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       Artículo de literatura

La Saga de los Demonios 2 (La Lanza del Desierto y El Palacio de los Espejos), de Peter V. Brett


Eidián   04/11/2011
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     Esperemos que en la siguiente novela Brett se decida a proseguir con la batalla contra los demonios y regalarnos nuevas dosis de la acción trepidante que nos proporcionó en el primer volumen de la saga.
Portada de La Lanza del Desierto (La Saga de los Demonios 2), de Peter V. BrettLes juro que lo intento. Me digo a mi misma, vamos, serénate, que no es para tanto pero, ¿que quieren que les diga?, me pueden los demonios (nunca mejor dicho y luego verán la razón). Porque, seamos sinceros, ¿hay alguien a quien pueda gustar que le tengan por estúpido? No, ¿verdad? Pues, al leer los dos volúmenes que componen en España la nueva entrega de la llamada La saga de los demonios de Peter V. Brett, “La lanza del desierto” y “El Palacio de los Espejos” (Minotauro, 2011, ambos disponibles en FantasyTienda), lo primero que he experimentado, aún antes de leer las novelas, es que, en algún despacho, se me estaban carcajeando a la cara.

No es sólo que Minotauro, pasándose por el forro de sus partes pudendas lo hecho en el resto de países, decidiera dividir el libro de Brett en dos partes bien diferenciadas, publicadas en meses distintos, haciendo que los seguidores del escritor calificásemos de forma muy fea a algunos de los familiares de los editores. Aparte de tener que rascarnos doblemente el bolsillo, hay otros detalles que quizás no lleguen a parecer sangrantes pero que se suman a la cuenta y molestan como, por ejemplo, que la editorial española tampoco se haya molestado en hacer portadas originales para los libros: “La lanza del desierto” lleva la que se ha difundido de forma internacional para la novela y para “El Palacio de los Espejos” se ha tomado la que los franceses hicieron para “La lanza del desierto” (un libro, un volumen; tomen nota señores de Minotauro).

Hay que ahorrar, claro que sí, por eso esta saga no ha tenido en nuestro país una sola portada original y la segunda edición española de “El hombre marcado”, el primer libro de la saga, tiene la portada portuguesa de la novela (el libro en Portugal fue publicado en octubre de 2009 y la segunda edición en España llegó a finales de noviembre de 2010). Será por la cuestión de la hermandad entre países vecinos… En fin, por si todo esto no fuese ya bastante falta de tacto hacia los lectores y sus circunstancias, los de Minotauro no se han resistido a ponerle una guinda final al pastel.

Brett se dedica a marear la perdiz sin hacer avanzar la narración. Lo hace de forma brillante, es cierto, camelando al lector de tal manera que sólo cuando cierra la última página de la novela se da cuenta de que el autor le ha estado tomando el pelo.

Vale que debe reconocerse que las editoriales están en el negocio de la publicación para ganar dinero y no para hacerle favores al lector. Como digo, vale. Sí sólo hubiese sido la división en dos libros la “gracia” mayor de Minotauro, pese a la rabia, habría agachado las orejas y hubiese pasado por el aro con una frase escocida y nada más. Lo admito. Pero luego está el detalle de las portadas… Puede ser que me porte como una pesada y que no sea para tanto, bien, pero lo que ya no pienso aguantar de Minotauro es que piensen que tengo una inteligencia igual al cero absoluto. ¿Cómo si no llamarían ustedes al flagrante desprecio que supone que, no contentos con dividirte el libro original en dos, te endosen la misma dedicatoria en los dos libros y los mismos agradecimientos, palabra por palabra, en ambas novelas? Eso sí, al que se le ocurrió la genial idea de plantar en las primeras páginas del libro de “El Palacio de los Espejos” la patente huella del delito, se le encendió la bombilla en el último momento y se dijo: “Para que no se enteren de que son los mismos agradecimientos donde pone ‘La lanza del desierto’ pongo ‘El Palacio de los Espejos’ y aquí paz y después gloria”. Para que más si ya se sabe que los lectores son tontos, no se enteran y no leen esas cosas aunque se las pongas en la primera página del libro. Y si las leen que más da, que se aguanten y pedaleen que los euritos ya los tengo yo en el bolsillo y me importa un bledo lo que piensen, que lo del respeto al lector es una cursilería de tiempos pasados.

De verdad que se me llevan los demonios… Menos mal que, en este mundo, bastante lejano al creado por Brett (…la mayor parte de las veces) esta es solo una metáfora y aquí no hay ninguna bestia infrahumana que nos amenace. Aunque ciertos editores… En fin, dejémoslo.

Centrándonos en lo que importa, es decir, la novela de Brett (lo siento pero mi análisis va a ser de los dos libros juntos, es decir, de la novela única que ideó el autor) decir que la considero una buena continuación de su primer trabajo, “El hombre marcado”. Es cierto que la presencia de los demonios no va a ser tan destacada como en el primero, tan sólo con un par de escenas verdaderamente relevantes al comienzo y al final de la novela, pero eso no le resta brillantez alguna.

Peter V. BrettRecordar, para los que aún no le han dado una oportunidad a la saga de este escritor, que nos enfrentamos a un mundo en el que unos seres demoniacos tienen aterrorizada a la humanidad que asiste impotente a sus ataques nocturnos desde hace siglos. La civilización humana, como tal, se hundió hace siglos y los hombres han perdido el secreto que les permitía dominar a los demonios. En medio de tan desolador panorama, en medio de la progresiva destrucción de la especie humana, surge una figura vaticinada en las leyendas que se enfrentará a los demonios y los destruirá, el Hombre Marcado. En las novelas de Brett se nos cuenta como se forja esa leyenda desde la desesperación de un muchacho de doce años a la soledad de un hombre traicionado por su mejor amigo.

Brett, como todo autor que se precie, se ha afianzado en su estilo en este segundo libro, asentando sus fallos y sus aciertos y dotando generosamente de ambos a este volumen. ¿Aciertos? Sus magníficos diálogos y la recreación totalmente verosímil de un mundo a través de los actos de sus protagonistas. ¿Fallos? Cada vez le importan menos las descripciones de lugares y personas. Su lenguaje dista mucho de ser rico o brillante, con frases cortas y adjetivos escasos, claro que eso no es obstáculo hoy en día para no tener éxito o no ser apreciado por el gran público (que se lo digan al insigne George R.R. Martin). Por otra parte hay que achacarle cierta morosidad de movimientos en la parte que dedica en la novela al mundo de los, llamémoslos así, occidentales y su encuentro con los samurai-espartano-árabes, por definir a sus contrarios de algún modo. Es decir, mientras en su primer libro la acción se sucedía con rapidez, aquí Brett se dedica a hacer reflexionar a sus personajes, sobre todo al protagonista, lo cual hace más lenta la trama restándole buena parte del encanto que tiene “El hombre marcado”.

Sin embargo, la parte que el escritor dedica a la infancia, adolescencia y madurez de Jardir, el autoproclamado Liberador que arrebató la Lanza del Desierto al Hombre Marcado, es magnífica. Recrea las costumbres y vida de un mundo duro, implacable con la debilidad, donde la fuerza y la tradición lo es todo y la inteligencia sólo es un adorno más del guerrero. Jardir evoluciona de forma coherente y creíble ante nuestros ojos, comprendiendo sus razones aunque no las compartamos, razones que lo revelan como una persona con sus dosis de bondad, comprensión, e incluso compasión, que lo alejan del miserable traidor que parecía en el primer libro. Y atención a la víbora manipuladora de su mujer. Menudo elemento.

Frente a la brillantez de esta primera parte transcurrida en el desierto, la historia que regresa a las zonas húmedas, con los habitantes de Hoya del Liberador y del pueblo natal del Hombre Marcado, Arroyo Tibbet, me parece mucho más floja a pesar del hecho de estar bien contada. En primer lugar Brett se dedica a recuperar personajes que ya dábamos por perdidos y olvidados, se recrea en contarnos sus andanzas lejos de la trama principal, con lo cual la acción todavía se ralentiza más, y todo ello sin que haya una verdadera causa para semejante hecho. Demasiada transición hacia no se sabe dónde. Brett dedica demasiadas páginas a la historia de Renna en su afán de recuperar el personaje y colocarlo a la par del protagonista, como si así pudiese justificar el injustificable regreso del Hombre Marcado a su hogar de antaño Y aunque la historia de la gente de Hoya con Jardir es atrayente creo que también es demasiado larga sin justificar el cambio de escenario hasta el palacio del guerrero de forma plenamente convincente. Le falta una lógica algo menos forzada, me temo.

Portada de El Palacio de los Espejos (La Saga de los Demonios 3), de Peter V. BrettQuizás la razón de tanto parón en la historia se deba a que Brett ha reutilizado buena parte del material que decidió desechar para “El hombre marcado”, del cual no quería desprenderse, y que ahora ha reacondicionado para la segunda novela. Así lo confiesa en la entrevista que concedió a Scyla con motivo de la publicación de este libro. En mi opinión, pese al cariño que se pueda tomar a los personajes y a sus circunstancias, si ya has desechado un material por inconveniente, y a no ser que lo consideres imprescindible y buenísimo para el desarrollo de la narración, lo mejor que puedes hacer es dejarle dormir el sueño de los justos y seguir tu camino. Ojalá Brett no vuelva a repetir en este sentido… aunque no estoy muy segura. Dice también en la entrevista que el tercer volumen será más político, lo cual no se yo si será muy bueno para la posible acción. Además pretende contarnos las razones de Inevera, la mujer de Jardir, y cómo llegó a ser la mujer más poderosa de Krasia, lo que supone un nuevo freno narrativo si pretende partir desde su infancia. En fin, ya veremos.

En resumen, en este libro Brett se dedica a marear la perdiz sin hacer avanzar la narración. Lo hace de forma brillante, es cierto, camelando al lector de tal manera que sólo cuando cierra la última página de la novela se da cuenta de que el autor le ha estado tomando el pelo (incluso he visto comentarios que dicen que Brett se ha autoplagiado a si mismo tomando hechos y frases de los relatos cortos contenidos en su libro "El Gran Bazar", no publicado en España, que también transcurre en el mundo de los demonios). El único avance de la historia sobre lo ya visto en “El hombre marcado” se refiere a la lucha de Jardir en el norte y su contacto con las gentes de allí (romance frustrado incluido) y el descubrimiento de una nueva raza de demonios que auguran (esperémoslo así) futuras grandes aventuras.

De cualquier forma habrá que esperar a que Brett acabe y publique su siguiente novela, “The Daylight War”, y ver si se decide a proseguir con la batalla contra los demonios y regalarnos nuevas dosis de la acción trepidante que nos proporcionó en el primer volumen de la saga.

…Y rogar que Minotauro se digne publicarla de forma asequible, única y respetuosa, circunstancia que todos agradeceremos.

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