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       Artículo de literatura

Adiós al rey, de Jill Paton Walsh


 Historia
Jordi Nogués   23/01/2012
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     Merecería ser uno de los libros de consulta por antonomasia cuando se hable de Temístocles, de las Guerras Médicas o de los inicios de la democracia ateniense de la Grecia Clásica.
Portada de Adiós al rey, de Jill Paton WalshJill Paton Walsh, nacida el año 1937 en Inglaterra, condecorada con la Excelentisima Orden del Imperio Británico y miembro de la Real Sociedad de Literatura, además una larga serie de premios a sus obras, fue conocida, al principio, por sus obras juveniles. Después adquirió notoriedad con obras de mayor calado; "Adiós al Rey" (Bibliópolis, disponible en FantasyTienda), "Trones Dominations" y "Knowledge of Angels".

En 1972 escribió la ya citada "Adiós al Rey" ("Farewell, Great King") editada ahora en España por Bibliópolis Historica en mayo de 2011; una edición en tapa rústica con solapas y 300 páginas.

"Adiós al Rey" relata la biografía de Temístocles (524- 459 a.C.) un político ateniense que ganó preponderancia durante los comienzos de la democracia ateniense. Combatió en Maratón, siendo uno de los diez estrategas atenienses mencionados por Heródoto.

Tras Maratón se convirtió en el político más aventajado en Atenas y a través de la fórmula del ostracismo eliminó a sus máximos rivales. Apostó por la creación de una poderosa armada y en el año 483 a.C. consiguió que se construyera una flota de 200 trirremes.

Durante la segunda invasión persa derrotó al gigante medo en las batallas navales del estrecho de Artemisio y Salamina; su perspicacia e inflexibilidad en sus ideas condujeron a la victoria de las polis aliadas en contra del rey oriental.

Después se ganó la hostilidad de Esparta al ordenar la construcción de los Muros Largos; una fortificación que llegaba desde Atenas hasta el Pireo, su puerto más notable. Su creciente arrogancia acabó con él: en el año 471 a.C. fue condenado al ostracismo; la misma fórmula que él mismo había empleado para eliminar a sus adversarios políticos. Como consecuencia de un complot espartano tuvo que abandonar la península griega y viajó hasta Asia Menor, donde entró al servicio del Gran Rey persa Artajerjes. Fue nombrado gobernador de Magnesia, donde vivió hasta el fin de sus días.

La novela pretende evocar una carta del propio Temístocles al Gran Rey Artajerjes; escrita en primera persona, explica todos los hechos que le convirtieron en uno de los grandes políticos de la Grecia Clásica hasta su caída.

Los helenos tenían la teoría que el derecho solo puede ser válido entre individuos iguales. Y esa igualdad es algo que, según ellos, tenía o que heredarse o que ganarse por méritos propios.

Desde el punto de vista histórico es una obra de gran calado. El interesado en este período histórico no puede dejar pasar la oportunidad de leerla pues refleja maravillosamente bien sociedad, política, y demás avatares del nacimiento de la democracia.

Incluso la famosa batalla de las Termópilas, con Leónidas al frente de sus 300 espartanos, fue ideada por el propio Temístocles; que el propio protagonista de la novela se encarga de hacernos ver. El ateniense trata al espartano Leónidas de estúpido y presuntuoso.

Donde cojea la obra es en su estructura. No hay ni un solo capítulo. Todo va de una tirada, sin respiro alguno, como una carta; que es lo que pretende ser. Pero a la vez en esa carta se incluyen diálogos, bastante postizos y poco relevantes.
Esos diálogos, siendo los mismos helenos los inventores de ese género discursivo, tendrían que estar maravillosamente tratados; pues esa cultura creó escuela en ese concepto. Y son realmente flojos y aportan poco a la estructura narrativa.

La prosa es algo ampulosa pero tampoco molesta en exceso; se lee bien. Los trucos narrativos son casi invisibles y la acción fluye de manera correcta. El ritmo es lento y a veces incluso algo pesado, pero por la propia longitud de la novela es una lectura no excesivamente compleja.

Jill Paton Walsh

Todo gira en torno a Temístocles, y el resto de personajes queda totalmente subordinados a él. No hay sentimiento en lo narrado, sin romance alguno, con lo que queda como una obra excesivamente plana y falta de emoción. Esa emoción solo brilla cuando se preparan los conflictos bélicos o cuando se hacen las votaciones para determinar el ostracismo de uno u otro político.

Me ha gustado: la descripción histórica es soberbia. Merecería ser uno de los libros de consulta por antonomasia cuando se hable de Temístocles, de las Guerras Médicas o de los inicios de la democracia ateniense de la Grecia Clásica.

No me ha gustado
: la estructura sin capítulos y la falta de emoción y ritmo en general. Un mejor tratamiento de esas máculas y un brillante tratamiento de los diálogos habrían convertido a esta novela en algo grande.

Dos aspectos a tener en cuenta

La manipulación de la verdad es algo que siempre ha acompañado a la política en general y a la democracia en particular. Asistir al nacimiento del peor de los sistemas políticos, si se descartan todos los demás, es algo que merece la pena descubrir. Ver como todo radicaba en la fuerza con uno defendía sus ideas y en como sabía transmitir esas ideas a los votantes, más allá de la propia verdad o la lógica, es algo digno de disfrutarse.

Los helenos tenían la teoría que el derecho solo puede ser válido entre individuos iguales. Y esa igualdad es algo que, según ellos, tenía o que heredarse o que ganarse por méritos propios. Y que, por tanto, podía perderse por desméritos. El ostracismo es una fórmula que en "Adiós al Rey" se muestra en su máxima expresión; el perdedor es desterrado de su nación original por diez años.

Mapas de Grecia y parte de Persia en Adiós al rey, de Jill Paton Walsh

La democracia actual ha evolucionado y ahora todos nacen con el derecho adquirido y los desméritos no sustraen derecho alguno. La pérdida de esas igualdades jurídicas y políticas sería una buena manera de poner freno a algunos tipos de corrupción.

Mi recomendación:

Procurarse un libro histórico del período, con abundantes mapas, y consultar cuando hay alguna duda relevante. El libro tiene un par de mapas pero son insuficientes si se quiere seguir el relato con la máxima profundidad.

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