
La 79 Ceremonia de los Oscar 2006 ha pasado a la historia por ser una de las más previsibles de los últimos años, pues los principales pronósticos en las categorías más importantes se han cumplido.
Sin duda el gran triunfador de la noche ha sido Martin Scorsese, quien finalmente ha conseguido llevarse el premio a casa y por partida doble. Su película Infiltrados ha sido distinguida como mejor película del año, aunque el momento de la noche fue ver al trío magnífico compuesto por Steven Spielberg, Georges Lucas y Francis Ford Coppola subir al escenario del Teatro Kodak de los Ángeles, para entregar el reconocimiento a un emocionado Scorsese que todavía no se creía lo que estaba pasando.
Algunas voces críticas comentan que al fin la academia ha saldado una deuda que tenía pendiente con el director italoamericano, y aunque merecido consideran Infiltrados una película menor, inferior a la original hongkonesa. Personalmente no he visto Infernal Affairs, pero si la versión de Scorsese que me parece una cinta con mayúsculas digna de reconocimiento.

En el plano de los actores, Helen Mirren se alzó con el premio por su estupenda interpretación de Isabel II, lo mismo que Forest Whitaker por su trabajo en El último rey de Escocia. En el caso de los actores de reparto, Jennifer Hudson recogió su premio por Dreamgirls, y la sorpresa de la noche fue ver cómo a Eddie Murphy candidato por la misma película, se le esfumaba un premio que creía seguro y que finalmente recayó en el veterano Alan Arkin por su interpretación de abuelo atípico en Pequeña Miss Sunshine.
En el apartado de guión, el premio para la mejor adaptación fue para Infiltrados, dejando fuera a la apuesta de Alfonso Cuarón y su Hijos de los hombres. No fue el único mejicano en irse de vacío, los responsables de Pequeña Miss Sunshine, la película independiente que no destacaba en las quinielas oficiales, arrebató el Oscar al mejor guión original a Guillermo del Toro, que partía como favorito en dicha categoría. Claro que al pobre Guillermo no le dio tiempo a reponerse del disgusto, pues también se le escapaba la distinción a película de habla no inglesa que recibió Alemania por La vida de los otros.
Este año la competencia era fuerte en el plano de la animación. Happy Feet, la odisea del pingüino que no sabe cantar pero que es hábil con los pies, ha sido finalmente elegida como la mejor cinta de animación, derrotando a la casa encantada de Monster House y a los coches con alma de Cars.
En el campo de los documentales, en este caso de ficción, nuestros compatriotas Borja Cobeaga y Javier Fesser se han ido de vacío, siendo la ganadora West bank story. Como mejor corto de animación, la premiada ha sido The danish poet, mientras que el vencedor en la categoría de corto documental ha sido The blood of Yingzhou district.
El antaño vicepresidente Al Gore, subió a recoger el premio para su documental La verdad incómoda sobre los riesgos del cambio climático. El tema que está de rabiosa actualidad ha encontrado una legión de fans incondicionales en la comunidad de Hollywood, que se apuntan a un bombardeo en lo que a defensa de causas justas se refiere. Sin embargo, me gusta pensar que si Al Gore no se hubiese implicado en el proyecto, el resultado hubiera sido bien distinto.

En cuanto a los apartados técnicos, este año han tenido un importante sabor español. El Oscar a la mejor fotografía ha sido para Guillermo Navarro por su excelente trabajo en El laberinto del fauno. Pero no ha sido el único, David Martí y Montse Ribé subieron al escenario para recoger su premio al mejor maquillaje; y lo mismo hizo Pilar Revuelta que fue distinguida como la mejor dirección artística.
El premio a los mejores efectos visuales lo han recogido los Piratas del caribe, único premio de los cuatro a que optaba, dejando fuera a la que para mí era superior desde el punto de vista visual, Superman Returns.
En el apartado de montaje, el premio se lo ha llevado Infiltrados, eliminando a serios candidatos como Babel o Hijos de los hombres. El mejor sonido ha sido para Dreamgirls importante tratándose de un musical, mientras que los efectos sonoros han recaído en Cartas desde Iwo Jima, único reconocimiento para una cinta que a buen seguro habrá resultado incómoda para muchos americanos.

La versión glam de Maria Antonieta se ha llevado el galardón al mejor vestuario, algo habitual para una película de época. La mejor canción ha sido para Una verdad incómoda y Gustavo Santaolalla ha sido distinguido por segundo año consecutivo, como el mejor compositor del año por Babel, cinta que partía como favorita pero que finalmente se ha convertido en la gran derrotada de la velada.
Y esto ha sido todo en una ceremonia que estrenaba presentadora, la showman Ellen Degeneres, responsable de uno de los patinazos más sonados de la noche al creer que Penélope Cruz era mejicana, pero que también ha tenido buenos momentos como el protagonizado junto a Clint Eastwood o los guiños a un Jack Nicholson que se lo estaba pasando en grande.
Ahora es tiempo de reflexionar, de criticar los modelos de las actrices, de volver a escuchar las voces que afirman que la gala ha vuelto a ser un tostón, una servidora no se pronuncia al respecto por estar durmiendo a esas horas, y sobre todo de esperar con ansia la próxima edición con la esperanza de que no todo transcurra según lo previsto, sino que la emoción y la sorpresa marquen la velada.