ENTRETENIMIENTO Y CULTURA: Cine y Televisi�n, Literatura, Ciencia, Videojuegos, C�mics | Fantasymundo
RSS de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Videojuegos, Cine, Televisión y Cómics Twitter de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y Cómics Facebook de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y Cómics
Menu general
       Artículo de literatura

El amargo despertar, de Alberto González Ortiz


 Terror / Suspense
Francisco Javier Illescas   12/02/2013
Comenta con tu Facebook
Meneame
     Una novela corta, pero intensa, bien llevada, bien tramada, concreta y sencilla de leer, casi que su único defecto es que puede saber a poco.
Portada de El amargo despertar, de Alberto González OrtizAgarré con muchas ganas esta pequeña novela. Una obra muy bien considerada con un boca a boca muy activo, reciente, fresca y relativamente económica. La primera publicación de un joven autor vallecano de aspecto humilde y tímida sonrisa. Veremos qué nos depara su libro.

Una encuadernación modesta, pero impecablemente realizada, fino, buena maquetación, formato atractivo… “Estupendo para leer en el metro”, pensé para mis adentros, pero espero que eso no sea la mayor de sus virtudes.

Comenzamos con un prólogo muy bien escrito, obra de José Miguel Vilar-Bou, gran escritor con un punto terrorífico en sus historias muy característico conocido por sus obras “Alarido de Dios” y “Los navegantes”. Nos avisa en él de la magnitud de la narración que vamos a disfrutar, advirtiéndonos de las influencias de grandes obras como “Soy leyenda”, de Richard Matheson. Elevadas referencias… ¿Estará el relato a la altura de las circunstancias? Pues vamos a averiguarlo sin más dilación.

¿Capítulo cero? Pues sí, capítulo cero. En apenas dos páginas se nos muestra una pequeña historia de frustración, resentimiento y odio contenidos… Nos presenta a una pareja de adultos y un adolescente que llegan al que se supone que es un punto de origen o de partida: “…Encontraron el pueblo donde años atrás sus padres empezaron…” Es una redacción descarnada, clara, en la que deja muy patente el tedio y la amargura que invade el alma del adolescente… Con final trágico. “¿Ya?” Un capítulo con planteamiento, nudo y desenlace. Una maniobra en sí misma. ¿Qué sentido tiene esto? Continuaremos la lectura, que seguro que se explica.

Capítulo uno, vaya… Parece que retomamos la estructura tradicional. Pasa, de repente, de la estructura en tercera persona que hemos disfrutado en el capítulo precedente para pasar a otro en primera persona. El ritmo se dispara, se hace agobiante: el protagonista corre, está frenético… Su actitud es magistralmente recogida por el novelista. Un capítulo a ritmo frenético que, a mitad, se pausa abruptamente para presentarnos el desconcierto que Jorge –el protagonista- sufre al salir del metro. Impresionante la capacidad de Alberto González para representar las distintas fases que podemos encontrar ante el descubrimiento de una mala noticia: estupor, ansiedad, miedo, tristeza extrema, agresividad…

Todo experimentado por un perfil de personaje al que podríamos calificar como un “quinqui”: antecedentes de alcoholismo y drogadicción, con poca formación debido a sus circunstancias familiares, muchos fantasmas internos, complejos de culpa, homicida y gravemente enfermo. Es curiosísima la actitud que tiene ante la vida, y el establecimiento de sus prioridades, así como su comportamiento con tendencias sociópatas. Alberto González nos lo plasma con una prosa fluidísima, expresada en la lengua cotidiana, la que escuchamos en la calle. Consigue que Jorge se exprese como él mismo, que nos exprese sus sentimientos, sus inquietudes, sus prioridades… Y su reacción al encontrarse con otros seres humanos es magistral, primaria, instintiva: ante el primer hombre como si fuera un potencial rival, y ante la primera mujer buscando satisfacer sus más bajos instintos. Un comportamiento lógico, por otra parte y dadas las circunstancias. Hablemos de esos otros seres: Javier es una persona asustada, pero pacífica, de ideales firmes y tendencias hippies, no demasiado despabilado, pero con mayor capacidad para mantener la cabeza fría que Jorge.

Un muy buen trabajo, profesional, serio, muy bien cerrado y pensado. ¡Y es una opera prima! Señor González… Me descubro el cráneo.

Inés es una muchacha de serena y gentil belleza desconfiada ante el mundo que le rodea en parte a causa de una manifiesta discapacidad que padece. Unen fuerzas para salir adelante: monta un huerto, se hacen con unos apartamentos amueblados para vivir confortablemente, se ubican cerca de un centro comercial para conseguir fácilmente los suministros necesarios, organizan un huerto para tener verduras y hortalizas frescas que les aporten las vitaminas necesarias… Forman un equipo que, pese a los choques y diferencias varios (entre la impulsividad de Jorge, la desconfianza y el rencor justificado de Inés y la calma de Javier, sobre todo, amén de sus diferentes prioridades) van armonizando progresivamente hasta lograr un escenario casi idílico donde los complejos de culpa y fantasmas interiores de Jorge van pasando a un segundo plano, quedan progresivamente sublimados al disfrutar de esa organizada estructura, llamémosla, familiar que entrevemos que no disfrutó como debería.

Un par de explosiones hacen que este heterogéneo grupo se replantee su permanencia en el barrio de Vallecas. Localizan una gran explosión localizada por la zona de Moncloa, pero… ¿Qué es lo que explota? Probablemente una gasolinera… Habida cuenta de que en el Cuartel General del Ejército del Aire no hay polvorín y que no tengo constancia de la existencia de centrales eléctricas en la zona, sólo se me ocurren las gasolineras sitas en Cea Bermúdez, Guzmán el Bueno y San Francisco de Sales. En todo caso, un cataclismo producido por la falta de mantenimiento y la caída de los sistemas eléctricos. Jorge no se muestra partidario de partir de ese entorno seguro que le ha devuelto la serenidad y un cierto control de sí mismo, pero no le queda más remedio que aceptar… Y propone partir hacia el que era su pueblo: Santa Olaja de la Varga.

El viaje nos mostrará de nuevo el aflorar de los viejos conflictos hasta que encontramos a otra superviviente. La integración de ésta y la llegada posterior al pueblo hará que retorne esa felicidad vallecana que hemos dejado atrás hace poco. Felicidad que… Bueno, digamos que el secreto de la enfermedad de Jorge y los fantasmas del pasado harán algo al respecto. No quiero anticipar más a riesgo de reventar la trama.

Presentación de El amargo despertar, de Alberto González Ortiz

Insisto en lo que he apuntado al inicio de la reseña: es un relato claro, fácil de leer, de sencilla comprensión, muy reconocible dentro del marco de la vida cotidiana… Arquetipos descarnados, sin florituras, las descripciones justas, pero tremendamente gráficas. Se imagina el marco de la acción sin dificultad, y es muy sencillo el empatizar con el protagonista y llegar a apreciar y comprender sus sentimientos. ¿Puede uno simpatizar con un despojo social como él? Pues la respuesta es que sí.

El propio autor confesaba sentirse muy influenciado por la obra de Julio Llamazares, y se nota en cuanto a que se aprecia patentemente en ese aporte de “literatura de viajes” que tiene esta novela: Alberto González nos demuestra un amplio conocimiento del medio geográfico en el que se enmarca la Novela: nos habla de un restaurante llamado “Casa Guerra” que, efectivamente, existe y se encuentra en la calle Monte Aya nº 24, en Vallecas Villa; que a su vez se encuentra cerca de una biblioteca: la Biblioteca Municipal de Vallecas Villa, en la misma calle, pero en el número doce. Menciona la cercanía de un hospital, que perfectamente puede tratarse del Hospital de Vallecas sito en la Gran Vía del Este, y aprecian un cartel que señala el camino a determinadas escuelas universitarias que podrían pertenecer a los edificios que la Universidad Politécnica de Madrid tiene en las cercanías…

Y esto de camino a cierto enorme centro comercial en el que se encuentra cierto conocido supermercado de origen francés que se podría asimilar con el cercano Centro Comercial La Gavia. A todo esto, se incide en un punto de referencia recurrente: una iglesia con una característica antena con una bola que se correspondería con la iglesia de San Pedro ad Vincula, en la plaza de Juan de Malasaña, sin dejarnos el cementerio de Vallecas de la calle Pico de la Cierva con una mención rápida a la tumba del payaso Fofó… O el abandonado complejo de la Fábrica abandonada “Tubos Borondo”, actualmente utilizada ocasionalmente para eventos de airsoft y rol en vivo. Otra localización característica de la villa es el parque del Cerro del tío Pío, conocido por otro nombre mucho más popular y menos solemne.

Alberto González nos muestra perfectamente varias semblanzas de Vallecas, pero… ¿Acaba ahí su rama de “literatura de viajes”?¡No! Nos describe perfectamente el itinerario que siguen para llegar a Santa Olaja con una parada estratégica en Medina del Rioseco (Valladolid)… Y la deliciosa descripción progresiva del mismo Santa Olaja de la Varga, una descripción llena de cariño y nostalgia.

El escritor habla siempre de lo que conoce, lo que le interesa, lo que le gusta y/o apasiona… Y el autor deja clara la devoción que siente por su barrio y ese pequeño pueblo de León. Toma esos lugares tan suyos y los maneja a su total antojo y conveniencia en pos del bien de la novela… Aportan verosimilitud, identificación: cualquier lector con un mínimo conocimiento de Madrid reconocerá las estaciones de metro y algunos de los sitios más significativos, fácilmente localizables en un mapa partiendo de las someras, aunque certeras pistas que Alberto nos deja.

Presentación de El amargo despertar, de Alberto González Ortiz

Maneja estupendamente el curso del tiempo y el ritmo de la narración. Observaremos la interrupción de la trama por un periodo de tiempo largo, pero… Totalmente innecesario, porque podremos seguir la historia perfectamente. Una elipsis temporal muy bien medida, bien pensada y magistralmente llevada.

Tampoco he hablado de un detalle que me llamó muchísimo la atención, y que es típica de una situación de estrés post-traumático: Jorge se refugia en la rutina, y en las actividades cotidianas de un día normal… El repentino afán por el orden que manifiesta en situaciones totalmente innecesarias (en Casa Guerra y en la tienda china de ultramarinos) se ajusta perfectamente a tal tipo de comportamiento forzado por esas circunstancias extremas.

Pasaremos ahora a hablar de las influencias apreciables en el libro: no hablaré de las ya evidentes que se han citado hasta la saciedad en la presentación de esta novela… “Soy leyenda”, de Matheson, o “La carretera”, película dirigida por John Hillcoat y protagonizada por Viggo Mortensen… Se aprecian otras influencias menos sutiles, pero igualmente válidas: “Los Langoliers”, de Stephen King, por ejemplo, de quien tomaríamos las mismas circunstancias de supervivencia de los protagonistas ; o del “Apocalipsis”, del mismo autor, en donde apreciaríamos una composición similar del grupo inicial y el mismo reflejo de esos conflictos de intereses…

Y no nos olvidemos de otra referencia muchísimo menos evidente: sólo hay una novela en la que he notado un conflicto interior similar al que manifiesta Jorge en la historia aparte del ya citado ejemplo de “Apocalipsis” en la persona de Harold Lauder, y esa novela es “El sueño de Ender”, de Orson Scott Card, donde el protagonista manifiesta un juego de emociones contradictorias que se asimilarían a los sentimientos de Jorge. Otra curiosa influencia, aunque mucho más traída por los pelos, podríamos encontrarla en “El jardín de Rama”, de Arthur C. Clarke, donde los conflictos entre Nicholle DesJardins, Richard Wakefield y Michael O’Toole y su deseo por perpetuar la especie son muy similares a los plasmados en “El amargo despertar” (Nowevolution, disponible en FantasyTienda).

Hay que comentar también que el autor deja varios guiños de tinte autobiográfico a lo largo de la historia, sin ser ésta una novela autobiográfica: en la página 21 nos menciona la existencia de un contenedor de papel próximo a la biblioteca “lleno de historias inacabadas”, que podría ser un reflejo de todos esos relatos que quedaron en el camino antes de llegar a publicar; en la página 29 observaremos un reflejo de sus conocimientos de pedagogía y psicología infantil merced a su oficio de maestro; en la página 39 observaremos una frase llena de condena social, en la 81 un pequeño toque republicano… Muchas pequeñas perlitas repartidas por el texto, como toques de conocimiento de la lengua de signos y algunas cosas más. Pero, insisto: NO ES UNA NOVELA AUTOBIOGRÁFICA al uso. Todas las novelas son autobiográficas en algún aspecto, puesto que los autores escriben sobre lo que conocen, sobre lo que sienten, sobre lo que, en definitiva, les apasiona.

Presentación de El amargo despertar, de Alberto González Ortiz

Y, precisamente ahora… Al final casi de la reseña… ¡De nuevo el capítulo cero! Sí, amigos, sí: Termino el capítulo 17, doy la vuelta a la última página de ese capítulo, y… ¿De nuevo el capítulo cero?¿Por qué? Señoras, señores… Esa es la mayor genialidad del libro. Es la conexión con el principio, es la pieza que cierra la novela y completa el rompecabezas. Un final imprevisible. Una genialidad.

No hay más que decir: una novela corta, pero intensa, bien llevada, bien tramada, concreta y sencilla de leer, casi que su único defecto es que puede saber a poco. Una pieza de literatura artesanal que nos anticipa estupendos ratos con las futuras novelas con las que, sin duda, Alberto González nos obsequiará.

Un muy buen trabajo, profesional, serio, muy bien cerrado y pensado. ¡Y es una opera prima! Señor González… Me descubro el cráneo.

Página 1 de 1



 

Versión imprimible

NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
Anunciese en Fantasymundo
Imágenes relacionadas con el artículo
Noveau - Moon -
Blue Love
Set X Danna
Wings Simplicity VII
Beatriz González
Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo ¿Quiénes somos?