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Verónica, de Gabriel Olivares y Carlos Molinero: el terror llevado al teatro


Jorge Lara Gómez   28/05/2014
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     Cualquier ruido será su ruido. Cualquier sombra será su sombra. Cualquier segundo podrá ser el último para ti… si Verónica anda cerca.
Portada Verónica teatro de terrorFantasyMundo debuta con “Verónica” en las reseñas teatrales y para la ocasión, nada mejor que una obra que lleva metiendo el miedo en el cuerpo y mente del espectador desde bien entrado el 2014 por los escenarios de la capital.  Se estrenó por vez primera a finales del mes de marzo, en el Teatro Lara, uno de los más longevos de la capital (vio la luz en el 1880) y situado entre Callao y Tribunal; posteriormente, y ya en mayo, la función, que obtuvo una gran acogida y afluencia de publico, se trasladó al remodelado Teatro Maravillas, en el clásico barrio de Malasaña, donde se estrenó el pasado sábado 24 de mayo estando en cartel hasta, al menos, finales del mes de junio.

“Verónica” es el fruto de las mentes pensantes de Gabriel Olivares (productor de obras como “La caja” o “Burundanga”, esta última en cartel en el Teatro Lara) y Carlos Molinero, de quién también es el texto (Director que consiguió un Goya en 2002 al mejor guión adaptado por su pelícua “Salvajes”).  La obra se enclava en el género de terror, su duración estimada es de 90 minutos y el tipo de audiencia mínima se fija en los 13 años (aunque una vez presenciada, yo elevaría esta franja de edad).

Atmósfera conseguida, correctos efectos sonoros y visuales y actrices de sobrado curriculum. Pero un guión algo cojo y una primera parte demasiado humorística restan enteros a esta obra.


El reparto lo encabezan y componen: Ana Villa, Cecilia Solaguren, Silvia de Pé y Lorena Berdún (si, si, la sexóloga, reconvertida en actriz desde el 2005), que en el escenario adoptarán, respectivamente, los papeles de cuatro compañeras de colegio a las que la vida no les ha tratado por igual: Ana, “la pija”, de oficio desconocido pero con buena vista como cazafortunas. Cecilia, “la bedel”, nunca abandonó el colegio y trabaja allí actualmente. Silvia, “la macarra”, la más rebelde y deslenguada de todas y, con lo que parece, un fuerte complejo de Peter Pan, y por último, Vanesa, “la afligida”, sufre una enfermedad terminal y dice estar padeciendo fenómenos inexplicables en su casa… pero si hay algo que equilibra la balanza, que no entiende de niveles sociales, que nos iguala a todos, son dos cosas: la muerte y el miedo, y ambas se darán cita en “Verónica”.

En 1988, Verónica murió con unas tijeras clavadas en las tripas en la fiesta que organizaba 3ºE para costearse el viaje de fin de curso. Un suicidio inexplicable para todo el mundo excepto para sus cuatro mejores amigas: Ana, Cecilia, Silvia y Vanesa. Ellas sabían que esa muerte estaba relacionada con una sesión de espiritismo realizada días antes. Pero muertas de miedo no se atrevieron a decir nada entonces, y pasando los años han seguido con sus vida con mayor o menor fortuna.

Imagen cartel_2 Veronica

25 años después vuelven al aula donde ocurrió todo, por petición, súplica más bien, de una de ellas. Pero Verónica no ha vuelto al colegio. Ella nunca se fue y sigue, un cuarto de siglo después, clamando venganza, gritando porque se haga justicia, pero quizás su aliento sea lo último que escuches en esta obra de teatro, en la que en palabras de Carlos Molinero: “nuestra intención en Verónica es haceros pasar una sesión de miedo puro, infantil e irracional... o puede que no tan irracional”. Si lo consigue o no es algo que dependerá, muy mucho, de cómo de sensibles seamos a este tipo de terror. Yo me limitaré a comentar aciertos y falta de ellos.

Domingo 25 de mayo, son cerca de las 21:00 de la tarde, barrio de Malasaña. Frente a la taquilla se agolpa una muy considerable cantidad de gente para retirar su entrada, algo que tiene un doble mérito: porque en tiempos de crisis, de las primeras cosas de las que prescinde uno es del ocio no gratuito y porque no muy lejos de allí, en pleno Paseo de la Castellana, más de 80.000 personas se están congregando en torno a una celebración deportiva, pero por fortuna, el arte aún mantiene intacto su magnetismo.

Fotos reparto Vernonica

A las 21:30 se abren las puertas y entramos todos despacio, observando el cartel promocional, que ya por si solo te genera un escalofrío nada agradable en el cuerpo. Nos dirigimos en silencio hacia la sala, conscientes de que vamos a asistir a una función poco habitual en el teatro: una obra de terror, algo innovador y, a priori, muy original, dado que en España muy pocas son las obras de este género que se representan. Al entrar en la sala, vagamente iluminada, nos recibe un escenario casi espartano donde tan solo podemos ver una cortina, un pupitre, tres sillas, un atril con una cruz, una corona de flores y una foto de un difunto cura en un pedestal.

La sala está repleta, las luces se apagan por completo –y así seguirá de principio a fin–, y durante un rato nos dejan a solas con nosotros mismos, a oscuras, encerrados, nadie en el escenario, la tensión aumenta, como tu inquietud, porque no está ocurriendo nada, es como si alguien hubiera pulsado el botón de “pausa”, pero todos sabemos que en el teatro nada puede pararse ni apagarse, como sí puedes hacer en el cine o la televisión. Verónica ha tapiado todas las salidas, cualquier punto de huída. Miedo psicológico en estado puro, ya están jugando con tu subconsciente sin que te hayas dado cuenta. Ni un solo roce al espectador pero no dejas de mirar a todas partes, de momento están cumpliendo su promesa: “nadie tocará tu cuerpo. De tu alma… no podemos asegurarte nada”.

Cecilia en escenario

De repente, ruidos en las paredes, voces a lo lejos, luces de linternas iluminan poco a poco la estancia… y ¡mi primer sobresalto! al sentarse una mujer, totalmente de blanco, en la butaca de al lado (¡señora, al teatro hay que llegar antes de que suba el telón!). La función ha dado comienzo, Verónica ha saltado de nuevo a la pista de baile al son de “Venezia” de los Hombres G.

“Verónica” es una obra que tiene muchas luces y algunas sombras. La puesta inicial en escena está muy bien conseguida gracias al escaso decorado y a ese atípico comienzo de función.  El uso al completo de la sala como escenario dinámico es otro gran acierto.   El juego de luces y de sonidos están muy bien conseguidos y logran, en su mayor parte, el objetivo deseado: trasladar al espectador una sensación de opresión, de tensión, de angustia. Los papeles de las actrices son bastante creíbles, a excepción de la interpretación de Silvia, la cual, creo, que sobreactúa más de lo debido (práctica conocida como “hacer un de Niro”). No hay fallos en los textos ni pausas (no buscadas) en los diálogos, y Verónica da miedo, mucho miedo, tanto como alguna escena o situación en la que pegarás algo más que un bote en tu butaca.

Escena terror Veronica

Sin embargo y como he dicho, también hay sombras que anulan, aunque no en demasía, ese halo de terror que durante hora y media se pretende conseguir con “Verónica”. El reencuentro de las cuatro amigas se pasa de “gracioso”, se alargan más de lo debido las pullas y chistes, los cuales no contribuyen en nada a sumergirte en la historia, más bien te desorientan un tanto (¿esto es terror o comedia?). Alguna escena, digamos “fantasmagórica", ralla lo infantil, lo manido, lo típicamente tópico, y el guión no está exento de fallos, resultando del mismo que alguno de los actos se prolongue más de lo debido o resulte del todo confuso o tedioso.

Pero en líneas generales, "Verónica" consigue su propósito: meternos –en función de lo aprensivo que sea el espectador– el miedo en el cuerpo durante toda la función. “Verónica” es un canto a la amistad más allá de la nostalgia, el tiempo y la muerte. Es una obra sobre el dolor de la amistad traicionada y sobre la culpa de quien traiciona; y que nos recuerda que no se puede olvidar aquello que quedó grabado a fuego en nuestra memoria, ni negar lo evidente por mucho que nos repitamos que eso nunca sucedió, y que la venganza es un plato que se sirve frío, muy frío, como cuando nos visitan desde el más allá aunque éstos lleven muertos más de 25 años.



Grge_dixit: Una experiencia muy recomendable, poco habitual en los teatros y que te dejará un regusto dulcemente terrorífico. Pinchad en el trailer para terminar de convenceros.

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Portada Verónica teatro de terror
Imagen cartel_2 Veronica
Fotos reparto Vernonica
Escena terror Veronica
Cecilia en escenario
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