ENTRETENIMIENTO Y 

CULTURA: Cine y Televisión, Literatura, Ciencia, Videojuegos, Cómics | Fantasymundo
RSS 

de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Videojuegos, Cine, Televisión y Cómics Twitter de 

Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y Cómics Facebook de Noticias y Artículos sobre Literatura, Ciencias, Cine, Televisión, Videojuegos y 

Cómics
Menu general
       Artículo de literatura

La Trilogía del Vatídico, de Robin Hobb


Eidián   18/10/2011
Comenta con tu Facebook
Meneame
     Una obra que debe verse en su conjunto, a pesar de su pobre final, pues la riqueza de descripciones, trama y personajes es tan grande que llega a hacernos tolerables sus peores defectos.
Portada de Aprendiz de Asesino (El Vatídico 1), de Robin HobbA veces da gusto comentar un libro, o una serie de libros. A veces se alían la calidad, el trabajo editorial y la economía, lo cual, viendo los tiempos que corren, es muy de agradecer. En muchos sentidos.

Es por ello que, antes de dar caña al escritor, al traductor y al editor (que para todos hay leña en este frondoso bosque), voy a agradecerles que hayan dado a luz en este país a La Trilogía del Vatídico (Factoría DeBols!llo, 2011), en tres volúmenes, como en la edición original. Tres volúmenes en edición de bolsillo, sin superar los 12 euros por volumen; con un arreglo de las portadas estadounidenses originales; en papel reciclado, con un intervalo de pocos meses entre la aparición de los volúmenes y manejando la narración que Robin Hobb, (seudónimo de la estadounidense Margaret Ogden, otrora escritora de magacines infantiles), creó hace más de una década.

Como digo, y dejando a un lado mi labor crítica, muchas gracias. Me han hecho disfrutar de lo lindo y sin desfondar mi bolsillo.

Y ahora pasemos al vapuleo.

Empecemos con el nombre de la saga en España, La saga del Vatídico o La saga El Vatídico, puesto que nadie parece estar muy de acuerdo en la forma de unificación de los libros. El problema surge con el título original de la trilogía, “The Farseer trilogy”, algo así como “La trilogía del Vidente”. Ese “Vidente” sería el nombre original de la familia regia que está en base de la trama y que en España ha pasado a llamarse “Vatídico”, que significa “el que vaticina o profetiza” y, aunque no es lo mismo exactamente vaticinar (pronosticar, adivinar, profetizar) que la videncia (adivinar el porvenir o esclarecer o que está oculto) habrá que darlo por bueno por su similitud. Es lo que se llama una “licencia poética”.

A pesar del tercer volumen muchos podrían sentirse desanimados a la hora de empezar la saga pero sería una lástima porque se perderían una de las mejores trilogías de fantasía publicadas en las últimas décadas en este país.

Por otra parte viendo que al príncipe Verity se le ha llamado “Veraz” (que siempre emplea la verdad) y no “Verdad”, simplemente, y así con otros personajes, me he acabado por preguntar cuanto de la lírica que Hobb muestra en castellano es obra suya y cuanta pertenece al traductor. En fin, como el resultado me parece brillante será mejor no indagar más al respecto.

Otro asunto.

Hasta este año la única edición de la saga era la que había realizado La Factoría de Ideas desde 2003, dividida en seis volúmenes. Otro inciso. Respecto a lo de la división en varios volúmenes de un libro publicado originalmente en un tomo único me voy a contener un poco pues acabo de dar mi opinión sobre lo hecho por Minotauro con el segundo libro de La saga de los demonios de Peter V. Brett y me he despachado a gusto. Resumiendo y en pocas palabras, pienso que es una desvergüenza. Y en tiempos de crisis…

Dejemos ya a traductores y editores y vamos a lo que interesa, la historia en sí. A ese respecto decir que hacía muchísimo tiempo que un primer volumen de cualquier tipo de saga me absorbía de esta manera. "Aprendiz de asesino" (disponible en FantasyTienda), el primer libro de El Vatídico, sienta las bases de la trama de toda la trilogía y pone el listón tan alto en cuanto a calidad literaria que, aunque el segundo volumen, "Asesino real" (disponible en FantasyTienda) consigue estar a su altura en buena parte de su larga extensión (en ocasiones demasiado larga), "La búsqueda del asesino" (también en FantasyTienda), cierre de la saga, es una conclusión tan poco acorde con los libros anteriores que cuesta creer que la obra empezase de forma tan maravillosa.

Robin HobbSólo la primera mitad de esta última novela, brillante como las partes predecesoras, evita que cerremos el libro antes de tiempo. La resolución del relato es triste por lo evidente, por el uso indiscriminado de la magia después de la forma tan sutil en que ésta había formado parte de la historia, por dirigirnos sin ningún pudor a un final que ya habíamos vislumbrado doscientas páginas antes y por conseguir que me quedase con cara de “¿Lo qué?” una vez que cerré la contraportada.

Pese a que la conclusión no es tan lograda como el resto de la saga, la excelente prosa de Hobb, siempre rica y descriptiva (añadiendo la buena voluntad del traductor), nos lleva de la mano hasta la última página sin que lo lamentemos en ningún momento.

Sin duda, el primer ingrediente para dar un notable alto a la trilogía pese al tropezón final, es el desarrollo del protagonista a lo largo de las tres novelas. "Aprendiz de asesino" se convierte por ello en un libro modélico de aprendizaje con ingredientes muy originales. La educación de Traspié Hidalgo, el bastardo real, que llega siendo un niño a la corte de su abuelo el rey Artimañas, es tan curiosa como bien resuelta, siendo el eje que vertebra el primer libro y sustenta los siguientes. Traspié comienza su aprendizaje en los establos junto a Burrich, uno de los personajes más bien trazados de toda la saga (para mí, el mejor), para pasar después a las manos del asesino real, Chade, que le entrena por orden de su abuelo, dispuesto a convertirle en alguien útil para su gobierno. El prólogo en primera persona, narrado como el resto de la historia por el mismo Traspié, nos introduce de forma dolorosa en la narración y advierte de lo que más tarde nos encontraremos en ella.

La introducción, así como los comentarios de Traspié a lo largo de la primera novela, son incisos modélicos, tanto en su prosa como en su contenido, bastante alejados de lo que hallamos en las novelas posteriores. A ese respecto destacar los insoportables resúmenes de las novelas precedentes que contienen el segundo y tercer volumen (el segundo es que es infumable). Es de lamentar porque la prosa de Hobb, sobre todo en los dos primeros volúmenes, es hermosa, cuidada, llegando en el segundo volumen a llenar páginas de forma indiscriminada por puro placer, no consiguiendo aburrir en ningún momento porque la belleza de los detalles y la riqueza de las imágenes, nos obligan a seguir leyendo.

Portada de Asesino Real (El Vatídico 2), de Robin HobbLos comentarios del protagonista constituyen un buen ejemplo de los recursos literarios que Hobb va a desplegar a lo largo de su saga, manteniendo al lector siempre en suspenso, dando la información en pequeñas dosis, no desvelando todas las vertientes de la trama, destacando detalles en principio irrelevantes y no exagerando la importancia de otros que más tarde se demostrarán básicos en la historia (la drogadicción de Artimañas en el segundo volumen demuestra hasta que punto puede sacar Hobb aristas a una situación en principio bien definida). Hobb nos engaña y lo hace con maestría, manteniéndonos en vilo a pesar de la cantidad de páginas, tal y como ocurre con el magnífico final del segundo volumen, "Asesino real". Si el romance adolescente entre Traspié y Molly no se hubiese deslizado hacia lo casto y rosa llenando hojas y hojas en ese mismo libro, posiblemente todos los lectores lo hubiésemos agradecido.

La escritora nos manipula desde el principio, planteando una historia que parece tener los ingredientes típicos de la fantasía épica (ambiente medieval, amenaza de tintes sobrenaturales, lucha entre el bien y el mal…) y, sin embargo, es sólo el ropaje que Hobb elige para vestir la verdadera trama, las intrigas políticas que envuelven a todos los personajes y determinan sus acciones. A veces los personajes buscarán huir de esa telaraña llena de ambiciones, lealtades y sacrificios (se que suena novelesco pero la frase se ajusta bien a las novelas) aunque todos sus esfuerzos demostrarán ser inútiles frente a las exigencias del poder, mejor dicho, frente a lo que supone un gobierno responsable. Je, seguro que cualquier gobernante real estaría dispuesto a sacrificar sus sueños, sus deseos e incluso su vida por el bien de sus gobernados. Seguro, seguro.

Hobb nos repite hasta la saciedad a través de su protagonista que él no es un héroe sino una herramienta en manos de los poderosos; es un bastardo que jamás podrá huir de su condición y que se convierte en un asesino del rey por propia voluntad. Traspié es un catalizador (palabra que en el tercer volumen se utiliza hasta la saciedad) del poder ajeno, circunstancia que le permite ayudar a los que deben ser los auténticos héroes pero nunca hasta el punto de usurpar sus responsabilidades ni sus actos.

Portada de La Búsqueda del Asesino (El Vatídico 3), de Robin HobbEsta base narrativa, que nunca había visto antes, es la que hace levantar vuelo a la historia a pesar de los puntos comunes que pueda tener con otras obras de fantasía hasta que nos topamos con el tercer volumen, "La búsqueda del asesino", y nos preguntamos que le dio a la escritora para recurrir a tantos tópicos típicos. ¿A qué viene, de repente, empezar con profecías de salvadores, viajes en busca de milagrosos resultados y “compañías del anillo”? Destroza al personaje del bufón, se saca de la manga a Hervidera, empieza a soltar profecías ¡ya realizadas!, nos lleva como ovejas al previsible final y, después de miles de páginas, en menos de cuatrocientas le da la vuelta a la historia, hale hop, y acaba con pirueta y media y tirabuzón. Por no hablar de esa serie de finales que copian lo peor de “El Retorno del Rey” de J.R.R. Tolkien. Conclusión: parece todo tan auténtico como la Barbie estudiando ciencias puras.

Reconozco que después de dar esta paliza al tercer volumen muchos podrían sentirse desanimados a la hora de empezar la saga pero sería una lástima porque se perderían una de las mejores trilogías de fantasía publicadas en las últimas décadas en este país. Una obra que debe verse en su conjunto, a pesar de su pobre final, pues la riqueza de descripciones, trama y personajes es tan grande que llega a hacernos tolerables sus peores defectos. Además es el comienzo de una serie de sagas ambientadas todas en Los Seis Ducados, la tierra imaginada por Hobb, y que, a juicio de varios críticos, van mejorando de calidad a medida que se van ampliando. Habrá que esperar a que la Factoría de Ideas o alguna otra editorial se atreva a proseguir con la publicación de sus obras (la segunda trilogía de Los Seis Ducados, que transcurre en un ambiente naval, me llama muchísimo) y podamos juzgar por nosotros mismos.

Y, pese a lo que afirma el protagonista, dejaremos con gusto los sueños sobre dragones para otro momento.

Página 1 de 1



 

Versión imprimible

NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
Anunciese en Fantasymundo
Imágenes relacionadas con el artículo
     Debolsillo
Portada de Desde mi cielo, de Alice Sebold
El guerrero nº 13 (Devoradores de Cadáveres), de Michael Crichton
Portada de Los ojos del dragón, de Stephen King
Portada de La Carretera, de Cormac McCarthy
Cormac McCarthy
Staff de Fantasymundo.com - Quienes hacen la página Contacta con Fantasymundo Notas Legales de Fantasymundo Enlaza con Fantasymundo ¿Quiénes somos?