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En un bucle de amor, secretos y desacuerdos nos encontramos con una esperanza, una aventura que la autora no termina de desarrollar y lo que parece la transición de lo que fue un gran comienzo y lo que esperemos que sea un magnífico final. |
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Después del "Temblor", algo dejó su "Rastro" en Mercy Falls, y fue para "Siempre"…
El tiempo pasa, todo cambia, la vida da demasiadas vueltas y en la nueva vida de Grace y Sam ha quedado patente. Antes era él el lobo, ahora el espíritu de loba de Grace parece estar más cerca, en su momento Sam sentía tener una vida por muy poco que le gustase, ahora Grace no termina de encontrarse a sí misma.
Intentando sellar un final y comenzar un principio la pareja tiene claro que quieren seguir adelante, por mucho que los padres de Grace parezcan reacios a esto. Él lobo que era Sam no parece haber desaparecido del todo, sobre todo en los momentos en los que se siente más solo, sin tener al lado al que era como un padre para él.
Stiefvater sigue teniendo el don de poseer al lector con su pluma, como el flautista de Hamelín con sus ratoncitos, sabe entonar la mejor de las historias, encajando cada elemento de la trama, a la vez que también lo hace con su forma de escribir, completamente poética.
Isabel tras perder a su hermana, cada vez está más cerca de Grace. Sintiendo en cada momento la anomalía que cada vez es más visible en ésta. La hermana del lobo fallecido anteriormente no parece haber olvidado el suceso, sucumbiendo a una vida monótona que solamente la rompe un lobo moribundo en un lugar cerca de lo que llama hogar.
Cole no se resistió a la proposición de una nueva vida, deseando escapar, cambiar de rumbo, dejar todo su turbio pasado atrás. Noches de droga, engaños, traiciones y fama van quedando atrás dando lugar al cambio. Ese tramo entre la consciencia y la inconsciencia donde no recuerda nada, no desea volver a ser humano jamás.
El verdadero final se acerca, en forma de temperatura, de besos, de nuevas sensaciones y sobre todo con la búsqueda, de la que podría ser la última en la manada.
"Rastro" de Maggie Stiefvater continúa las aventuras de Temblor, pero dando en su interior un giro de ciento ochenta grados. Publicado por Ediciones SM, se presenta con una edición igual de cuidada, emulando una nueva estación, la primavera. Muchas opiniones había escuchado y leído de la novela antes de sumergirme en esta segunda entrega, pero sin dejarme influenciar me puse con su lectura rememorando el tan buen sabor de boca que me dejó "Temblor".
"Rastro" es completamente diferente y eso debe quedar muy claro antes de empezarlo, si no, puede causar problemas, pues la novela es tan independiente que "Temblor" podría haber quedado en su desenlace sin más.

Stiefvater sigue teniendo el don de poseer al lector con su pluma, como el flautista de Hamelín con sus ratoncitos, sabe entonar la mejor de las historias, encajando cada elemento de la trama, a la vez que también lo hace con su forma de escribir, completamente poética. Si en su primera parte el hilo argumental entre Grace y Sam enamoraba al lector, y aunque no se fuese romántico, terminabas encandilado con el ambiente, en "Rastro" son Cole e Isabel el punto fuerte de la novela.
Con esto anterior, me refiero, a que esperaba encontrarme la misma magia que en "Temblor", los primeros besos, el pelígro, los mensajes subliminales entre ellos, pero es visible que todo esto está ausente. Así llevándose el protagonismo Isabel y Cole, con los siguientes elementos: pasado oscuro, tanta química como electricidad entre ellos, vidas similares en cuanto al drama cruzándose en un mismo camino, fusionándose, y pudiendo llegar a explotar. Son muchos momentos en los que les roban el protagonismo, haciéndose un gran hueco en el corazón del lector, sin ninguna duda espero encontrarme más de ellos en "Siempre".

"Rastro" ha sido una sorpresa y una decepción a partes iguales. Continuando con la maravillosa pluma de Maggie, nos encontramos con la desaparición del gran aliciente que había en la relación de Grace y Sam, como futuro Isabel y Cole nos aportan la adrenalina, el interés y los tintes de misterio que faltan entre los protagonistas.
Sin perder todo el encanto que tenían como personajes Sam y Grace, Cole finaliza como ganador, creo que ha sido un logro por parte de la autora comenzar en esta entrega lo que parecía ser un secundario y finalizar dotándole de gran protagonismo.
La mayor parte del libro me he encontrado con las divagaciones de Sam, el visible cambio de Grace, y por fín en el desenlace la autora nos muestra lo que debería de haber sucedido antes, un sello que da inicio a lo que podría ser apoteósico: "Siempre". En un bucle de amor, secretos y desacuerdos nos encontramos con una esperanza, una aventura que la autora no termina de desarrollar y lo que parece la transición de lo que fue un gran comienzo y lo que esperemos que sea un magnífico final.
Despedidas, lágrimas. Lo único que nos queda es aferrarnos cada vez más al amor. Salgamos al bosque de Marcy Falls y seamos libres como lobos ¿O no?
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