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Leer esta versión alternativa de El Quijote es una buena forma de pasar las lluviosas tardes de invierno. |
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De un tiempo a esta parte, nos hemos acostumbrado a vivir con los zombis. No quiero decir que en nuestro día a día, nos cruzemos con estos pútridos seres, aunque bien mirado la sociedad actual tiende cada vez más a zombificar al individuo. A lo que me refiero, es a la proliferación de cómics, series de televisión, películas y libros sobre el tema. En este último campo, dejando al margen las historias originales, abundan las versiones de clásicos literarios.
Títulos como "Orgullo y prejuicio y zombies", "La casa de Bernarda Alba zombie", "Lazarillo Z" y "Quijote Z" (Dolmen, disponible en FantasyTienda). Son sólo algunos de los ejemplos más representativos. No sé que pensarán al respecto los sesudos especialistas literarios. Lo más probable es que se rasguen las vestiduras ante lo que consideren poco menos que versiones sacrílegas. Personalmente pienso que no debemos tomarnos las cosas tan a pecho, sea en la vertiente literaria o en el campo de las artes en general. Al contrario, pienso que lo mejor es interpretar estas nuevas versiones como lo que son, una gran broma o divertimento.
Resulta un libro entretenido si se toma como la broma que es, si bien hay que decir que se echa en falta un poco más de independencia del texto original.
Centrándonos en el "Quijote Z", la pregunta es clara, ¿quién ha sido el causante de semejante versión?. El inconsciente, en el buen sentido me refiero, es Házael G. González autor de "La muerte negra", publicada como su particular versión de la obra cervantina por la editorial Dolmen, desde la que se apuesta con fuerza por el subgénero zombie.
La versión alternativa del clásico literario, se centra en la primera parte, en mi opinión la más divertida, porque sí una servidora ha leído el original, y me lo pasé genial con la gran sátira social que Cervantes se marca, antes de pasar a una segunda parte con un tono más melancólico y crepuscular. El trabajo de Házael, ha sido el de acometer una síntesis del material original, dejando de lado las historias secundarias, para centrarse en las desventuras de Quijote y Sancho.
Las novedades, se aprecian especialmente en la sustitución de todo aquello relacionado con el universo de la caballería y los caballeros andantes, para incluir la terminología zombie. Incluso el apodo de “caballero de la triste figura”, es sustituido por el de la “zombie figura”. Sin olvidarnos de los guiños que el autor realiza a libros e incluso directores que han abordado esta temática.
¿Y dónde encajan los muertos vivientes?, la respuesta es obvia, se parte de la base que el hidalgo entretiene sus ratos de ocio con la lectura de libros de zombies. Pasatiempo que deviene en obsesión, de manera que todo aquel que se cruce en su camino es visto a sus ojos como un engendro pútrido salido de las mismas fauces del infierno. Así pues no son sino fruto de la despierta imaginación de una persona a quien no la importa ponerse el mundo por montera, y llevar sus ideales hasta las últimas consecuencias.

El volumen del "Quijote Z", se completa con una historia corta "Luna de sangre en Lepanto", de Gualberto G. Álvarez, que se centra en un joven Cervantes momentos antes de comenzar la famosa batalla. Lo más interesante de esta historia, es arrojar luz acerca de la lesión que recibe en la batalla, que le otorga el sobrenombre del manco de Lepanto, al parecer provocada tras su terrorífico encuentro con un muerto viviente. Así como de la enfervorecida batalla que mantiene con un ejército sarraceno poblado por zombies, o eso es lo que él cree, y de cómo semejante experiencia le va a servir de base para escribir una novela. Juego que Házael sugiere acerca de que Cervantes escribió el libro que quiso, pero que no sacó a la luz y sustituyó por una versión más convencional que es la que todos conocemos.
En conclusión puede decirse, que el "Quijote Z", resulta un libro entretenido si se toma como la broma que es, si bien hay que decir que se echa en falta un poco más de independencia del texto original. En todo caso, tanto para aquellos que hayan leído o no el Quijote, leer esta versión alternativa es una buena forma de pasar las lluviosas tardes de invierno.
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