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No abras los ojos, de John Verdon
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| Jorge Lara Gómez 06/09/2011 |
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A este thriller policíaco, aunque apunta descaradamente a un 8, le doy un 7 sobre 10 por el apresurado desenlace. |
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Una carrera contrarreloj entre un detective tan implacable como atormentado y un asesino tan desalmado como inteligente con una irrefrenable pulsión sexual, y de fondo una institución femenina convertida en Casa de los Horrores… una lectura absorbente de inicio a fin
“No abras los ojos” de John Verdon (colección Misterio de Roca Editorial, disponible en FantasyTienda).
“No hay en la tierra una mujer casta. No hay pureza en ella. Su aspecto, discurso y corazón nunca cantan al mismo tiempo. Su corazón de Serpiente del Edén saca todas sus artimañas para escupir sobre todos los hombres una baba de mentiras y artimañas” por gentileza de Edward Vallory, ficticio dramaturgo misógino del siglo XVII y fuente de inspiración para Héctor Flores, el jardinero infiel, principal, único sospechoso y mago del escapismo de la escena del crimen del brutal asesinato que abre el telón de lo que termina siendo una ola de asesinatos de chicas, sexualmente trastornadas, residentes todas de una peculiar casa de reposo de nombre Mapleshade.
"Será la mayor sorpresa de tu vida, no abras los ojos" ¡y tanto que lo fue!, la mayor y última sorpresa en la vida de Jillian Perry, de blanco inmaculado el día de su boda, una princesa merengue de esas que salen en la revista Pronovias, con cara de radiante felicidad y una sonrisa digna del mejor trabajo del mejor cirujano plástico de Beverly Hills. Ésta, tras ir a buscar al jardinero a su casita labriega para que les acompañara en el brindis nupcial, pasa de ser, en menos de lo que se tarda en decir "zarzaparrilla", una novia de altar, a ser una novia cadáver mucho más grotesca que la de Tim Burton, ya que Héctor le tenía preparado en rigurosa exclusiva, su propia versión del banquete nupcial, con ella como única invitada, de menú entrante: su cuerpo inerte, sentado en una silla, como macabra representación de un maniquí, y como plato principal: su cabeza cercenada (en la que aún descansa la tiara), colocada cuidadosamente sobre la mesa, de cara al torso y descansando plácidamente sobre el mejor vino burdeos de la región, su sangre arterial… mientras en el teléfono móvil de Jillian late un mensaje entrante que dice así: "por todas las razones que he escrito"…
"Yo juego a divertir al lector, el juego del asesino es sádico. La punta visible del iceberg criminal de 'No abras los ojos', esa primera imagen, simplemente estalló en mi cabeza. El arranque es un elemento extremadamente importante en cualquier thriller".
Y así comienza el nuevo caso del, ya retirado, detective más condecorado de la policía de New York, Dave Gurney, un híbrido entre Sherlock Holmes y un Harry el Sucio venido a menos con el magnum criando polvo en cualquier tienda Cash Converter y que de nuevo esta dispuesto a bajar al parque a jugar con los niños malos del barrio. Pero esta vez, se ha topado con el rey de los niños malos, y que según la actual clasificación de asesinos en serie, éste que nos ocupa sería una mezcla entre los que creen tener como misión librar al mundo de un grupo de personas intolerables: en este caso las mujeres y aquellos catalogados como asesinos sexuales.
Pero todos, estén en el grupo que estén, comparten un rasgo en común: que están locos, perturbados, desequilibrados, chiflados, esquizofrénicos, idos, majaretas… y una larga lista de sinónimos más, seguida por una minúscula lista de exactamente… ningún antónimo. Un asesino frío, calculador, con una mente prodigiosa, que dice actuar bajo el precepto del Condigno Castigo, castigo en perfecto equilibrio con la ofensa, y que no dudará en atacar directamente la línea de flotación, el punto más débil de Dave: su mujer, Madeleine.
“No abras los ojos” es la segunda novela de John Verdon, autor que irrumpe en la escena de las novelas de misterio en el verano del 2010 trayendo consigo una brisa de renovada frescura que tanta falta hacía al género, con la publicación de su primera novela “Sé lo que estás pensando” (colección Misterio, de Roca Editorial). Novela que fue éxito de ventas durante el verano, el otoño y el frío invierno, traducida en 24 países, etiquetada según la crítica como mejor novela de misterio de los últimos años y que cosechó adjetivos como Inteligente, sólida, compulsiva y repleta de giros brillantes, por parte de su colega de profesión John Katzenbach (autor del “El Psicoanalista”, de Zeta Bolsillo, disponible en FantasyTienda). Una novela de esas que no quieres ni puedes dejar de leer, que te atrapa, te aísla de tal manera que tu niña se habrá convertido en sirena cuando la saques de la bañera, o simplemente te despertarás del trance gracias a ese sabroso aroma a guiso quemado que emana de la cocina. Para aquellos que no la conozcáis os comentaré brevemente la trama de la historia: Un hombre recibe un sobre que contiene una carta escrita a pluma con tinta roja que le invita a pensar en un número al azar y que posteriormente abra el sobrecito que la acompaña, dónde se encuentra escrito un número, lo abre y efectivamente es exactamente el número que él había pensado, el 658, número maldito presagio de su destino fatal…

¡Pero centrémonos en este nuevo caso, mis señores detectives! Hace un año ya que Dave atrapó al acechador que leía la mente, y tal y como le prometió a su esposa Madeleine, ha dejado totalmente apartado de su vida su faceta como detective de homicidios.
Ambos viven plácidamente en una granja de cuatro hectáreas del condado de Delaware, en una zona rural de Nueva York, rodeada de cerezos, arces y robles, dónde los pajarillos cantan y las nubes se levantan, como si de un paisaje a la acuarela de Alan Lee se tratase. Un día, mientras se debate entre abonar espárragos o arreglar la pequeña excavadora amarilla que descansa junto al granero, recibe la llamada de Jack Hardwick, su antiguo compañero de faenas en el caso del leedor de mentes. Éste le pone al corriente de un brutal asesinato durante el banquete de bodas, de la hija de uno de los neurocirujanos más ricos del mundo, con cientos de invitados de la alta sociedad pululando por el jardín, jardín éste repleto de cámaras de seguridad cuyo objetivo era documentar para la posteridad tan sonado enlace y las cuales no han captado ningún rastro ni del asesino ni del crimen.
Todo indica que ha sido obra del misterioso empleado de jardinería del reciente marido y ahora viudo, Scott Ashton, pero todo es demasiado obvio y no termina de encajar ¿o sí? La madre de la novia, Val Perry, no se fía de la investigación oficial en curso, y encarga una línea paralela a Dave y éste acepta, tan sólo durante dos semanas y no sin temor a perder definitivamente a su mujer, “la luz le que ilumina”. Pero en la mente de Gurney, un perfeccionista sabueso que continuamente intenta dar sentido a las cosas y que le fascina todo lo que ve fuera de lugar, al que la fuerza de gravedad le atrae a las investigaciones de asesinatos como la miel a los osos, no hay cabida para otra cosa que no sea desentrañar tan complejo rompecabezas, dónde nadie es quien dice ser, nada es lo que parece ser y cuyo resultado será del todo inesperado ¿o no?
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