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Dead or Alive intenta mezclar “Los Ángeles de Charlie” y la nueva hornada de cine oriental de acción, espectacular y bello. Pero al final no consigue alcanzar ninguna de las dos, aunque resulta entretenida. |
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Cuando uno va a ver una película basada en un videojuego, lo primero en lo que se fija es, lógicamente, en dicho videojuego. Especialmente cuando eres un aficcionado y sientes curiosidad por saber como habrán emulado a los personajes que ya conocías previamente; y, además, si ese videojuego posee fama mundial, sientes curiosidad por saber si su versión cinematografica desmerece o no. Así pues, el primer motivo para ir al cine es la pura curiosidad.
Pero ahí acaba todo. En pura curiosidad, previa a ver una película de acción como tantas otras (con un gran presupuesto, eso sí). Entonces te das cuenta que tal vez exista una legión de admiradores del videojuego que disfruten de determinados detalles – o, tal vez, aborrezcan partes de la película que nada tienen que ver con el juego -, pero también existe un público masivo que nunca han jugado a un solo videojuego de lucha. Así pues, esta película debe ser observada desde dos puntos de vista: desde el del aficcionado y desde el espectador que nunca ha jugado a Dead or Alive.
En cualquier caso, las dos visiones tampoco difieren mucho. Hayas o no jugado, la película que vas a ver es la misma: golpes, patadas, coreografías rítmicas, espectaculares paisajes orientales y, sobre todo, chicas que tienen la extraña costumbre de luchar con vaqueros ajustados y/o bikini.
El argumento, así como los diálogos o la historia no son lo más importante. Seamos sinceros, nadie va a ver Dead or Alive por sus conversaciones o por sorprenderse con una trama enrevesada o unas interpretaciones magistrales de corte dramático. Cuando entras al cine sabes que lo que vas a ver es una película de acción. Y, en ese sentido, no decepciona. Aunque tampoco sobresale.
Los personajes están, más o menos, bien caracterizados. Y, sobre todo, los paisajes y escenarios (naturales o interiores) estan realmente trabajados; se nota que fueron a rodar a China, ya que la belleza del entorno llama la atención en determinados momentos. Pero las peleas, la coreografía de las luchas, los golpes...no terminan de convencer. Realmente es una película en cierto modo espectacular, pero cuando uno ha visto películas como “La Casa de las Dagas Voladoras” o “Hero”, realmente necesita algo más original para sorprenderse. Y tal vez ese sea el problema.
Dead or Alive intenta mezclar “Los Ángeles de Charlie” y la nueva hornada de cine oriental de acción, espectacular y bello. Pero al final no consigue alcanzar ninguna de las dos, ya que no termina de poseer la exageración del cine americano (donde saben que una buena película de acción debe ser una continuación de “exageraciones reales” que te atrapen), ni tampoco consigue captar la armonía de las peleas del cine oriental del estilo “Tigre y Dragón”.
Ahora bien, lo que si es cierto es que resulta una película bastante entretenida y aceptable, ya que el director (el cual sorprendió con su trepidante film “The Transporter”), quien trabajó de especialista del mismísimo Bruce Lee, ha sabido aprovechar el gran presupuesto y las caras llamativas de un elenco de actores (más bien actrices) que saben cuando y como poner una sonrisa o un puñetazo.
Un punto curioso es la acumulación, no excesiva, de personajes. De hecho, a veces los más característicos son los que más llaman la atención, ya que resultan más atrayentes para un gran parte de espectadores que esperan ver a los personajes de un videojuego hecho carne y hueso. Como ejemplos podríamos hablar de Bass (interpretado por el auténtico luchador Kevin Nash), un luchador de lucha libre y padre de la luchadora Tina Armstrong, el cual destila simpatía y gracia casi sin querer, o Bayman y Leon, auténticas moles musculadas que resultan bastante llamativos.
Ahora bien, esta película sí sabe aprovechar su punto fuerte, el cual podría ser un arma de doble filo para sí misma: un grupo de chicas atractivas y guerreras. Esta película, en cierto modo, arrastra la comparación con “Los Ángeles de Charlie”, ya que es una historia de guapas chicas luchadoras, expertas en artes marciales y capaces de ser seductoras incluso golpeando o arrastrándose (la escena de la lucha entre los personajes de Christie, interpretada por la cantante y actriz Holly Valance, y Helena, bajo la lluvia y manchadas de barro, es un ejemplo bastante gráfico de lo que acabo de comentar); y esa fama puede ser lo que la condene, ya que se la puede considerar poco original – aunque no creo que nadie vaya a ver esta película por su originalidad -, pero al mismo tiempo, es su punto fuerte. Suele resultar efectivo mezclar un pase de modelos con un combate de artes marciales en una misma escena.
Y luego está la historia...y, bueno, la historia, sencillamente, habla de un combate (el Dead or Alive, de fama mundial) en una isla de oriente, donde se reunen los mejores luchadores del mundo para conseguir el premio de 10 millones de dólares. De por medio, una princesa (Kasumi, encarnada por la modelo internacional y actriz Devon Aoki, a la cual pudimos ver “Sin city” y “A todo gas”) que busca el paradero de su hermano desaparecido en el combate del año anterior; una ladrona (Christie) y su socio (el cual se hace pasar por luchador para entrar en la isla) que buscan un tesoro escondido en el corazón de la fortaleza que el organizador del combate posee. También está la historia de Helena y su trágico pasado, y al final observamos que todas esas pequeñas historias se unen en una sola, que resulta ser la trama de la película. Nada distinto de lo que hemos visto hasta ahora, pero que al menos intenta darle contenido a una película basada en un videojuego que, realmente, no posee un argumento sólido.
En fin...viendo está película he recordado viejos tiempos. He recordado la versión cinematográfica que hicieron hace ya años de “Street Fighter” ha acudido a mi mente. Me he dado cuenta de cómo ha cambiado el cine de acción, de cómo se ha adaptado a un nuevo estilo marcado por el cine oriental, Matrix y donde ahora las protagonistas son guapas modelos, y no musculados soldados. Pero, en el fondo, la base sigue siendo la misma: malo malísimo con planes ocultos y buenos que acaban uniéndose para derrotarle.
Así pues, estamos ante una película para pasar el rato, entretenida y que no resulta cansada, pero que no es ninguna maravilla ni resulta en absoluto imprescindible, ni siquiera para los aficionados al videojuego, que seguramente preferirán muchísimo antes jugar a Dead or Alive que ver este film.
Esperemos que algún día hagan una película que realmente sea digna del videojuego al que pertenece (creo que muchos estarán de acuerdo que ni siquiera Resident Evil o Silent Hill llegan al nivel de los juegos que las inspiran). Hasta entonces, disfrutemos de que los buenos siempre ganen a los malos y las chicas guapas nunca se desmaquillan ni se les quedan marcas cuando pelean.
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