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ISSA Nobunaga, de Carlos Almira Picazo
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| Daniel Rodríguez 20/01/2011 |
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Hay que reconocer que el autor consigue cierto éxito al describir la vida cotidiana y los paisajes tanto urbanos como rurales del Japón de la época, pero ello no consigue elevar la calidad de la novela. |
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El Japón feudal es, sin lugar a dudas, uno de los periodos históricos más fascinantes de la historia de la humanidad. Un país divido y en constante guerra entre los daimios (señores feudales), conquistando y perdiendo tierras continuamente, utilizando sus ejércitos de samurais como si fuese una sangrienta partida de ajedrez bajo el férreo código del bushido, todo ello mientras la figura del Emperador se encuentra totalmente denostada y la influencia extranjera empieza a hacerse visible ante la resistencia de la gran mayoría conservadora y tradicionalista que puebla el país. El escritor Carlos Almira Picazo se sumerge en esta época apasionante con la novela “Issa Nobunaga” (Nowevolution, a la venta en FantasyTienda).
LAS DOS CARAS DE LA MONEDA
El siglo XVI está a punto de terminar. Japón se encuentra descuartizada en una guerra cruenta entre los señores feudales, mientras la población civil lucha por mantener una vida normal. Nobunaga, uno de los daimios más modestos, tiene dos hijos. Issa, el primogénito, es un reputado poeta, un hombre sensible y melancólico, que repudia los conflictos bélicos, la ambición y los deberes propios de alguien que heredará en el futuro el feudo de su padre. Por su parte, Oda, el segundo, es un hombre con talento en el campo militar y político, práctico y contundente. A pesar de saber que está más capacitado que su hermano para sustituir a su padre, su honor y su cariño le impiden conspirar para arrebatarle el puesto al legítimo heredero.
Durante todo el relato tenemos la impresión de que lo que estamos leyendo es una primera versión de la novela, sin apenas correcciones e ideas muy poco desarrolladas.
Sin embargo, cuando se produce la muerte del líder del clan Nobunaga, Issa desaparece sin dejar rastro, por lo que Oda se hace cargo de la familia y emprende una gran misión: someter y unificar todos los feudos y devolver al Emperador su puesto de poder que ahora mismo ha perdido a manos de los propios daimios para, de esta forma, devolver la paz al país y abrir la puerta a la influencia extranjera, que cree indispensable para el progreso y el bienestar de Japón. Todo ello, sin embargo, no hará que ceje en el empeño de encontrar a su hermano perdido.
UNA KATANA SIN FILO
Carlos Almira Picazo es el autor de "Issa Nobunaga", que llega a nosotros a través de la joven editorial Nowevolution, en una edición de 21x16 de encuadernación rústica con solapas y 256 páginas al precio de 15'95€, contando además con algunas fotografías e imágenes impresas en blanco y negro, un mapa del Japón de la época, un glosario y unos haiku (poemas de tres versos). La calidad del tomo es algo mediocre, especialmente en lo que se refiere a la calidad del papel, amarillento, rugoso y muy fino, de forma que se trasparentan la letras de la cara opuesta a la que estemos leyendo, creando un efecto desagradable. Igualmente, el relato posee numerosas faltas tipográficas, tanto a nivel ortográfico como en nombres y apellidos mal deletreados, encontrándonos con ejemplos tan flagrantes como el hecho de que podremos ver el nombre de la madre de Issa y Oda escrito de hasta tres formas distintas. Todo ello hace que esta edición sea claramente mejorable.

El autor intenta sumergirnos en el complejo y violento mundo del Japón feudal donde la guerra era habitual moneda de cambio en las relaciones entre los diferentes feudos, todo ello embadurnado por un juego de alianzas y traiciones que cambiaban a una velocidad vertiginosa, tomando como partida la figura real de Oda Nobunaga, unificador y defensor de la influencia extranjera en el país nipón. Almira Picazo usa para ello una prosa sencilla, sin mucha retórica ni complicaciones, de forma que pueda resultar fácil para un lector neófito en lo que respecta a la historia japonesa el introducirse en la dinámica de la época. Sin embargo, durante todo el relato tenemos la impresión de que lo que estamos leyendo es una primera versión de la novela, sin apenas correcciones e ideas muy poco desarrolladas.
El ritmo del libro es muy irregular y torpe, con muy poca fluidez, lo que hace la lectura muy incómoda. El autor consigue algunos pasajes agradables en ciertas descripciones paisajísticas y de la personalidad de alguno de los personajes, así como en algún monólogo interior, pero, generalmente, fracasa a la hora de imprimir un mayor ritmo a la acción. Así, cuando intenta conectar varias escenas simultáneas, apenas puede moldearlas de forma que constituyan una unidad de una calidad mínima, quedando cada hilo argumental deslabazado y aislado. Del mismo modo, los escasos diálogos que aparecen son demasiado pobres y forzados, sin una fluidez natural, lo que no hace más que entorpecer el progreso de la trama.
Así mismo, se desaprovechan muchas de las posibilidades que da el mundo del apasionante Japón feudal. En el relato aparecen numerosos pasajes que describen asedios, batallas y conspiraciones políticas, pero el autor los trata de forma muy breve y casi testimonial, apenas utilizando algunos esbozos. Igualmente, el papel que desempeña Issa Nobunaga termina siendo apenas anecdótico, sin explotar diversos recursos como un retrato más profundo de la relación entre los dos hermanos o su huida de todos aquellos señores feudales contrarios a Oda que quieren apresarle como moneda de cambio. Todo ello provoca un desencanto que deja la impresión de que Almira Picazo no ha querido arriesgarse a crear escenas más complejas y desarrolladas, tal vez previendo el fracaso en el que caería al intentarlo. Igualmente, los personajes, exceptuando Nobunaga, Issa y Oda, apenas están desarrollados, lo que produce que apenas podamos diferenciarlos por sus nombres.
Todo lo que sucede ante nuestros queda apenas esbozado con un estilo narrativo deficiente y torpe, a veces incluso reiterativo, lo que produce que el lector nunca se enganche a la historia ni simpatice con los personajes, constituyendo una obra fría y de escaso valor literario. Hay que reconocer que el autor consigue cierto éxito al describir la vida cotidiana y los paisajes tanto urbanos como rurales del Japón de la época, pero ello no consigue elevar la calidad de la novela.
EL FRACASO DEL DAIMIO
Carlos Almira Picazo nos presenta una novela de calidad discutible, torpe, sin fluidez, con ideas muy poco desarrolladas y que sólo despertará el interés de aquellos fanáticos de la historia de Japón. Es una lástima pues el material del que parte el autor es realmente prometedor y con infinidad de posibilidades, pero finalmente la historia se hunde en la mediocridad. El propio novelista reconoce que no es una obra histórica, sino de ficción, pero finalmente, y con todas las incongruencias que posee, apenas puede salvarse por ciertas descripciones de la vida de la época.
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