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Basada en la famosa novela de Patrick Süskind, se estrena en España “El Perfume: Historia de un Asesino”. Una novela con una gran fama y éxito de crítica y público que merecía una adapatación adecuada. Y la ha tenido. |
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Bajo producción alemana, y en colaboración con otros países como EEUU y España (de hecho, algunas escenas están rodadas en Barcelona y el grupo teatral La Fura dels Baus colabora en una pequeña e importante parte), “El Perfume” recrea de manera bastante convincente la Francia de 1750 – 1760; sus calles, campos, mercados, fábricas y personajes. Sin olvidar que es una superproducción, sabe mantener la credibilidad histórica (en eso se percibe que procede de una novela con una buena base de investigación histórica), y sabe como mostrar unos personajes que resultan convincentes en su época, pero que podrían existir también en la actualidad.
La película comienza con una escena prácticamente final y retrocede hasta el nacimiento del protagonista Jean-Baptiste Grenuoille, un niño hijo de una pescadera que intenta deshacerse de él entre los restos de pescado. A partir de ahí, observamos la vida de ese niño que posee una habilidad especial: su sentido del olfato está superdesarrollado. Hasta tal extremo que es capaz de oler a kilómetros de distancia y distinguir cada mínimo aroma, parcelando cada uno. Observamos como casi nunca habla y no se relaciona con otros niños, pero sin embargo, parece vivir en su pequeño y particular mundo de olores. Vive movido por su olfato.
La película muestra como se va endureciendo debido a un mundo y una vida difíciles y como es un personaje incomprendido en un mundo sucio e insensible donde las vidas no valen nada y donde a nadie le importa nadie. Pero entonces aparece ante sus ojos algo que le cambiará: la perfumería. La manera de conservar los aromas más maravillosos en pequeños frascos de cristal.
A partir de aquí pasamos a la segunda parte de la película, que es la que une a Grenuoille y el perfumista Baldini, un mago de las fragancias en plena decadencia para el que cambia todo cuando tropieza con el joven de olfato magistral. De la unión de los dos saldrá una relación llena de éxitos pero que será el germen de todo cuanto suceda después.
Grenuoille ya no controla su obsesión por conservar los aromas; una obsesión que le persigue desde su contacto con un personaje de vital importancia (aunque al principio parezca que no) para la historia: la vendedora de ciruelas.
De aquí pasamos a la tercera parte de la película: los asesinatos. La cumbre de la obsesión del protagonista por alcanzar el aroma perfecto.
La sinopsis la conocerán la mayoría de personas, o al menos no es un secreto: Grenouille mata mujeres para absorber su “alma” (una vez el maestro Baldini le dijo “el aroma de las cosas es su alma”) y conseguir el perfume perfecto. De esta manera, intenta saciar su obsesión por alcanzar el clímax de los aromas.
La película termina (así como el libro) con un final un tanto extraño y, por que no, sorprendente. Como un cuento macabro, el film nos muestra el poder de los aromas y cómo el instinto natural del ser humano, lo que lleva dentro de sí, no coincide muchas veces con las reprimidas costumbres que se auto imponen. En cierto modo, Grenouille es ángel y demonio: mata para liberar. El film no deja de ser en ningún momento, la biografía de un personaje extraño, no solo por su capacidad que le distingue de los demás, si no por su forma de ser. Un ser humano incapaz de amar ni ser amado, un ser humano que busca algo más allá de todo cuanto está en este mundo. Un ser humano que pretende pasar a la Historia pero, sobre todo, pretende alcanzar algo que ni él mismo conoce. Es la biografía de un ser maravilloso y brutal a la vez que no entiende su mundo ni su mundo le entiende a él y que sabe que tiene una misión, pero no sabe como llevarla a cabo. Todo esto es algo que no siempre se ve, pero que según nos acercamos al final, y ya cuando analizamos las últimas escenas, nos damos cuenta. En ese final es cuando observamos el grado de poder que puede llegar a tener el personaje sin, posiblemente, pretenderlo; y también vemos qué no es eso lo que busca. “El Perfume” te muestra como un ser humano puede cambiar el mundo pero, al mismo tiempo, como todo pasa y al final nada cambia realmente.
La película, aún no siendo una obra maestra ni mucho menos, si resulta bastante entretenida. En ciertos momentos peca de lentitud, pero se puede decir que sabe mantener bastante el ritmo. Además, consigue ir aumentando el interés según avanza la narración, atrapándote en su mundo de olores, colores y formas.
Y es en este punto donde destaca. Por encima de la narración, por encima de los personajes (todos los actores cumples perfectamente su papel y resultan convincentes), la película destaca por las sensaciones.
Utilizando una técnica muy habitual en publicidad (primeros planos, sonidos ambientales profundos, colores muy vivos, uso del tacto...) recrea muy bien las escenas relacionadas con los perfumes o con la pasión del protagonista por los olores. Tanto los momentos en los cuales él parece penetrar en los objetos a través del olor como en las escenas en las cuales se nos muestra como crea perfumes, la película consigue que el espectador sienta también esos olores. En determinados momentos se puede llegar a masticar el aroma que desprende la ciudad, las flores, las personas. Esta película es, ante todo, una creación de percepciones.
Un punto también destacable es todo lo relacionado con el mundo de la perfumería. La película hace especial hincapié aquí (dada la importancia de dicho mundo en la narración) y nos muestra todo tipo de detalles del proceso de fabricación de perfumes. Recolección de flores, separación de pétalos, extracción de su aroma....todo el proceso, así como las herramientas necesarias para llevarlo a cabo, son mostrados por una cámara que le da tanta importancia a los ambientes y procesos como a los personajes. No llega a ser un documental, ni mucho menos, pero resulta bastante curioso observar como se lleva a cabo todo el trabajo necesario para obtener, después, un sencillo frasco de cristal con perfume.
Así pues, el film es bastante recomendable, hayas leído o no la novela, ya que no solo te narra una historia entretenida y hasta cierto punto original, si no que además te la narra con buen pulso, haciendo un uso muy apropiado del paisaje y la fotografía (tanto para exteriores abiertos, ciudades de época o momentos de tensión) y siendo una película que consigue crear percepciones y sensaciones.
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