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Child of Light


 Nintendo Wii  PlayStation 4  Xbox One  PlayStation 3  Microsoft XBox 360  PC
Helena Ramírez   26/05/2014
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     De la mano de Ubisoft Montreal nos llega este mágico cuento de hadas jugable que nos pondrá en la piel de Aurora y nos conducirá al extraño mundo de Lemuria, donde deberemos hacer frente a la Reina de la Oscuridad.
En una época donde los juegos AAA y los indies parecen dividirse el mercado y los estudios apuestan fuerte por ambos, nos encontramos con esta pequeña obra de arte que es Child of Light, un juego que es un cuento de hadas y que, como tal, nos plantea una aventura y un viaje únicos a un mundo mágico recreado de forma bella y sensacional. Ubisoft Montreal nos presenta este RPG con aire de plataformas, donde los combates y los puzles serán los obstáculos a superar.

Child of Light es, como decíamos, un cuento de hadas, concretamente el cuento de Aurora, la hija del Duque de Austria, que tras enfermar y caer en un sueño profundo, despertará en el extraño mundo de Lemuria, un lugar asediado por las tinieblas y bajo el yugo de la Reina de la Oscuridad, quien ha robado el Sol, la Luna y las Estrellas. Será pues la misión principal de Aurora recuperar las luces que han de iluminar de nuevo Lemuria, ya que esa es la única manera también para que pueda volver a su hogar junto a su padre.

Pero ninguna aventura es tan sencilla y Aurora pronto descubrirá que recuperar el Sol, la Luna y las Estrellas conllevará mucho más; entre otras cosas hacer frente a la Reina de la Oscuridad y sus secuaces. Pero la joven no estará sola, aparte de Igniculus, la luciérnaga que nos acompañará siempre para iluminarnos el camino, en este viaje nos encontraremos con otros personajes que se unirán a nosotros y que lucharán a nuestro lado y a los que también deberemos ayudar para seguir avanzando en la historia. Además, como en todo buen cuento, Aurora descubrirá interesantes cosas sobre su linaje y herencia. Quizás este viaje a Lemuria no sea una casualidad o una maldición.

Child of Light

En lo que a jugabilidad se refiere, Child of Light es un RPG en 2D de avance lateral y con cierto aire de plataformas en los escenarios, en los que de tanto en tanto deberemos solucionar puzles para seguir avanzando a nuevas zonas del escenario, aunque estos no entrañan mucha dificultad y son fáciles de resolver. Encontraremos enemigos dispersos por las zonas con los que poder entrar en combate si nos acercamos a ellos o ellos a nosotros, así como tendremos encuentros con jefes finales.

En los combates lucharemos con dos personajes que podremos alternar sin límite alguno. El sistema es por turnos; tanto nuestros personajes como los enemigos recorrerán la misma barra de tiempo para poder lanzar sus ataques, magias, protecciones, pociones… Según el tipo de personaje, la velocidad a la que recorren la barra de tiempo será mayor o menor. Además, una vez cargado el ataque, todavía habrá que recorrer la parte final de la barra de tiempo, si nos atacan o nosotros atacamos en ese momento, la acción del personaje será interrumpida, si no se evade el ataque. Señalar aquí la importancia de Igniculus (que podrá ser manejado por el propio jugador o por un amigo), la pequeña luciérnaga podrá ayudarnos en el combate ralentizando a los enemigos al hacerla brillar sobre ellos, además de recoger puntos de vida, magia y luz con los que recuperarnos de las plantas que hay en el escenario de combate.

Cada personaje tiene habilidades y armas únicas, de manera que saber usar el más adecuado según los enemigos (que nunca serán más de tres) y la situación en la que estemos, nos ayudará a afrontar mejor los combates e incluso a ganarlos sin sufrir mucho daño nosotros. Esto se completa con las vulnerabilidades de los enemigos a ciertos elementos, como son el agua, la tierra, el viento, el fuego, el rayo o la luz. Conocer a qué son vulnerables los enemigos nos facilitará mucho las cosas.

Child of Light

Ganar combates se traduce en conseguir experiencia y subir de nivel, ganando a su vez puntos de habilidades que podremos invertir en una especie de árbol de habilidades, donde podremos mejorar nuestros puntos de vida, de magia, de fuerza, de velocidad, de evasión y conseguir ataques especiales, magias, potenciadores, protecciones, etc. Cada personaje tiene las suyas propias, aunque debido al tamaño y estilo de juego, la cantidad de habilidades disponible es pequeña, eso sí, tienen diferentes niveles, de manera que podremos alcanzar la especialización en las mismas y conseguir que sean más potentes.

Estos árboles de habilidades son muy sencillos, cuentan con tres recorridos diferentes que conducen a las habilidades activas propias de cada personaje y a otras tantas pasivas, como puede ser el índice de críticos. Al principio del juego veremos que hay varias casillas vacías, pero a partir de cierto punto en la historia, los recorridos se desbloquearán por completo.

Otra cosa que hace de Child of Light un RPG diferente es que no tendremos equipamiento entre el que elegir, los personajes portan sus propias armas y no las cambiarán a lo largo del juego. Sin embargo, contamos con los Oculi; estos son joyas (rubi, zafiro, esmeralda, diamante…) que iremos encontrando a lo largo de la aventura en cofres y como recompensa tras los combates. Tienen cuatro formas distintas según su índice de poder: en bruto, pulido, facetado y brillante. Los Oculi se colocan en el arma, la armadura y el accesorio, otorgando poderes a sus portadores. Por ejemplo, el Oculi de rubi en un arma hará que esta inflija daño por fuego, en una armadura reducirá el daño por fuego y en el accesorio nos dará puntos de vida extra. Los Oculi pueden estar ligados a elementos u otorgarnos puntos extra de velocidad, de evasión, etc. Y además, podemos fabricar los de categorías superiores mediante un sencillo sistema de creación.

Child of Light

Para crear diferentes Oculi, ya sea de color o categoría, bastará con juntar dos o tres oculi de la misma categoría en la interfaz de fabricación del menú. Si se juntan tres Oculi del mismo color conseguiremos como resultado un Oculi de categoría superior (por ejemplo: tres zafiros en bruto nos darán un zafiro pulido, tres zafiros pulidos uno facetado y tres de estos uno brillante). Si por el contrario juntamos Oculi de diferentes colores, obtendremos otro de otro color, aunque no todos pueden combinarse entre sí (por ejemplo: para obtener un diamante necesitamos un zafiro, un rubi y una esmeralda).

De nuevo, usar los Oculi adecuados según las vulnerabilidades de los enemigos podrá ayudarnos mucho en los combates. Estos son intercambiables y podremos quitarlos y ponerlos tantas veces como queramos, ya que no se quedarán ligados a las armas.

Finalmente, durante el combate podremos usar también diferentes pociones para recuperar vida, magia, curar estados alterados como la parálisis o la ralentización o revivir aliados caídos. Así mismo, tanto como recompensa tras el combate o en cofres por el juego también podremos encontrar «brillos», que aumentarán alguno de los parámetros del personaje a quien decidamos dárselo.

Aunque la gran aventura de Aurora es clara y bastante sencilla de seguir, como en todo buen RPG también nos encontraremos con varias misiones secundarias otorgadas ya sea por nuestros compañeros de viaje o por otros personajes con los que nos cruzaremos en Lemuria. Además, los escenarios son grandes y están llenos de recovecos que explorar en busca de cofres con diferentes tesoros en forma de «brillos», Oculi, pociones, etc. Si bien el mapeado de Lemuria no es muy extenso, sí cuenta con varias zonas que deberemos visitar para progresar en el juego y una buena dosis de exploración si queremos dar con todos los tesoros que oculta.

Child of Light

Child of Light cuenta con dos niveles de dificultad, aunque enseguida nos vamos a hacer con el juego y su sistema de combate y creación de Oculi. Una vez dominemos el ritmo de los turnos y sepamos cómo manejarnos con los diferentes personajes que acompañan a Aurora, no tendremos muchos problemas en superar a los enemigos o los jefes finales, sobre todo si no nos saltamos muchas batallas y vamos subiendo de nivel, como ocurre en cualquier otro RPG. Puede que la limitación en el número de habilidades o el no poder elegir equipo propiamente dicho nos parezca un handicap, pero lo cierto es que dada la naturaleza del juego, su estilo e historia y narrativa hacen de eso un detalle menor. Se podría decir que Child of Light es un RPG «a escala». Quizá su punto negativo sea la sencillez de los puzles, pero es evidente que esto es así porque también está pensado como un juego para niños, por lo que en ese sentido no hay gran complejidad.

En el apartado técnico es donde se presenta con esa esencia de indie. Gráficamente el juego es básicamente una acuarela en movimiento. Gracias al motor UbiArt tenemos unos gráficos en 2D que se mueven con gran fluidez y naturalidad (sirva de ejemplo el cabello de Aurora, siempre en continuo movimiento o la forma grácil en la que esta vuela), con riqueza de colores y fondos con elementos móviles. Las animaciones, en apariencia sencillas, en conjunto ofrecen un bello entorno visual acorde con la temática y el tono del juego, igual que la paleta de colores escogida para escenarios y personajes. Estos últimos son todos diferentes, representando a las distintas razas y pueblos que habitan Lemuria y algunos cuentan con un buen número de detalles, al igual que los escenarios y entornos por los que nos movemos. Donde decae un poco el título es en los enemigos, que cuentan con unos pocos diseños con diferentes variantes según la zona. Aunque los jefes finales son todos distintos entre sí.

Respecto al sonido nos vamos a encontrar un trabajo cuidado y bien hecho, con efectos sonoros detallados hasta el punto de oír las pisadas de Aurora o el aleteo de sus alas, así como otros sonidos de fondo como el viento en las copas de los árboles del bosque, el sonido de la lluvia al caer, el de las espadas al golpear, los propios efectos de los enemigos, etc. Lo cierto es que el juego nunca se queda en silencio. Los diálogos son a través de texto en pantalla (diferenciado por colores según el personaje), pero el juego cuenta con una voz narradora que intervendrá de vez en cuando. Voz y texto están completamente doblados y traducidos al castellano de manera acertada, de hecho se mantiene el tono propio de un cuento y la rima por la que se ha apostado en los diálogos.

Child of Light

Otro elemento importante es la banda sonora, que nos acompaña prácticamente todo el tiempo. Cuenta con un tema base y principal y otras melodías para las diferentes zonas, combates y escenas clave. Desde luego las partituras escogidas terminan de darle ese aire lírico y de cuento de hadas al juego.

Child of Light cuenta con versión para Wii U (que también hemos podido probar) pero, debido a que el juego ha salido también en las consolas de Sony y Microsoft, la versión de la consola de Nintendo es muy similar al resto, dejando como única diferencia la posibilidad de jugar al juego en modo Off-TV desde el Gamepad de la consola sin necesidad de encender la televisión.

Los menús principales o de equipamiento no pueden controlarse de forma táctil algo que, en algunos momentos, se echa en falta, puesto que estos menús son grandes y vistosos, casi perfectos para adentrarse en ellos pulsando directamente en la pantalla.

A nivel gráfico el juego luce al mismo nivel que las versiones de Xbox One y PlayStation 4 gracias a la versatilidad del motor UbiArt, lo que trasforma el juego en una auténtica obra de arte digna de ver tanto en la televisión como en el Gamepad.

En conclusión, Child of Light es un juego visualmente bonito, con una historia que podría haberse sacado de cualquier cuento de hadas, un cuento que nos pone en la piel de Aurora en una aventura que va mucho más allá del hecho de volver a su casa. Es un viaje en todos los aspectos, con una buena narrativa y una atmósfera especial a la que contribuyen sus personajes y su apartado técnico. Es cierto que como RPG se deja muchas cosas fuera, pero no se echan en falta y los combates no llegan a hacerse tediosos, aunque los puzles podrían haber sido más difíciles. En cualquier caso es un título de esos que merece la pena jugar y disfrutar de un arte visual que pocas veces vemos en nuestras consolas. Su precio no es caro y las horas de entretenimiento están aseguradas. Eso sí, te tienen que gustar un poco los cuentos de hadas.

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