Título original: Silent Hill
Director: Christophe Gans
Guión: Roger Avary
Reparto: Radha Mitchell, Sean Beab, Laurie Holden, Deborah Kara Unger, Kim Coates, Tanya Allen, Alice Krige, Jodelle Ferland.
Género: Ciencia Ficción, Terror
Duración: 120 min
Un matrimonio se encuentra impotente ante la rara enfermedad que sufre Sharon, su hija adoptiva. La niña sufre extraños ataques de sonambulismo que ponen en juego su vida, y durante los cuales siempre menciona un nombre: Silent Hill. Rose DaSilva (Radha Mitchell), harta que los médicos no puedan hacer nada y negándose a encerrar a la niña en un psiquiátrico, decide llevar a su hija hasta el lugar que menciona en sueños en contra de la opinión de su marido (Sean Bean).
Durante el camino, deben huir de la policía, y debido a ello, madre e hija entran con el coche a toda velocidad en la carretera que lleva al pueblo hasta que, de repente, alguien cruza la calzada y, por evitarlo, chocan. Cuando Rose despierta Sharon ha desaparecido, dando comienzo a una angustiosa búsqueda por un Silent Hill envuelto en eterna niebla, unas veces en solitario, otras acompañada de la agente de policía Cybil (Laurie Holden); enfrentándose a los secretos y la Oscuridad que se ocultan entre los edificios ruinosos.
Mientras, casi de forma paralela, Christopher DaSilva trata de encontrar a su familia, topando con la obstrucción de la policía local y el silencio en torno a lo ocurrido en Silent Hill, un terrible secreto que condenó al pueblo y sus habitantes y que parece estar relacionado directamente con Sharon y un extraño culto religioso.
Dado que la película es fiel a la trama del videojuego, creo interesante remitirme brevemente al mismo para aquellos que no lo han jugado.
El primer “Silent Hill” salió al mercado en 1999 y muy pronto se ganó el calificativo de “aterrador”. En vez de apabullar al jugador con monstruos, como el “Resident Evil”, se centraba más en crear una atmósfera de terror psicológico a través de la desolación del pueblo, la banda sonora y los sonidos ambientales (respiraciones, crujidos, chirridos lejanos), creando la escalofriante sensación que algo te mira constantemente la nuca, a punto de atacarte.
El guión de la película es a nivel básico el del primer “Silent Hill”, con la diferencia que el protagonista del juego es masculino y porque también toma elementos del “Silent Hill 2”, tales como el terrible personaje de Pyramid Head con apariencia de verdugo, que carga con un cuchillo enorme, y es prácticamente indestructible. Se agradece ver por fin la adaptación de un videojuego a la gran pantalla que respeta la trama original prácticamente a un noventa por ciento, frente a otras que del original sólo mantienen el nombre.
Partiendo de todo lo anterior, la película parece contener todos los elementos para una buena sesión de terror, sin embargo la tensión argumental cae en picado según avanzamos en la historia. Aquellos que esperábamos disfrutar con la película tanto como con el videojuego en el que se basa encontraremos lo contrario, y aquellos que nunca hayan jugado verán como el guión pierde coherencia hasta llegar a un final quizá demasiado predecible y tremendamente gore.
No todo es negativo, la ambientación es sin duda el punto fuerte de la película. Consigue sumergir enseguida al espectador en la atmósfera de pesadilla tenebrosa y asfixiante que hizo tan popular el videojuego, haciendo que sea fácil imaginar engendros pululando y acechando en cada rincón, y esa Oscuridad con vida propia que transforma el pueblo en una auténtica avanzadilla del Infierno. Además, los cambios entre las “tres dimensiones” (el pueblo real, el de la niebla y la Oscuridad) resultan fluidos y añaden un punto extra de tensión y terror.
Los escenarios han sido cuidados con detalle, recreando un verdadero laberinto de edificios y ruinas, con pequeños guiños a los antiguos jugadores. Lugares como el colegio o el hospital parecen haber sido calcados a los del juego.
Sin embargo, la interpretación de los actores es literalmente engullida por el entorno en el que se mueven. Los personajes arquetípicos de la historia pierden fuerza y a veces están sobre actuados. Rose, la super mamá dispuesta a todo por salvar a su hija (Jodelle Ferland), niña, por cierto, bastante desaprovechada en los tres papeles que interpreta; su papel como Alessa podría haber conseguido, con algo más de pericia por parte de los guionistas, provocar el mismo pavor que Samara de “The Ring”.
Igual de desperdiciada está la intervención de su padre (Sean Bean), que aparece en escena sólo para darnos información ocasional y pasear con expresión desesperada por el pueblo y alrededores. De fondo, todo un repertorio de secundarios no siempre brillantes; una lástima para actrices como Deborah Kara Unger, que no puede mostrar ni un ápice de su talento en su papel como Dahlia. Personalmente, me ha gustado la agente Cybil (Laurie Holden), su estética tan de comic, brusca y, al tiempo, de buen corazón.
Si me obligasen a comparar “Silent Hill” con el cine precedente, diría que es una mezcla de “La casa de los mil cadáveres”, “En la oscuridad” y “Trece Fantasmas”, con algún coletazo de los peores momentos de “El Pacto de los Lobos”, dirigida, qué casualidad, por el mismo Christophe Gans. El miedo psicológico se convierte en sangre y vísceras, el terror en asco e, incluso, muchas veces risa. Es una película de dos horas para pasar una tarde entretenida, pero no la catalogaría de imprescindible. Lo que podría haber sido un hito en las adaptaciones del género “survival horror”, se convierte en otro fracaso que sumar a “Resident Evil”, “Alone in the Dark” o “Doom”.
Sinceramente, si quieres terror, cómprate el videojuego.
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