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Assassin´s Creed IV: Black Flag


 Nintendo Wii  PlayStation 3  Microsoft XBox 360
Sp1ke   18/11/2013
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     Gracias a Ubisoft, en esta generación hemos podido luchar en las Cruzadas, conocer el Renacimiento italiano o formar parte de la Revolución americana. Pero es ahora cuando de verdad nos ponemos serios. Ahora somos piratas, y ya está todo dicho. ¡Arrrrr!
NOTA: Para este análisis, suponemos que se conoce la historia de anteriores entregas. Así pues, filibusteros que no habéis jugado a los anteriores: si no queréis conocer detalles de lo ocurrido hasta ahora, pasad a la siguiente nota.

Desde que el mundo es mundo la imaginación es la mejor herramienta que tiene un zagal para entretener sus horas muertas. Y el que más y el que menos han jugado alguna vez a los piratas. Y en esta ocasión los pillastres de Ubisoft nos permitirán revivir esos sueños infantiles de libertad y aventuras. Arría las velas y acompáñanos en este análisis para saber si Assassin’s Creed IV: Black Flag (primera entrega sin Desmond en el mundo actual) mantiene el nivel al que estamos acostumbrados.

Como todos sabéis, la trama de Assassin’s Creed nos sitúa a caballo entre dos mundos: Por una parte tenemos la era actual, una distopía ambientada nuestros días en la que existe un aparato, el Ánimus, capaz de conectar con nuestra memoria genética y vivir las vidas de nuestros antepasados como si fuera nuestra propia existencia. Por otra, está el mundo de estos antepasados, en el que generalmente conoceremos desde otro punto de vista (bastante conspiranoico) momentos que han definido la historia de la humanidad.

Así pues, desde el lanzamiento en 2007 de la entrega original de la franquicia, hemos podido vivir las Cruzadas de la mano de Altaïr Ibn-la Ahad, hemos disfrutado como nunca antes de la Europa del Renacimiento gracias al carismático Ezio Auditore, hemos luchado del lado de los rebeldes en la Guerra de Independencia norteamericana junto a Connor Kenway, y ahora, gracias a Edward Kenway (abuelo de Connor) conoceremos de primera mano La Edad de Oro de la Piratería, una de las épocas más apasionantes y a la vez desconocidas de toda nuestra historia.

Assassin´s Creed IV

Por lo tanto, en AC IV: Black Flag viajaremos hasta el año 1712, justo después de la Guerra de Secesión española, y de la ilegalización, Tratado de Utretch mediante, de las flotas corsarias amparadas por Reino Unido y el Imperio español. Debido a esto, cientos de marineros se encontraron de la noche a la mañana sin trabajo y a meses de sus casas, lo que impulsó el nacimiento de la piratería tal y como es conocida hoy en día, y a la fundación de la República Pirata, un intento de país muy adelantado a su tiempo (y en cuyos conceptos de igualdad y democracia encontramos el germen de lo que luego fue Estados Unidos).

Como ya hemos dicho, viviremos esta serie de acontecimientos desde el punto de vista de Edward Kenway (padre de Haytham y abuelo de Connor Kenway), un truhan nacido en Gales y que cambia la granja por el mar con una sola idea en mente; obtener dinero suficiente para poder llevar la vida que él cree merecer. Por ello se convierte en corsario en primer lugar, y una vez se firma el contrato de Utretch, en bucanero. Y posiblemente este sea el punto más interesante del personaje, ya que a diferencia de anteriores personajes de la franquicia, Edward no abraza la Orden de los Asesinos incondicionalmente. Comparte objetivos con ellos y les ayuda, cierto es, pero siempre con un único objetivo en mente: encontrar el misterioso Observatorio para obtener montañas de dinero.

Este giro al concepto del personaje protagonista (que ya se intuía en AC III) le da a la historia un nuevo interés, permitiendo conocer tanto a templarios y como a asesinos desde un punto de vista más cínico y escéptico de lo que estamos acostumbrados, y por lo tanto más maduro y rico en matices.

En cuanto a la época actual, AC IV: Black Flag supone un cambio importante respecto a lo conocido en anteriores entregas. Una vez Desmond está durmiendo con los peces, abandonamos la clandestinidad y el vivir escondidos de Abstergo para convertirnos en un trabajador de su nueva división de entretenimiento.

Como empleados de Abstergo Entertainment deberemos recopilar información para realizar una nueva línea de productos de entretenimiento, basadas esta vez en piratas. Para ello nos conectaremos a un Ánimus enlazado con el misterioso sujeto 17, que nos permitirá investigar la vida de uno de los piratas más importantes de todos los tiempos; Edward Kenway, cerrando aparentemente el círculo que se inició hace ya casi siete años, al menos hasta que vuelvan a exprimir la gallina de los huevos de oro.

Assassin´s Creed IV

NOTA: Y a partir de aquí podéis leer, marineros de agua dulce.

Para un juego de estas características, resulta casi tan importante la ambientación como la historia que nos cuenta, y sin duda una vez más desde Ubisoft han cumplido de sobra con esto, brindándonos una representación del mar Caribe y sus islas más importantes tan cautivadora como extensa.

Así pues, el mundo en el que se desarrolla el juego estará dividido en cinco grandes zonas; tres ciudades principales que no son otras que la colonia inglesa de Kingston, la colonia española de La Habana y la libérrima Nassau. A estos emplazamientos, tenemos que sumar la isla de Gran Inagua, en lo que hoy son las Bahamas y que servirá de retiro espiritual de nuestro protagonista. Por último tenemos el Mar Caribe y las Indias Occidentales, que hará las veces de enlace entre las diferentes ciudades de una manera similar a lo que ya hemos visto en capítulos anteriores.

Cada una de estas zonas está perfectamente ambientada, y representa de manera bastante fidedigna la realidad de esta era, encontrando un gran contraste entre la anárquica Nassau, gobernada por piratas y dónde apenas tendremos problemas para hacer lo que queramos y Kingston o La Habana, ambas con una mayor presencia del ejército y una arquitectura más rica y elaborada que en la República Pirata.

En el tema de la ambientación, no podemos dejar de señalar la siempre agradecida presencia de personajes importantes de la época, entre los que encontraremos piratas tan célebres cómo Barbanegra y que conformarán el núcleo central de la trama. Junto a ellos tendremos a letrados como el gobernador de Cuba Laureano de Torres o el comerciante Stede Bonnet.

Assassin´s Creed IV

Tan importante como la historia y ambientación del título, es sin lugar a dudas su jugabilidad, uno de los aspectos que ha hecho llover más críticas sobre Assassin’s Creed, y como no podría ser de otro modo, Assassin’s Creed IV no está libre de pecado. Pero vayamos por partes.

En esta ocasión, el desarrollo del juego estará dividido en dos grandes bloques: la vida en tierra y la vida en alta mar. La parte correspondiente a nuestras labores en tierra firme mantiene de una manera más o menos fiel los puntos que han hecho célebre a esta saga, esto es, mucha exploración, combates a espada y una perfecta mezcla entre sandbox y juego de plataformas.

En la parte de exploración poco se ha avanzado en este tiempo, y junto a las ya conocidas atalayas, encontraremos centenares de objetos coleccionables que irán desde fragmentos del código fuente del Ánimus hasta salomas para que nuestra tripulación amenice las largas travesías por el mar. Por su parte, la mezcla entre sandbox y plataformas sigue tan engrasada como siempre, y ahora más que nunca es un placer hacer parkour por las diferentes localizaciones que encontraremos en el juego, aunque por desgracia hemos perdido las habilidades para escalar montañas de las que hacían gala Connor y Aytham, esto se ve compensado por una mayor riqueza arquitectónica y una mayor variedad de construcciones que coronar, gracias en parte tanto a los castillos coloniales como a la gran cantidad de ruinas mayas que hallaremos durante nuestra búsqueda.

Quizá la mejora más evidente en este apartado de la jugabilidad se encuentre en los abundantes combates, que si bien mantienen su sencilla pero efectiva mecánica han visto por fin aumentada su dificultad. Es cierto que siguen sin resultar un gran desafío para el jugador avanzado, pero al menos en esta ocasión no podrás despistarte, ya que los enemigos serán más rápidos y golpearán más fuerte, por lo que cualquier error puede hacer que acabemos con nuestros huesos en el fondo del mar.

El sistema de comercio que pudimos ver en AC III ha sido mejorado y refinado, gozando de una mayor profundidad que nos permitirá disfrutar durante horas gracias en gran parte a “la flota de Kenway” una especie de manager de piratería que nos permitirá gestionar nuestros barcos con el objetivo de ganar dinero aún más rápido.

Assassin´s Creed IV

Por otro lado, la parte perteneciente a la vida en la mar es, sin lugar a dudas, la más innovadora y la mayor fuente de satisfacción que encontraremos en el juego. Como capitán de una nave pirata podremos explorar las Indias Occidentales, abordando barcos, asediando fortificaciones, cazando animales marítimos e incluso buscando los pecios perdidos en el fondo del Caribe.

Para poder realizar todas estas actividades tendremos que mejorar el Jackdawn, el barco, que salvo por su incapacidad para hablar, funcionará a todos los niveles como un personaje más dentro de nuestra aventura. Y es que la relación que estableceremos con nuestro navío y su tripulación será al menos tan intensa como las que pudimos establecer en Windwaker con Mascarón Rojo o en Shadow of Colossus con Agro. Sin duda una auténtica delicia.

Ahora bien, Assassin’s Creed IV: Black Flag tiene un gran problema: el tedio. Y es que, tras nueve entregas en siete años la formula empieza a dar preocupantes síntomas de fatiga, y ni tan siquiera todo el cariño dedicado a darnos algo tan divertido como el comandar nuestro propio barco corsario consiguen evitar este grave problema. Y es una lástima, pues esta es la entrega que mejor funciona en su aspecto jugable, con una gran diferencia respecto al resto.

El multijugador se mantiene sólido como el mismo, y presenta una importante novedad respecto a entregas anteriores: el Game Lab. Este nuevo modo de juego nos permitirá crear partidas a medida, configurando las más de 200 opciones posibles a nuestro gusto.

Además tendremos un nuevo modo de juego: Manada de Lobos: el Descubrimiento, que nos permitirá compartir online con otros jugadores una serie de misiones con su propia historia.

Sin duda dos gratas sorpresas que ayudan a ir mejorando poco a poco un multijugador que nunca ha estado entre las partes más importantes de la saga.

Assassin´s Creed IV

Gráficamente el juego (en la versión de Xbox 360 y PlayStation 3) no supone ningún salto importante respecto a lo que pudimos disfrutar hace 12 meses, y las escasas mejoras se han dedicado a representar el mar y los diferentes eventos meteorológicos que podemos encontrar en él. En este sentido, resulta más importante el llamado por Ubi “Sistema Horizon” que los avances gráficos en sí mismos. Este sistema permitirá al juego producir eventos aleatorios a lo largo y ancho del mapeado sin que esto se traduzca en una bajada del rendimiento. Así pues, cada vez que nos hagamos a la mar, nos encontraremos con nuevas situaciones que nos obligarán a improvisar una y otra vez.

Técnicamente también tenemos que agradecer el esfuerzo hecho por los equipos de programación a la hora de dejar las pantallas de carga en su mínima expresión. Como consecuencia en una sesión larga de juego (de unas cuatro horas) encontraremos un máximo de dos o tres interrupciones para cargar una nueva zona, siempre y cuando no abusemos del transporte rápido.

La ambientación sonora es otro de los apartados que no podemos dejar de mencionar. Y es que, si bien las melodías que acompañan la aventura estarán como siempre restringidas a momentos muy concretos, la ambientación sonora conformada los efectos de sonido y la música que cantan los habitantes del mundo vuelve a superarse a sí misma cuando parecía casi imposible. En este aspecto, el trabajo realizado por el equipo artístico es encomiable. Tanto las salomas que cantarán nuestros marineros para acompasar el trabajo como las canciones que escucharemos en las tabernas están tratadas con una atención al detalle y un mimo especial. Sirva como ejemplo la diferencia entre La Habana y Kingston, ya que mientras en la primera escucharemos punteos en guitarras españolas y mujeres cantando canciones clásicas de nuestro país, en Kingston serán más populares las tonadas de bar típicas del Reino Unido. Este mimo se extiende al sonido de la naturaleza que nos rodea, especialmente en el mar, donde desde el romper de las olas hasta el canto de las ballenas, todo parece pedirnos que nos paremos a disfrutar de ello.

El doblaje no desmerece el aspecto sonoro lo más mínimo, y en AC IV se han vuelto a contar con actores de doblaje profesiones para los papeles más importantes. Aunque, en esta ocasión, debo de confesar que me declaro incondicional del trabajo de localización hecho para el doblaje original en inglés. Y es que Edward Kenway no sólo será de Gales porque así lo dicen, si no que hablará con un acentazo del sudeste de Reino Unido que tira para atrás. Esto se aplica a los demás personajes, pudiendo saber su procedencia nada más escucharles hablar. Por si esto fuera poco, los habitantes de los diferentes asentamientos y las tripulaciones de los barcos hablarán en el idioma del país al que pertenecen; en castellano (sin acentos rarunos como en Resident Evil 4), inglés o francés, dándole una verosimilitud al juego que nos hará sentirnos como si de verdad estuviéramos en la piel de un pirata del siglo XVIII.

Assassin´s Creed IV

Conclusión

Assassin’s Creed IV, es sin duda la culminación de todas las ideas que se han apuntado a lo largo de estos 7 años. Un gran personaje principal, una buena historia y una vuelta de tuerca más a La Conspiración nos permiten disfrutar como nunca del juego de Ubisoft Montreal.

Pero además de esto, Assassin’s Creed IV cuenta con el mejor apartado jugable que puede dar la formula inventada por los franceses. Si a esto le unimos un notable apartado técnico y un sobresaliente aspecto artístisco tenemos los ingredientes para uno de los mejores juegos de la generación…

…aunque algo falla. Y el fallo es que la compañía de Yves Guillemot se ha pasado exprimiendo esta saga, como ya pasó antes con Prince of Persia o Rayman. Una autentica pena, pero esperemos que sirva de lección para dejar descansar a la saga por lo menos un par de años, hasta el lanzamiento de la esperada película basada en la lucha entre Asesinos y Templarios.

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