el tiempo sacando la rueda de acción y pudiendo elegir controlar a otro personaje, algo que también podremos hacer usando los botones de arriba y abajo del pad de dirección en tiempo real. Los combates son directos y en tiempo real, los enemigos estarán rondando por el mapa y podremos entablar combate con ellos cuando queramos. Esperar demonios, muertos vivientes, templarios rojos, bandidos y más criaturas dispuestas a hacernos el viaje algo más difícil.

Como ya hemos dicho más arriba, las reglas que podemos programar para nuestros compañeros son muy limitadas, por lo que si queremos tener un mayor control sobre ellos podremos usar la cámara táctica. Esta cámara, a la que se entra pulsando Back o Select, parará el tiempo y nos permitirá dar órdenes a todos los personajes del grupo para que realicen un ataque combinando sus diferentes habilidades, flanquear a los enemigos, cubrir a otros personajes, etc. Útil, pero complejo para jugadores que no estén habituados a este tipo de combate táctico.

En esencia, se puede decir que el combate en Dragon Age: Inquisition combina lo bueno de Dragon Age: Origins y de Dragon Age II, haciendo de él algo dinámico y bastante fluido, donde saber combinar y explotar las habilidades de nuestros personajes será importante para poder obtener los mejores resultados y no morir demasiado a menudo. Y un nuevo añadido salido de Mass Effect 3, ahora podremos revivir a un aliado acercándonos a su cuerpo y pulsando unos segundos el botón para ello.

Dragon Age Inquisition

Llega el momento del «pero»; el apartado técnico


Hasta aquí lo cierto es que pocas pegas le hemos encontrado a Dragon Age: Inquisition, pero el apartado técnico es donde flojea y lo hace, sobre todo, por los bugs. Tanto en su versión de PlayStation 4, Xbox One y PC como en la de PlayStation 3 y Xbox 360, el juego presenta una serie de fallos bastante notables que en ocasiones entorpecen y afean la jugabilidad; desde popping y texturas que tardan una eternidad en cargar para las versiones old-gen, pasando por clipping, tearing horizontal, diferentes glitches, problemas con el sonido que en combate a veces se va, hasta caídas y cuelgues, Dragon Age: Inquisition pierde puntos en ese aspecto, aunque también hay que decir que BioWare está trabajando en solucionar estos problemas y que el juego ya ha recibido dos parches, uno el mismo día del lanzamiento y el segundo recientemente, que han solucionado algunos de estos bugs y es de esperar que la lista de fallos se vaya reduciendo gracias a nuevos parches que ya están en camino.

También es cierto que ser un juego cross-gen le pesa y que la versión para PS3 y Xbox 360 no luce nada bien a nivel gráfico, sobre todo por los problemas con la carga de texturas y los tiempos de carga, que son bastante largos. Pero en la generación actual sí que nos encontramos un buen trabajo, dejando a un lado los bugs, claro. En general, el diseño de escenarios y zonas es variado y cuenta con un gran nivel de detalles en lo que a paisajes se refiere, atrás han quedado esas mazmorras de copia-pega de Dragon Age II, ahora tenemos un mundo amplio y con diferentes zonas bien definidas por sus paisajes y entornos. Los personajes también gozan de este nivel de detalle, con buenas animaciones, incluidas nuestras monturas, y diferentes diseños para armas y armaduras. Buenos efectos de iluminación y para los ataques mágicos, que hacen de los combates un buen espectáculo visual. En las consolas old-gen hemos notado caídas de frames cuando hay mucho efecto en los combates. Los vídeos y secuencias están hechos con el motor del juego, por lo que en la actual generación bien, pero en la old-gen ya no tan bien, sobre todo cuando eres testigo de cómo van cargando las texturas y se definen rasgos y demás sobre la marcha.

Respecto al sonido, dejando a un lado el problema de los combates, el audio en general es bastante bueno; encontramos efectos sonoros para muchos elementos, desde el gemido del viento, las olas del mar, el correr del agua de los ríos, pájaros, fuego crepitando, voces de los hombres y mujeres en las zonas pobladas y un largo etcétera que ayudan a crear un entorno más inmersivo aún para el jugador. El trabajo de doblaje de los actores es realmente bueno y contamos con infinidad de acentos según su procedencia en el juego (algo que nuestro personaje comentará respecto a otros personajes en diferentes ocasiones), además, da carácter y vida a los compañeros del grupo. Eso sí, el juego no está doblado al castellano, solo subtitulado y aquí tenemos que decir que en la versión old-gen las letras de los textos son minúsculas, por lo que es probable que los que no dominen el inglés puedan perder parte del hilo en las conversaciones.

Dragon Age Inquisition

La banda sonora es esplendida, nos acompaña de manera intermitente, para alcanzar los mayores picos de epicidad en combates contra enemigos o momentos clave de la trama, y además en las tabernas encontraremos juglares que amenizarán a los patrones presentes con diferentes canciones, muchas de las cuales están relacionadas con lo que está ocurriendo en el juego. Estas canciones son, por cierto, «coleccionables», ya que cada vez que oigamos una nueva, se nos avisará de ello en pantalla. Desde luego, la música es un elemento importante más del juego, como podremos ver en determinadas escenas y momentos del título.

Multijugador

Como ya hicieran en Mass Effect 3, BioWare ha incluido en Dragon Age: Inquisition un multijugador cooperativo para cuatro jugadores, que consiste en recorrer un mapa a modo de mazmorra dividido en diferentes zonas, acabando con enemigos y recolectando objetos, oro y materiales. En ese sentido, el multijugador es muy parecido al de Mass Effect 3, aunque tiene más elementos y es más avanzar que aguantar oleada tras oleada de enemigos.

Actualmente cuanta con 12 clases diferentes de personajes para jugar, aunque al comienzo solo tenemos tres: Legionario (guerrero enano), Arquero (pícaro humano) y Custodio (maga elfa). Las demás clases habrá que desbloquearlas al encontrar o crear determinadas armaduras. Todas las clases tienen un trasfondo y son personajes mencionados alguna vez durante la campaña del juego, como Argenta, cuyo nombre hemos oído mencionar en más de una ocasión.

Desde el menú podremos jugar una partida rápida (eligiendo dificultad y mapa), crear una partida, equipar pociones, elegir las técnicas que usaremos en los accesos rápidos (dispondremos de dos árboles de habilidades parecidos a los de la campaña individual, con toda una serie de técnicas activas y pasivas que desbloquear), inventario para equipar arma, armadura, accesorio y mejoras al personaje (se nos permite también fabricar armas, armaduras y mejoras de igual modo que en el modo campaña), tienda (donde podremos comprar cofres de equipamiento con dinero del juego o comprar moneda del juego con dinero real) y prestigio, que muestra nuestras estadísticas y retos logrados.

Dragon Age Inquisition

El multijugador ocurre paralelo al juego principal, pero no tiene influencia en este y por lo tanto queda totalmente a la elección del jugador si juega o no a él. Lo que podemos decir es que si gusta, tiende a ser adictivo. Por el momento solo cuenta con tres mapas, pero es de suponer que BioWare irá ampliándolo con nuevos contenidos durante los próximos meses.

Conclusión

Dragon Age: Inquisition ha sabido aunar en un solo juego lo bueno de sus dos predecesores y añadir nuevos elementos que lo hacen realmente interesante. Desde luego estamos ante un RPG de grandes proporciones, con muchas horas de juego por delante (sobre todo para quienes disfrutan explorando hasta la última cueva y mazmorra y coleccionando todos y cada uno de los logros y trofeos). Las promesas se cumplieron: un mundo abierto, alto grado de personalización no solo para nuestro personaje, sino también para la equipación de los compañeros, una historia interesante, con alguna que otra sorpresa, el regreso de viejas caras conocidas, una muy buena sensación de continuidad con los títulos anteriores gracias al Keep. Tiene fallos, sí, pero dejando a un lado los bugs y la baja calidad gráfica en la old-gen, Dragon Age: Inquisition es un buen juego, entretenido y con una vida útil larga (pasarse el juego con todas las clases de manera completa no es una campaña corta). Completo es un calificativo que podríamos usar para definirlo en una sola palabra. Ahora solo queda que BioWare termine de pulir esos molestos bugs. Y, eso sí, el juego se disfruta visualmente más en PS4, Xbox One y PC, en cuanto a jugabilidad, todas las plataformas comparten el mismo grado y características.

Si eres fan de los RPG Dragon Age: Inquisition no puede faltarte.

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