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La ciudad infernal (basada en el videojuego Elder Scrolls: Oblivion), de Greg Keyes
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No sé si mi impresión negativa hubiera podido ser positiva de haber jugado a los videojuegos de Elder Scroll. Quitando ciertos momentos puntuales, la novela no ha dado de sí todo lo que la historia permitía. |
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No soy jugador de videojuegos y, por lo tanto, nunca he jugado a "The Elder Scroll's IV : Oblivion" con lo cual mi reseña sobre esta novela la escribiré sin compararla con el mundo o los personajes creados para el juego. Me limitaré simplemente a decir qué me ha parecido sin tener en cuenta el mundo en el que se ha basado.
Lo primero que me impactó de "La ciudad infernal" (Timun mas, disponible en FantasyTienda), de Greg Keyes, fue su portada. Una ciudad flotando sobre las montañas, con pájaros revoloteando a su alrededor y de la cual caen cascadas de agua. Debo decir que me encantó. Por desgracia ahí radica todo el impacto de la novela.
Todo comienza cuarenta años después de lo sucedido en el videojuego. Una enorme ciudad flotante se acerca a las costas del país de Tamriel, asolándolo todo a su alrededor. Todas las personas que la ciudad matan acaban levantándose como si fueran zombis. La joven humana Anaïg y el argoniano Mere-Glim consiguen escapar de la destrucción y logran entrar en la ciudad. Allí encuentran un mundo autosuficiente, llamado Umbriel, repleto de seres que se alimentan de almas. Anaïg comenzará a trabajar en las cocinas. Al mismo tiempo, el príncipe Atrebbus se decide a atacar Umbriel.
La novela comienza lenta, muy lenta, contándonos como la ciudad aparece en alta mar. Luego pasa a explicarnos cómo Anaïg cocina una pócima para volar. En algunos aspectos, el libro parece más un recetario que una novela de aventuras. Sobre todo cuando la humana comienza a trabajar en las cocinas. Me daba la sensación de estar leyendo la novelización de Ratatui.
La prosa es, en bastantes momentos, descuidada. Hay veces que tuve que releer párrafos enteros para enterarme de qué estaba pasando. Esto no sé si es culpa del autor o del traductor. Sin embargo y, en honor a la verdad, también hay escenas de acción muy conseguidas.
Muchas de estas cosas puedo pasarlas. He leído novelas en las que el argumento y la prosa son un desastre pero que tienen algo que engancha: los personajes. "La ciudad infernal" carece de personajes carismáticos que te hagan introducirte en la historia. Ninguno de ellos tiene un pasado que siente las bases de lo que son en el lapso de tiempo en el que se desarrolla la novela. En ningún momento te crees que esas personas estén haciendo lo que hacen. El único que tiene un poco de carisma, y que salva la novela, es el príncipe Atrebbus.
No sé si mi impresión negativa hubiera podido ser positiva de haber jugado a los videojuegos de Elder Scroll. Tal vez nunca llegue a saberlo. Lo cierto es que, quitando ciertos momentos puntuales, la novela no ha dado de sí todo lo que la historia permitía.
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