¿Quién no ha dicho o pensado en alguna ocasión “Qué hubiera pasado si...”?
Mientras los autores de ciencia ficción miran a un posible futuro, las ucronías especulan en un pasado alternativo cambiando alguna premisa histórica. Hay algo que me atrae de las ucronías, lo que pudo ser y no fue, aunque es un ejercicio muy arriesgado, porque difícilmente coincidirán con lo que el lector imagina.
Y Robert Silverberg lo intenta con Roma Eterna. Nacido en New York, es uno de los grandes de la ciencia ficción. Aunque comienza su carrera escribiendo en publicaciones Pulp, como casi todos los autores de su generación, hacia los años sesenta se decanta por una ciencia ficción mucho más madura, creando grandes obras como “El hombre del laberinto” (1968), “Regreso a Belzagor” (1970), “Muero por dentro” (1972), “El libro de los cráneos” (1972),...
Más adelante se adentra en la fantasía comercial con “Majipoor” y en opinión propia, perdiendo algo de la calidad de sus anteriores trabajos.
“Roma Eterna” es su última publicación, aunque no se trate de una novela, sino de una recopilación de diez relatos más un prólogo, de distintos estilos y escritos entre 1989 y 2003, que dejan entrever en ocasiones al gran autor que ha ganado cinco premios Nébula, cinco premios Hugo y el premio Utopiales.
¿Qué hubiera sido si Moisés se hubiera perdido en el desierto después de su huida de Egipto? Según Silverberg, Jesús no hubiera nacido y en consecuencia, no existió el Cristianismo... Pero además, Macrino no sucede a Caracalla, sino un tal Tito Galio que gobierna el Imperio durante veinticuatro años, de esta manera el autor elimina en el prólogo, de un plumazo, hasta nueve emperadores romanos y evita la decadencia de la Roma original que conocemos. Estos son los detalles que marcan la continuación del Imperio Romano, aunque no consigue que sean del todo creíbles.
Otra cuestión es que el autor no se molesta en ambientar los relatos. Algunos detalles por aquí y allí nos indican que la tecnología ha ido evolucionando, pero los propios romanos siguen sin cambios durante mil quinientos años más a la historia conocida. Las mismas togas al vestir, las mismas actitudes de saberse invencibles, los mismos uniformes en la legión, a pesar de los sutiles cambios en armamento, pero no en técnicas guerreras, hacen que el resultado final no resulte convincente.
Un acierto en la presentación de los relatos es que están ordenados cronológicamente y fechados en referencia a la fundación de Roma (753 años AC) ya que el cristianismo nunca existió. Desde el prólogo, en el 1203 AUC o ab urbe condita hasta el 2723 AUC en el episodio que cierra el libro. Más de mil quinientos años de historia reducidos a picotazos en diez relatos.
1282 AUC “Con César en las catacumbas”, se nos cuentan la distinta dirección que sigue un gobierno al cambiar de manos.
1365 AUC “Un héroe del imperio” o como conseguir eliminar un posible enemigo religioso al imperio antes siquiera de sospechar que puede serlo.
1861 AUC “La segunda invasión” y el fracaso de conquistar tierras más allá de las columnas de Hércules.
1951 AUC “A la espera del fin”, o la invasión del imperio romano, por su hermano, el imperio bizantino.
2206 AUC “Una avanzada del reino”, en que nos encontramos a una mujer con ansias de poder, mientras observa como su enemigo natural, Roma, se levanta de su caída.
2543 AUC “Lo que oculta el dragón”, o como una dinastía se degrada por culpa de la endogamia.
2568 AUC “El reino del terror”, o como una buena intención termina en una cruel pesadilla.
2603 AUC “Vía Roma”, conspiración, revolución, vuelta a los orígenes.
2650 AUC “Cuentos de los bosques de Vindobona”, en mi opinión, el mejor de los relatos, por la ternura que desprende hacia el protagonista, a pesar de la nostalgia por la pérdida de la gloria y el poder. Una historia magistral con final amargo.
2723 AUC “Hacia la Tierra Prometida”. Tal vez el episodio que más descoloca de todos, un intento de reconciliación del autor con sus propios orígenes.
Relatos en los que fluctúa la calidad del autor y en los que reconoces hechos históricos, como los años del terror de la revolución francesa o la desaparición de la familia Romanov, pero trasladados a un hipotético Imperio Romano imperturbable durante dos milenios, porque en definitiva, Roma es la auténtica protagonista de este libro.
En conclusión, a todos los que nos apasione o simplemente, hayan sentido curiosidad por el Imperio Romano, este libro les va a resultar, como a mi, un interesante ejercicio, obviando las dudas y objeciones que toda ucronía conlleva. Con momentos épicos y apasionantes, y otros no tanto, de una historia alternativa al mundo occidental y que nos obliga a imaginar lo que podría haber sucedido y nunca ocurrió.
Porque...
“No hay ningún poder sobre la faz de la Tierra capaz de resistir la acometida del Imperio Romano. Así es, así ha sido y así será”