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Lo Imposible, de Juan Antonio Bayona


Natalia Calvo   23/10/2012
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     Es sin duda alguna, la película española del año. Tras el Orfanato, el nuevo film de Juan Antonio Bayona, no deja indiferente a nadie.
Póster de Lo imposible, de José Antonio BayonaTítulo: Lo Imposible
Año: 2012
País: España
Director: Juan Antonio Bayona
Guionista: Sergio G. Sánchez, María Belón
Productor: Belén Atienza, Álvaro Augustin, Ghislain Barrois, Enrique López Lavigne
Música: Fernando Velázquez
Fotografía: Óscar Faura
Montaje: Elena Ruiz, Bernat Vilaplana
Reparto: Ewan McGregor, Naomi Watts, Geraldine Chaplin, Tom Holland, Oaklee Pendergast
Duración: 107 min.


Es la película española del año. Sus treinta millones de euros de presupuesto, su director y los actores protagonistas lo confirman. Juan Antonio Bayona, director de otra película de gran éxito como fue "El Orfanato", ha sabido buscarse muy bien las castañas en el difícil mundo cinematográfico en nuestro país. Sin embargo, aunque de calidad y con presupuesto, es una película que no deja indiferente a nadie por muchos motivos, los principales, el gran elenco artístico y, por otro lado, sus más que notables carencias narrativas. 

Lo Imposible es una historia real, lo deja claro desde el principio cuando la advertencia basado en una historia real desaparece hasta dejar sólo las últimas dos palabras. Los hechos se desarrollan en el devastador tsunami que asoló las costas de Tailandia –principalmente- en el año 2004 y que quien más quien menos aún tiene vívidos recuerdos por las trágicas y casi increíbles imágenes que colapsaron los telediarios en su momento. 

Entre esas familias se encontraban muchos españoles como es el caso de María Belón, la mujer en la que está basado este relato cinematográfico, su marido Enrique y sus hijos, Lucas, Tomás y Simón (internacionalizados creo que erróneamente como Henry, Lucas, Simon y Thomas en la película).

Unas idílicas vacaciones de final de año se Lo imposible, de José Antonio Bayonaconvierten en una más que terrible pesadilla cuando la Tierra, en una embestida brutal sucedida en medio del océano, transporta a las costas paradisíacas y turísticas de Tailandia un tsunami de proporciones dantescas. Esta familia se ve sorprendida por el suceso en el resort donde pasaban las vacaciones y, separados por un lado María y Lucas de Henry, Thomas y Simon, tras la primera convulsión, inician una búsqueda para reencontrarse que dura una hora y cincuenta y tres minutos. 

Y nada más. La película debería ser esa búsqueda humana y desesperada para saber si la gente a la que amas, a la que conoces, sigue con vida. Pero no es así. La película es la ola, el tsunami, los efectos especiales. 

Lo imposible, de José Antonio Bayona¿Y por qué no transmite lo que debería? No lo tengo muy claro en su conjunto, pero el filme tiene carencias fundamentales y la que más se nota es el guión. No sé en qué estaba pensando Sergio G. Sánchez (El Orfanato, Fin, Las manos del pianista) pero no en lo que debía. Primero, casi dos horas de intento frustrado lacrimógeno es demasiado tiempo hasta para esos que dicen desmayarse en el cine con la película (sin querer criticar a nadie, pero no lo puedo concebir a no ser que sea por la calidad visual y determinadas escenas un poco gores). Después, Lucas es un niño repelente que en ningún momento, ni en los que se supone que deberían remover el corazoncillo de hasta el más sólido de los sociópatas, logra conectar con el público porque sus frases son, simplemente, patéticas. Y por último y más importante, no se trata en absoluto de la historia de una familia reencontrándose, sino de la tortura (al espectador y al personaje) por la que pasa María con su hijo resabido hasta encontrarlos, no con mucho ahínco. ¿En qué estaba pensando, me vuelvo a preguntar? ¿Era necesario desperdiciar el talento interpretativo de Ewan McGregor de esta manera? Lo poco que sale en pantalla, se la come, mientras que Naomi Watts sólo tiene oportunidad de poner caras de dolor y sufrimiento, sí, de esas que tanto gustan en Hollywood –aunque sin salir fea en ninguna ocasión, punto negativo para ganar el Oscar-. 

Vale que no todo es tedioso y horrible, eso es cierto, Lo imposible, de José Antonio Bayonay esta película tiene grandes méritos que hay que reconocer. La primera media hora es de lo mejorcito que he visto últimamente. Los efectos especiales, la ola y la presentación de los personajes es magistral (a excepción de ciertos puntos negros que aparecen en pantalla y que no son exclusivos de la cinta que se proyectó en mi cine según he leído en muchos comentarios en Internet). Se presenta a la familia normal con la que el espectador va ganando empatía. Son guapos y perfectos, eso sí, parece que nada les afecta puesto que el único momento en el que uno de ellos hace algo “reprobable” es cuando Lucas, el mayor de los hermanos, no quiere quitarse los cascos para hacer caso a los pequeños en el avión. Bueno, pasable la perfección, todo puede ser. Hasta la ola, la película fluye perfectamente, sin altibajos y provocando ganas de conocer, de saber más de esa pareja que va soltando pequeños datos un poco sin sentido, pero que engancha. Porque los actores, Ewan y Naomi están en su salsa, sin caras de sufrimiento o poco protagonismo. 


Lo imposible, de José Antonio BayonaLa llegada del tsunami es impecable. El desarrollo del mismo, cómo afecta a todo el complejo, a la gente que se encuentra de vacaciones es lo mejor de la película. Conmueve, transmite, funciona. Se revuelve el estómago viendo a la madre buscar a su hijo, hundirse y volver a salir a flote, reunir fuerzas y volver a hundirse para rasparse –he aquí todo lo gore de la película- con las cañas y objetos que el mar arrastra. 

Igualmente pasa con Lucas, aunque menos, una muestra de capacidad a la hora de rodar y dirigir por parte de Bayona encomiable. Pero he aquí que el suceso, que dura bastante tiempo, empieza a incomodar al espectador cuando recuerda –después del primer hachazo- que también hay un padre y otros dos niños en liza. ¿Dónde están? Es un misterio. No están, desaparecen, dejando al espectador con la duda que podría haber sido muy sana si la película no se basase en un noventa por ciento en las penurias de la madre con la pierna destrozada y su hijo, el del guión pésimo. Se han gastado treinta millones de euros de los que supongo que una amplia parte iría destinada al caché de los actores cuando los únicos que hacen algo reseñable –a nivel de longitud de su trama- son Naomi Watts (María) y Tom Holland (Lucas).

Vale que esto parece una queja estúpida sobre por qué McGregor no es más protagonista, que también. Pero no es así, el viaje de la madre y el hijo mayor es largo, aburrido. Ahora me rompo una pierna, ahora me subo a un árbol, ahora lloro, ahora ayúdame, ahora estoy muy enferma, ahora te pierdo en el hospital, ahora te encuentro. ¿En serio? Las caras de incredulidad del cine iban en aumento. Pero no se crean, la cosa empeora. 

Les sonará que en el cartel de la película sale Lo imposible, de José Antonio Bayonaanunciada Geraldine Chaplin. Un minuto. ¡Un miserable minuto aparece en pantalla! ¿Justificación de su aparición? ¿Es la protegida del cine español que sale en todas las películas? Geraldine Chaplin es una gran actriz y siempre revaloriza las películas pero aquí es una tomadura de pelo, sin ir más lejos. Aparece, de noche, cuenta una hermosa historia sobre las estrellas que mueren y ya. Adiós. Caput. Pues vale… 

Lo mejor de todo este lío actoral es que la escena más emotiva, la única que consiguió removerme un poco por dentro –y mira que yo soy de lágrima fácil- es una protagonizada por McGregor. La llamada telefónica, si han visto la película, me entenderán. Desaprovechado, completamente desaprovechado. En vez del viaje del Moisés rubio por el desierto, yo y muchos espectadores queremos saber qué está pasando con el padre y con los otros dos hijos. ¿Dónde están? ¿Qué hacen? Toda esa historia se cuenta en doce segundos. En la famosa llamada de teléfono. Lo mejor de la película en cuanto a guión.

Pero bueno, no todo es negativo ni la película es un fiasco, aunque yo no voy a ser la sobreprotectora del cine español y no decir lo que realmente pienso. 

Tiene muchos puntos positivos. Y el más importante es el trabajo del director. Bayona consigue que todos y digo TODOS los planos de la película sean obras maestras. Perfectamente encuadrados, arte en estado puro, todos parecen tener un significado Lo imposible, de José Antonio Bayonaescénico y todos transmiten algo al espectador, lo que casi llega a compensar el guión y la elección de la historia. Las secuencias pequeñas, además, son un acierto. Más allá del impresionante y totalmente realista tsunami creado por el equipo de Félix Bergés, planos como el del hombre desnudo muestran que Bayona tiene esa capacidad para transmitir atmósfera, pues nada mejor que ese momento para comprender, de golpe, el caos y la desolación que se vivió después del tsunami. Quédense con ese dato y si van a ver la película, lo entenderán perfectamente. También la escena de Geraldine que, aunque está un poco fuera de contexto, proporciona paz al relatar una historia a los niños para tranquilizarlos. No quiero olvidar tampoco, ya al final, la operación de María, perfectamente tratada por Bayona con una mezcla de elementos que no quiero desvelar, pero que constituyen un crisol perfecto de calidad y buen cine. Aunque, como ya he dicho antes, la escena más lacrimógena y perfecta gracias a todos los aspectos cinematográficos que se concentran en ella es la de la llamada de teléfono que realiza Henry a su casa para relatar lo que acaba de vivir. Qué rabia de guión. 


José Antonio Bayona, en el rodaje de Lo imposibleLa música, con bastante –y poco acertado- protagonismo es correcta, nada destacable más que el abuso de la misma al final. ¿Que no se ha emocionado con la imagen? Toma tazón de música corrosiva para las entrañas. ¿Que aún no llora? Tazón y medio, una pota llena de música. ¿Aún nada? Espere, que ahora le voy a subir el volumen y se va a enterar, para que llore por algo. También me ha llamado muchísimo la atención que suene una melodía de Israel Kamakawiwo'ole en la película. ¡Estamos en Hawaii, amigos! ¿Qué quería conseguir el director con esto? No lo sé, pero me parece un poco fuera de lugar. 

¿Y ahora qué hago? ¿La veo o no la veo? Espero que se pregunten. Mi respuesta es clara y contundente, hay que ir a ver esta película. Si le gustan las historias sensibleras, va a llorar y disfrutar como un cachorrillo. Si le gustan las cosas bien hechas técnicamente, va quedar totalmente agobiado de belleza de planos. Pero no me fastidien y se queden en casa, para bien o para mal es una de las películas del año. Y española, para los que gustan de criticar el cine patrio y llamarlo cutre y casposo. Con sus fallos y sus aciertos, pero imprescindible.

Y ahora no me digan que no les avisé.

Póster de Lo imposible, de José Antonio Bayona

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