ENTRETENIMIENTO Y 

CULTURA: Cine y Televisión, Literatura, Ciencia, Videojuegos, Cómics | Fantasymundo
RSS 

de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Videojuegos, Cine, Televisión y Cómics Twitter de 

Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y Cómics Facebook de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y 

Cómics
Menu general
       Artículo de literatura

El camino de baldosas amarillas, de Juan de Dios Garduño.


 Terror / Suspense
Jorge Lara Gómez   04/12/2012
Comenta con tu Facebook
Meneame
     Juan de Dios Garduño nos arroja al fondo de lo más oscuro del alma humana, allí de donde emergen los monstruos, y nos interna por los lúgubres pasillos de un psiquiátrico de la posguerra donde nada es lo que parece. Una novela NO apta para todos los públicos.
Imagen Portada Camino baldosas amarillasLa primera vez que alguien oyó hablar del "camino de baldosas amarillas" fue en el año 1900. Por aquel entonces lo transitaban una pizpireta niña con coletas y su pequeño y fiel amigo canino (un Cairn Terrier para más datos), un león cobarde que vivía de comer ratones, un locuaz espantapájaros que anhelaba un cerebro y un fuerte leñador convertido en un ser de hojalata por una malvada bruja, y todos ellos en pos de una audiencia con el Supremo Mago de Oz, que habitaba en la Ciudad Esmeralda, el centro del País de Oz.… o al menos esto era lo que se contaba, narraba y, en apariencia, se mostraba, en el, quizás, más popular libro infantil escrito hasta la fecha: “El maravilloso Mago de Oz” de Lyman Frank Baum. Pero lo que escondía era algo muy distinto y aunque, si bien es cierto, hasta ahora ni historiadores, ni economistas, ni estudiosos de la literatura han podido explicar los posibles orígenes y el significado de la novela (de haber alguno) todos coinciden en que la ”carretera de ladrillos amarillos”, como se le denominó coloquialmente, es una metáfora que su autor utilizó para describir la falsa promesa del oro de los Estados Unidos de fin de siglo. Una alegoría directa de la lucha política y económica entre los partidarios del patrón oro y los del bimetalismo del país, siendo el camino, la falsa promesa del oro, Kansas, el estado agrícola endeudado; los zapatos de plata (¿pero no son rojos?) el camino de vuelta a casa, y Oz, la medida de peso del oro (oz. = onza).

Más de un siglo después, un autor español, Juan de Dios Garduño para más señas, recoge el testigo de aquel autor americano, desempolva la herramienta y vuelve a sacar brillo a tan áureo adoquinado y plagarlo de nuevos personajes: Torcuato y una serie de extravagantes compañeros que como aquellos, también han perdido cosas y anhelan otras, pero cuyos pasos les conducirán a una Ciudad Esmeralda que ha mutado su color verdoso a un negro ahogadizo, el color del miedo; regentado, más que por un mago, por un nigromante experto en las artes oscuras… En síntesis, un relato sobre la crueldad humana que conjuga tragedia y realismo, sentimiento y horror, o al menos esto es lo que se cuenta, narra y, en apariencia se muestra, en “El camino de baldosas amarillas” (editorial Tyrannosaurus Books & Cards, colección Narrativa y Terror y disponible en FantasyTienda), la nueva novela del autor de “Y pese a todo” (editorial Dolmen, disponible en FantasyTienda, Premio Nocte de Terror 2011 a la Mejor novela de terror nacional y que será llevada al cine por el director Miguel Ángel Vivas con el nombre de “Welcome to Harmony”). Pero lo que realmente esconde la novela, el mensaje que pretende difundir, pasando de soslayo por una sutil crítica a la institución eclesiástica, es que estamos dominados por la clase gobernante, por un poder que escapa a nuestro control y a nuestra comprensión, y que nos convierte en patéticas marionetas en sus manos, ¿y que margen de maniobra tiene una marioneta? Ninguno, salvo que nos rebelemos, cercenando los hilos y cambiando las reglas del juego.

Imagen Portada Mago de ozEsto no es Kansas…” le comentaba la cándida Dorothy a su perro Totó cuando ponen pié (tras el tornado que ha arrancado de cuajo su casa) por primera vez en el mundo de Oz, y desde luego, sigue sin ser Kansas cuando Torcuato pone sus mugrientos y dañados pies, cubiertos de orines y heces, por vez primera en el Hospital psiquiátrico de San Juan de Dios, cuando la noche cubría con un manto de estrellas el firmamento y las aves nocturnas llenaban de ecos el bosque de pinos que cercaba el sitio… Pero comencemos desde el principio: Torcuato es un niño de doce años, que como cualquier niño, sueña, pero en la posguerra española, en esos años de hambruna, descontrol y suspicacias, es difícil soñar cuando apenas tienes una sardina asada para cenar y compartir con tus otros dos hermanos y a ti te toca únicamente la cabeza por ser el más pequeño. Cuando estás en pleno diciembre con un frío que haría rechinar los dientes a los mismísimos vigías de la Guardia de la Noche y cuando a tu puerta llama el puño de hierro del poder establecido, y un mal presagio convertido en realidad, se cierne sobre tu humilde familia. Pero suele decirse que cuando uno tiene un porqué puede soportar casi cualquier como, y el porqué del pequeño Torcuato lo compone las páginas de un libro: “El maravilloso mago de Oz”, que su querido profesor, Don Eduardo, le ha prestado porque “leer culturiza, incluso lo hacen las novelas de aventuras” pese a que la madre del muchacho piense que “leer por gusto solo lo hacen los ricos, que tienen tiempo y dinero para esas tonterías”. Poco imagina el pequeño, en ese fatídico momento en el que la crueldad enfundada de verdinegro se ha colado en casa, lo importante, VITAL, que será ese pequeño e insignificante objeto de papel en el devenir de su vida. Una vida, una adolescencia, truncada de repente; un presente y un futuro que penden de un pequeño hilo, el fino hilo con el que se unen todas y cada una de las páginas de ese tesoro en forma de sabiduría popular, al que Torcuato no tendrá más remedio que aferrarse con todas sus fuerzas, físicas y psíquicas, para mantener vivo el único lazo que conservará de su pasado. Todos necesitamos un ancla, un objeto, una idea, una persona, un pensamiento, un ALGO que nos mantenga con los pies en la tierra, cuerdos, y que nos recuerde porque es preciso seguir respirando, porque merece la pena seguir viviendo, porque es necesario seguir luchando… y Torcuato ya ha encontrado la suya.

Imagen ventana Camino BaldosasPero con su ancla es arrancado esa fría noche de invierno, de los brazos protectores de sus padres, debido a un trágico suceso que le lleva a verse empujado, como un animal salvaje, al interior de un carromato, a través del cual emprenderá un interminable viaje por media España con el que dirá "adiós" a su infancia, hasta llegar a un terrible lugar donde dirá "hola" a su madurez: un manicomio de Valladolid. Un siniestro lugar donde habitan esos renglones torcidos de los que habló Torcuato Luca de Tena (“Los renglones torcidos de Dios”, editorial Planeta) y que en verdad son muy torcidos, a los que Torcuato tendrá que, primero entender, mientras intenta comprender qué demonios hace allí y como ha podido acabar en ese lugar donde la risa y la luz no habita y se ven desplazadas por tristeza y oscuridad, y luego convivir con ellos, con esos desventurados errores de la Naturaleza, a la vez que hace frente a sus miedos personales y a los que, dicen, se filtran por las rendijas de tan vetusto y hostil edificio. Miedos que, si bien comienzan siendo leves insinuaciones, finos rayos que se cuelan por una mugrienta ventana, poco a poco van inundando y ocupando todo la estancia, y Torcuato asistirá atónito a cómo esos miedos cobran forma, se hacen reales, pueden olerse, verse y tocarse: el mal habita en el sanatorio, y lo más terrorífico es que es de carne y hueso, ¡no está en su cabeza! ¿Acaso existe un terror más atroz que aquel que tiene forma?

El único arma con el que cuenta el chico para enfrentarse a eso demoníaco que asola el lugar es la novela, que ya se ha convertido en un apéndice más del muchacho, su única tabla de salvación a la que agarrarse en un mar infestado de tiburones de bata blanca y hábito negro, “Dios santo, que no me lo quiten, te lo pido por favor”… y mientras, en lo más profundo de una olvidada caverna, algo ancestral ha cobrado forma y aguarda pacientemente la compañía de una desdichada víctima, que se vea allí empujada por la falsa promesa de una libertad que nunca alcanzará. Dios ya no escribe derecho sobre renglones torcidos… al menos, no en ese lugar.

Es una novela dura. Para escribir algunos capítulos tenía que medio emborracharme. Podría decir que es una historia de horror, pero por encima de todo creo que es una historia de amor con un marco terrorífico. Un drama con todas las letras. Una historia que habla sobre la maldad del ser humano, pero también de la amistad, del espíritu de supervivencia."


El camino de baldosas amarillas” es una novela engañosa: engaña desde el comienzo, con ese título, que irónicamente ha escogido el autor, y que lejos de ofrecer un camino límpido y dorado que invitan a un final feliz, se convierte en un tortuoso y sucio trayecto hacia ninguna parte. Engaña, o más bien confunde, la portada, que viene de manos de Daniel Expósito Zafra, cuyo trabajo sigue sumando enteros y se está convirtiendo en una referencia muy importante en lo que a portadas literarias se refiere (¡que tiemble Colucci!), y nos confunde al retratar ese sendero brillante entre árboles otoñales que termina en un edificio de aire victoriano de aspecto tétrico, todo un acierto, porque conjuga a la perfección colores llamativos y vivos con tonos apagados y más oscuros que ya nos anuncian que lo que se esconde tras las puertas del Hospital psiquiátrico de San Juan de Dios es algo realmente maligno, que pone el vello de punta, algo… sucio. Engaña, también la sinopsis, que nos habla del instinto de supervivencia de un muchacho en una de las épocas más negras de nuestra historia y bajo unas condiciones totalmente incompatibles con la vida, pero puede llegar a pensarse (yo mismo lo he pensado) que la auténtica protagonista es la novela que el muchacho esconde entre los pliegues de su pijama de “loco”. La odisea que sufre el propio libro, como pasa de mano en mano, como al muchacho se le va la vida cuando le es arrebatada, y como vuelve a respirar al reencontrarla. Y el engaño más magistral de todos: La trama, que nos habla de la crueldad humana y el egoísmo, de unos hombres y mujeres que deberían ser ejemplares, tenaces, cuyo cometido es intentar enderezar los renglones que Dios ha torcido, pero que en cambio contribuyen a darles una forma grotesca, irreconocible, para finalmente apartarlos como cacharros inservibles. Y resulta curioso, realmente inteligente, como el autor le da la vuelta y entre tanta inmundicia es capaz de hacer florecer sentimientos como la amistad, el amor, el sacrificio, sumiendo al lector en una vorágine de sentimientos totalmente frontales y contradictorios, un baile de sensaciones que te hace perder la verticalidad, una montaña rusa de emociones: crueldad, egoísmo, amor, amistad, sacrificio, drama, terror, MALDAD (ésta en mayúsculas), pero al final cuando el vagón debe pararse te das cuenta de que, Juande ha quitado el último raíl y hace que te precipites al vacío en caída libre para encontrarte de bruces con…shshshshsh ¡eso deberéis descubrirlo!

El camino de baldosas amarillas” no es un libro cómodo, definitivamente no es un libro apto para cualquier tipo de público, es un libro muy duro, ya lo dice el propio autor, y en muchas de las escenas que en él se describen andarás cambiando de postura en el sillón y algo en tu interior, como que se ve agitado. Imaginad el efecto que producen las cuchillas de Freddy Krueger al arañar una pizarra ¿Ya? ¿Habéis sentido ese estrizo? Pues ya sabéis lo que se siente al leer esta novela. Una obra tremendamente realista, que trata sobre la locura, sobre la era psiquiátrica en la que estamos instalados que estamos instalados donde la enfermedad mental es la explicación de moda para el pecado. Es cierto que hay un toque “Y pese a todo”, un guiño hacia el género fantástico, “un elemento fantástico que tiene su peso y que se toca tangencialmente hasta llegar al momento en que será imposible pasarlo por alto” como confiesa Garduño, pero se tratan unos sucesos enmarcados en una época histórica de infausto recuerdo para nuestra sociedad y que acontecen en uno de esos entornos que predisponen al mal “rollo”, uno de esos sitios en el que nos sentimos real e inconscientemente incómodos, que son un imán para lo maligno, que te ponen tenso, como si estuviéramos programados genéticamente para sentir rechazo hacia ellos: cementerios, casas y hospitales abandonados, internarnos de noche en un bosque o… los sanatorios mentales, como es el caso. Instituciones donde antaño (¿y aún ahora?) se encerraba a aquellos que eran considerados defectos de la creación hasta ser borrado su recuerdo del mundo. Donde se aplicaban tratamientos tan polémicos como inhumanos, como el análisis pletismográfico aversivo (terapia que la aplicaban a Alex en “La Naranja Mecánica”, editorial Minotauro, colección Clásicos Minotauro y disponible en FantasyTienda) o los electroshock sin anestesia.  Errores genéticos a los que se metía en una pequeña barca para ser abandonados mar adentro hasta que murieran de sed, ahogados, completamente solos, a deriva. Y si a tImagen loco Camino Baldosasodo esto le añadimos también la descripción de algunas escenas realmente… aberrantes, vejatorias, descritas con todo lujo de detalles por Garduño, nos da como resultado una novela incómoda, que en ciertos aspectos recuerda a la ya mencionada “Los renglones torcidos de Dios” con la que comparte algo más que el nombre del protagonista de una y el autor de la otra: Torcuato


Los que han leído los trabajos anteriores de Juan de Dios Garduño, como la superventas “Y pese a todo”, su debut literario, “El caído” (de Entrelíneas Editores), o la antología de relatos de terror “Apuntes macabros” que publicó el año pasado con la editorial 23 Escalones, dicen de esta, su nueva novela, que es un punto de inflexión en su escritura, totalmente diferente a las anteriores, más madura, intimista, donde no prima el terror, aunque tenga momentos realmente escalofriantes. Incluso voces literarias de peso han llegado a decir que puede convertirse en “una de las piedras angulares del panorama de terror español" y no lo dice cualquier aficionado, no, esto ha salido del puño y letra de Carlos Sisí, el Señor de los Caminantes, que del oficio de conjugar letras con terror sabe un poco. Lamentablemente para mí, de todo estos aspectos poco puedo opinar, ya que este es el primer libro que leo de este autor sevillano afincado en Córdoba, (aunque a eso ya le he puesto remedio y "Y pese a todo" ya está en camino) pero sí tengo datos concretos para afirmar que se ha documentado todo lo posible de cara a afrontar esta novela con plenas garantías de éxito (ya veremos si llega a alcanzar, o incluso a superar, la casi centena de reseñas de su novela “Z”) y me consta que ha contactado con psiquiatras, consultado documentos oficiales de la época y documentación actual, periódicos donde se hablaba de visitas a manicomios por parte de autoridades, periodistas, localización de fotos que le sirvieran de inspiración (he incluido dos de ellas en la reseña)... lo que denotan un GRAN trabajo de investigación que da como resultado una no menos GRANDE (aunque corta en extensión) novela que aunque en un principio nos descorazona, finalmente logra prender la llama de la esperanza… ¿o quizás no? El camino de baldosas amarillas resplandece ante ti… primero un paso, y luego el otro… ¿te atreves a llegar hasta el final?

Imagen autor camino de baldosas

El Consejo de Jorge: Antes de leer esta novela, tómate un mojito, te hará falta y Juande invita.

Página 1 de 1



 

Versión imprimible


Sigue a Fantasymundo en FacebookSigue a Fantasymundo en TwitterFantasymundo TV, nuestros vídeosSigue las noticias y artículos de Fantasymundo con RSS

Noticias relacionadas
«Damas oscuras», cuentos de terror victoriano escrito por autoras clásicas
¡Ganadores de dos ejemplares firmados de «Cenizas», de Juan de Dios Garduño!
¡Sorteo de dos ejemplares firmados de «Cenizas», de Juan de Dios Garduño!
«Cenizas», la nueva novela de Juan de Dios Garduño se publicará en Palabras de Agua
«La cámara sangrienta», reedición de la mítica recopilación de relatos de terror de Angela Carter
Articulos Relacionados
Cenizas, de Juan de Dios Garduño: un terror más descarnado y brutal
Five nights at Freddy´s. Los ojos de plata, de Scott Cawthon y Kira Breed-Wrisley: buen terror juvenil
La iglesia, de Alberto M. Caliani: apuesta por el terror con altibajos
Baldosas amarillas en guerra, de Danielle Paige: la historia de Amy y Oz continúa
Harrow County. Doble narración: el desenlace de esta primera historia de terror rural
NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
Colabora con Fantasymundo
Imágenes relacionadas con el artículo
Imagen Portada Camino baldosas amarillas
Imagen Portada Mago de oz
Imagen ventana Camino Baldosas
Imagen loco Camino Baldosas
Imagen autor camino de baldosas
Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo ¿Quiénes somos?