|
Las obras escogidas de T. S. Spivet, de Reif Larsen
|
|
| Fco. Martínez Hidalgo 23/12/2010 |
|
|
|
|
|
La novela dejará huella por el talle de sus personajes, por la sensata ironía y la familiar picaresca de T.S. |
|
A estas alturas, cuando la colección que Seix Barral inauguró en este año que se acaba, Biblioteca Furtiva, tiene publicados ya tres volúmenes destinados para los “lectores inquietos” (www.lectoresfurtivos.com), no podíamos dejar de fijarnos ni en esta colección ni, por supuesto, en su último título: ‘Las obras escogidas de T.S. Spivet’ (Seix Barral, 2010, disponible en FantasyTienda), de Reif Larsen (USA, 1980). Lo hacemos porque con esta novela estamos ante una rara avis editorial.
Cuando iniciativas como Libranda nos anticipan el aterrizaje decidido del ebook en España –aunque todavía con escasa repercusión; y los próximos meses parece que por fin el impulso de móviles, tablets, pocketpcs y demás cachivaches hará asequible y posible la comercialización masiva de libros en formato digital. Seix Barral nos trae a las librerías con ‘Las obras escogidas de T.S. Spivet’ un libro imposible de adaptar a estas nuevas tendencias.
Pues no sería justo (además de claramente insensato) pervertir la concepción de un libro cuyos márgenes han llenado los tradicionales y casi inexcusables espacios en blanco de pequeñas maravillas textuales y gráficas. Piezas originalísimas transformadas en otra forma de comunicarse con el lector, perfectamente engarzadas con la forma de ser y costumbres de un personaje con la gran personalidad y riqueza del joven de doce años, inasequible observador y exhaustivo retratista del mundo, llamado T.S. Spivet.
Cada una de las partes en las que se divide la novela es un paso más en un casi-coast-to-coast por el que lo más destacable son las reflexiones, los encuentros y las enseñanzas que el lector va adquiriendo con el transcurso de las páginas.
Precisamente esta manía de observar e ilustrar todo lo que acontece a su alrededor, fijándose en las pequeñas cosas, reflexionando sobre lo cotidiano, anteponiendo la ciencia y sus rigores a cualquier intento de desviación o transgresión, lo llevan a presentar trabajos al Instituto Smithsoniano (insistimos, ¡con doce años!). Cuando una confusión respecto a su edad, y una maravilla por la calidad y originalidad de su perspectiva, hacen que el Smithsoniano entre en su vida y le ponga delante de las narices la oportunidad de ampliar su mundo más allá del rancho Coppertop en el que vive, en Divide, una minúscula y olvidable localidad del estado de Montana.
Este camino vital y personal, este proceso de maduración y descubrimiento, esta comunicación profusa y abundante en referencias y detalles, historia textual y visual de la apertura al mundo de un joven desde una perspectiva inaccesible simplemente a través de enfoques literarios tradicionales, es ‘Las obras escogidas de T.S. Spivet’. Bella, hermosa y conspicua, honra el gusto por la lectura y la literatura de libro (valga la redundancia). Ligando la escritura al cuaderno. Haciendo de la comunicación en papel algo más que una simple idea demodé, dándole dignidad y recuperando la íntima expresión que para el ‘yo’ freudiano constituyó siempre (y que se sepa aún no ha dejado de constituir, ni se prevé que lo haga) el negro sobre blanco, la moleskine y el cuaderno de cuadros, los sentimientos pintados a lápiz o el talle de corazones sobre cortezas de árbol.

Evidentemente, todo camino, máxime cuando se trata de una travesía con la intencionalidad de esta que emprende T.S. Spivet, se ve marcada por sus etapas: cada una de las partes en las que se divide la novela es un paso más en un casi-coast-to-coast por el que lo más destacable son las reflexiones, los encuentros y las enseñanzas que el lector va adquiriendo con el transcurso de las páginas de un Spivet que, a pesar de su todavía breve tiempo en este mundo, no es capaz de huir casi nunca de un tono excesivamente doctoral.
Su corta edad creo que hace difícilmente comprensible y empático a este compañero de viaje, por muy apasionante que sea la travesía. Imaginaos con ese infante a vuestro lado que, mirándoos con cara seria, os suelta aquello de “Los adultos a veces son irracionales” (pág. 301) u otras joyas del estilo.
Interesante resulta sin embargo la exploración que, de una forma más seria y profunda, se realiza de la figura paterna -¡otra vez Freud!- y en general por la familia como entorno de socialización, de acceso a la realidad y al mundo. A su padre nos lo encontramos por primera vez en pleno estallido de iracundia, un vaquero con las manos indiferentemente ensangrentadas y trozos de vidrio en sus manos, más preocupado por mantener incólume el espíritu de su Sala de Montar que del terrible dolor ante el que cualquiera de nosotros se expondría si hiciésemos lo mismo, perfilado a través de unos trazos infantiles y prepúber. Un contraste intenso con su esposa, la doctora Clair Linneaker Spivet –bióloga interesada en una raza de escarabajo que no existe, referencia femenina de T.S. (a la que llama insistentemente “doctora Clair”) y reflejo claro de la adultez serena y racional, ejemplar para T.S. y contrapunto para sus hermanos Layton y Gracie.
El mundo de T.S. Spivet está hecho de pequeños detalles. Las líneas de puntos que abren las puertas a las referencias marginales esconden pequeñas joyas que harán el deleite de los lectores por su detallismo y ternura. El hilo narrativo de la novela es también una mágica sucesión de reflexiones y descripciones, la más de las veces personales, pero siempre pedagógicamente accesibles. Mostrando la posibilidad literaria de nuevos caminos para la creación y comunicación de la obra con los lectores. Demostrando la vitalidad del libro como plataforma para la transmisión más allá de lo digital. Demostrando la posibilidad de la creación más allá de los límites tradicionales.
‘Las obras escogidas de T.S. Spivet’, a pesar de su irregularidad, dejará huella por el talle de sus personajes, por la sensata ironía y la familiar picaresca de T.S. –valiéndole a su autor para ser comparado con Mark Twain, y porque es sobre todo una obra profundamente humana que, tonos serios a un lado, pone en primer plano la importancia de las personas. Entrañable y divertida enriquece y complementa perfectamente la colección “Biblioteca Furtiva” con la que Seix Barral, título tras título, garantiza buenos momentos de entretenida lectura.
|
|
|
Página 1 de 1
|
|
|
 |
|
|
Versión imprimible
·
Recomendar a un amigo |
|
|
|
|
|
|
|
| Noticias relacionadas |
Ven, la nueva novela de Janne Teller, en Seix Barral |
Fascinación, de Don DeLillo, ya a la venta en FantasyTienda |
Los nombres, la novela que encumbró a Don Delillo, próximamente en Seix Barral |
Booktráiler de El síndrome de albatros, de Gonzalo Suárez |
Underground, la novela de fundador de Wikileaks, Julian Assange, en Seix Barral |
| Articulos Relacionados |
HHhH, de Laurent Binet |
Nada, de Janne Teller |
País de sombras, de Peter Matthiessen |
Soldados de la noche, de Alan Furst |
Todo arrasado, todo quemado, de Wells Tower |
|
|
 |
|
NO se permite la reproducción íntegra. Para reproducciones parciales: NOTAS LEGALES
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
| |
|
|
|
 |
|
|