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       Artículo de videojuegos

The Cursed Crusade


 PlayStation 3  Microsoft XBox 360
Sergio Moreno   02/11/2011
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     Entre la tercera y la cuarta cruzada, a finales del siglo doce, dos héroes deberán unir sus fuerzas para librarse de la maldición que les acompaña a ritmo de hack and slash.
Cuando The Cursed Crusade fue anunciado por sus desarrolladores (Kylotonn Games) no fueron pocos los que esperaban grandes cosas del proyecto, bien fuera por el marco histórico en el que se desarrolla y que pocos juegos han explotado, o por el video que se mostró, que prometía ciertas cosas que finalmente se han quedado por el camino. Lo cierto es que tras haber completado su campaña sólo nos queda lamentarnos por el resultado final del título, que trata de meternos en una historia que no resulta interesante ni termina de cuajar en ningún momento, a través de larguísimas secuencias de video realizadas con el propio motor del juego y que entorpecen a cada instante el, por otro lado, insípido desarrollo de la acción. Dicho esto, empecemos a desgranar lo que nos ofrece este Cursed Crusade.

Como ya se ha mencionado, la historia se desarrolla en el siglo doce y nos pone a los mandos de Denz de Bayle, hijo de un caballero templario que partió a las cruzadas y cuyo paradero será la principal incógnita que deberemos resolver a lo largo de las doce o trece horas que nos llevará completarlo. La otra será el conseguir eliminar la maldición que portan los dos protagonistas y que les permite convertirse en demonios para ganar en fuerza y agilidad a la hora de combatir a sus enemigos.

The Cursed Crusade - Captura

Al poco de iniciar el juego (tras contemplar una secuencia de introducción tan larga como aburrida, por cierto) conoceremos al personaje que nos acompañará en nuestro periplo, un español llamado (redoble de tambores, por favor) Esteban Noviembre. De nuevo debemos lamentarnos ante el tratamiento que se da en el mundo de los videojuegos a los que habitamos en este país y, como ya sucediera en Resident Evil 4, no serán pocas las veces en las que éste personaje, un cliché en si mismo, suelte frases en el idioma de Cervantes que ni vienen a cuento para el desarrollo de la historia (no estoy muy seguro de que en la tercera cruzada los españoles ya dijeran ¡Olé!) y que, para colmo, serán interpretadas con un acento latino que en aquella época ni siquiera se conocía en Europa. Las voces de los personajes están en inglés, pero los subtítulos a nuestro idioma nos permitirán comprender mejor los abundantes diálogos, que a menudo son tan carentes de interés como de sentido. Las secuencias que nos narran la historia son realmente abundantes, y en ocasiones nos sentiremos muy frustrados después de contemplar alguna especialmente larga para después jugar cuatro o cinco minutos hasta que una nueva escena interrumpa la acción. Éste no sería ningún problema grave si al menos estuviesen bien realizadas o nos contasen una historia interesante, como sería el caso de la saga Metal Gear, que basa gran parte de su atractivo en dichas secuencias, pero no es así. Ni siquiera el motor del juego hace posible que su calidad visual esté a la altura de lo esperado y están tan mal planteadas que casi se agradece el que se nos permita pasarlas en cualquier momento.

En la parte positiva podemos destacar la cantidad de personajes históricos reales que aparecen, como Ricardo Corazón de León o el rey Saladino y la ambientación de las variadas localizaciones que visitaremos, pero poco más. La verdad es que da un poco de rabia ver como una historia que podía resultar de lo más interesante no va más allá, planteándonos situaciones tan típicas como tópicas y que pierde todo su interés a los veinte minutos de introducir el juego en nuestra consola. Una pena.

En lo tocante al apartado técnico del juego tampoco podemos ser muy positivos. Los personajes, especialmente los rostros, no están demasiado bien modelados, a pesar de contar con una buena cantidad de polígonos para su realización y sus animaciones no son todo lo fluidas que cabría esperar en el género al que pertenece el juego. Las armaduras y ropajes que los visten si que gozan de un acabado algo mejor en cuanto a las texturas y los detalles que los componen, aunque tampoco hay mucha diferencia. La expresividad de los personajes tampoco está a un buen nivel, siendo ésta muy acartonada y poco natural, haciendo empeorar aún más las ya mencionadas secuencias.

The Cursed Crusade - CapturaLos escenarios, por su parte, sí que están bastante logrados en comparación, siendo muy variados en cuanto a localizaciones y realización; castillos, fortalezas y demás parajes lucen muy bien, mientras que los personajes que se mueven por ellos sencillamente no dan la talla en esta generación. Por si fuera poco, la física implementada en el título es sencillamente nefasta, haciendo que si pasamos, por ejemplo, sobre un barril que se haya roto debido a los golpes de nuestras armas, sus pedazos salgan volando, literalmente, a muchos metros del suelo. Tampoco se libra en este sentido la interacción que tenemos con nuestros enemigos a la hora de las ya manidas ejecuciones, donde nuestras armas a menudo ni siquiera impactarán contra el cuerpo de nuestro adversario mientras éste se retuerce de dolor atravesado por una espada que está a un metro de él, arruinando la sensación de violencia y brutalidad que, por otro lado, desprende el juego por todos sus rincones. Tampoco he podido evitar fijarme en que el título anuncia en su contraportada más de cien ejecuciones diferentes, pero lo cierto es que no he visto mucha variedad entre ellas y se hacen repetitivas hasta la saciedad. El mundo demoníaco al que podemos acceder en cualquier momento pulsando un botón tampoco logra insuflar mucha espectacularidad a la acción, a pesar de que los diseños de los enemigos gana en variedad y los escenarios se convierten en un mundo de fuego y azufre bastante perturbador.

En conjunto, The Cursed Crusade está bastante por debajo de lo que estamos acostumbrados a ver en cualquier consola actual, aunque al menos todo se mueve con bastante fluidez y no hay ralentizaciones visibles a pesar de la gran cantidad de elementos que aparecen simultáneamente en pantalla, pero he detectado bastantes bugs que harán que, por poner un ejemplo, nuestro compañero se atasque en algún punto del escenario sin poder avanzar y nos obligue a resetear el juego hasta el último punto de control.

Todo lo descrito anteriormente, tanto en argumento como en apartado técnico, sería fácilmente perdonable si al menos la jugabilidad del título, a mi parecer el pilar básico de los juegos de acción, estuviese bien depurado u ofreciese alguna novedad destacable, aunque de nuevo sólo podemos lamentarnos ante la mala implementación con la que se ha tratado también éste apartado.

The Cursed Crusade - Captura

Para empezar, y éste es quizá el peor defecto del juego, hay que destacar el enorme desfase de tiempo que transcurre desde que pulsamos un botón en nuestro pad hasta que el personaje realiza la acción, haciendo de los combates una experiencia francamente desagradable, especialmente cuando nos vemos rodeados por muchos enemigos y un buen control se hace tan necesario. Este detalle es, sin duda, lo que realmente termina por arruinar la experiencia de juego que The Cursed Crusade nos propone, ya que por otra parte cuenta con una serie de buenas ideas que no terminan de cuajar debido a ello. Como por ejemplo la enorme cantidad de combos que tenemos a nuestra disposición repartidos en varias ramas que pertenecen a las combinaciones de armas que podemos llevar a lo largo de juego; espada y escudo, espada y mazo, dos espadas, lanza y escudo y otras muchas combinaciones, que deberían bastar para satisfacer los mayores deseos de los amantes de los juegos de acción, se ven truncadas al comprobar lo mucho que nos costará realizar la mayoría de ellos debido a la mala respuesta de nuestro pad. Otro detalle interesante es el hecho de que dichas armas se rompan con el uso, obligándonos a recoger constantemente las de nuestros enemigos derrotados para poder hacer frente a los combates con mayor efectividad, haciendo éstos algo más estratégicos que en la mayoría de los juegos de este corte. También se agradece el hecho de poder usar parte de los escenarios para realizar acciones contra nuestros enemigos, como arrojarlos a un pozo o quemarles la cara en alguna de las numerosas antorchas que pueblan sus calles y castillos, aunque de nuevo debemos dar un tirón de orejas a los desarrolladores por lo mal que responden éstas acciones, obligándonos a realizarlas en un punto muy concreto cerca de ellas que parece obedecer a las leyes del libre albedrío por lo aleatorio de su situación. También podremos usar una ballesta como arma de largo alcance, aunque su uso está muy desaprovechado y resulta muy difícil apuntar con ella.
La inteligencia artificial de nuestros adversarios tampoco está muy lograda, para no desentonar con el resto de apartados, y nos deparará situaciones en las que seremos testigos de cómo esperan nuestras estocadas sin moverse del sitio y sin defenderse, o como atacan al vacío con entusiasmo mientras nosotros, a escasos centímetros de ellos, podemos esperar tranquilamente la oportunidad de ensartarlos sin oposición. Y esto hablando del modo de dificultad más elevado (existe otro más que se desbloquea al finalizar el juego por primera vez), así que mejor no imaginar de lo que serán capaces en los más asequibles…

Tampoco faltan algunos elementos RPG, como el hecho de poder asignar puntos de experiencia a ciertos atributos de nuestro héroe al acabar cada capítulo del juego, pero tampoco parece que resulte muy necesario dado el errático comportamiento de nuestros rivales, a decir verdad.
Al menos, como el sufrimiento siempre es más llevadero cuando es compartido, el juego nos ofrece la posibilidad de disfrutarlo junto a un amigo vía internet o a pantalla partida, un detalle que siempre es muy de agradecer y por el que, esta vez sí, hay que felicitar al equipo de desarrollo, siempre y cuando encontréis a alguno dispuesto a pagar los 60 euros de rigor por un título que, dado el resultado final, debería haber salido al mercado a precio reducido.

The Cursed Crusade - CapturaY poco más se puede decir sobre éste Cursed Crusade; parte desde una historia atractiva que, poco a poco, va perdiendo interés y se hace muy pesada debido a la gran cantidad de escenas que interrumpen la acción y a la excesiva planitud y tópica presentación de sus protagonistas; nos presenta unos combates con una gran cantidad de armas y sus respectivas combinaciones que después quedan relegadas a un doloroso segundo plano debido al nefasto control y la mala IA de nuestros enemigos; y finalmente termina por aburrirnos debido a la escasa variedad de situaciones que propone y al poco interés que éstas presentan.

Un juego al que sólo deberían acercarse los más acérrimos al género siempre y cuando sus expectativas no sean muy elevadas y aquellos que disfruten y se sientan atraídos por la ambientación medieval y quieran disfrutarlo junto a un amigo.

Los demás, mejor esperad a que baje de precio u os sentiréis literalmente estafados. Una verdadera lástima.

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